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22 de septiembre de 2018 | Actualizado: Viernes a las 19:50
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Oleada de incendios provocados en hospitales: ¿nuevo objetivo de pirómanos?

Dos psicólogos analizan si los últimos sucesos están relacionados con esta patología

Imagen de una de las zonas reabiertas tras el incendio del Hospital La Candelaria.
Oleada de incendios provocados en hospitales: ¿nuevo objetivo de pirómanos?
Redacción
Sábado, 18 de agosto de 2018, a las 15:15
Este verano se han producido dos incendios en hospitales provocados presuntamente por pacientes. En concreto, en el Hospital de La Candelaria de Tenerife y en el Hospital de Txagorritxu en el País Vasco. Redacción Médica ha hablado con dos psicólogos para conocer el por qué de estos comportamientos.

En este sentido, David Pulido ha señalado que “solemos incurrir en un error en este tipo de casos y de atribuir la etiqueta de pirómano y esto no es así”.  La piromanía es un trastorno del control de los impulsos, los cuales se caracterizan por la presencia de una necesidad incontrolable de llevar a cabo un acto perjudicial o ilegal. “En el caso de la piromanía, el diagnóstico se lleva a cabo ante individuos que han provocado incendios de manera deliberada en más de una ocasión”, explica la psicóloga Isabel Vargas.

Sin embargo, la mayoría de los casos que se atribuyen a pirómanos no son así. “Se trata de personas que no tienen cuidado o son negligentes en cuanto a su actividad y no tiene nada que ver con la piromanía”. En el caso concreto del incendio producido en el hospital del País Vasco, se trata de un hombre que estaba ingresado por lo que “no sabemos si había perdido el contacto con la realidad, es un hombre extremadamente violento o estaba bajo los efectos de alguna sustancia”, señala Pulido.

Por otro lado, el caso de la mujer que incendió las urgencias del Hospital de La Candelaria es una persona “que está desesperada y que controla muy mal su frustración”. Probablemente, si ahondamos, “esta mujer tendría antecedentes psicológicos de haber tenido arrebatos en el pasado porque estas cosas no ocurren de cero a cien, es decir, no tienen estos brotes”. Por lo tanto, de nuevo, “no tiene nada que ver con la etiqueta de pirómano que se le suele poner a estas personas”, concluye el psicólogo.