Una trabajadora en un laboratorio.
La
resistencia a los antimicrobianos (RAM) en bacterias comunes transmitidas por los alimentos, como Salmonella y Campylobacter, sigue siendo un problema de salud pública en toda Europa, según un
nuevo informe publicado de forma conjunta por la
Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) y el
Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Así, en el caso de España, preocupa especialmente la situación de la campylobacteriosis (la infección bacteriana gastrointestinal más común), que es de las más preocupantes debido a la
pérdida de utilidad de los antibióticos de primera línea.
Resistencia a los antimicrobianos en España
Las bacterias más comunes detrás de las intoxicaciones alimentarias se están volviendo
cada vez más difíciles de tratar en España. Así lo refleja el citado informe, que alerta de un escenario preocupante tanto en humanos como en animales destinados al consumo.
En el caso de la
Salmonella presente en cerdos, España registra la mayor diversidad de serovares con mecanismos específicos de resistencia al ciprofloxacino: un 40,7 por ciento de los tipos analizados. Este antibiótico es clave en el
tratamiento de infecciones graves en personas, lo que eleva la
preocupación sanitaria.
En lo que respecta al
Campylobacter, se mantienen niveles de resistencia muy altos en toda Europa, y España no está exenta. De hecho, el informe advierte que ya no se puede considerar eficaz el ciprofloxacino para tratar infecciones humanas por esta bacteria. Además, en 2024 España notificó una resistencia del 15,6 por ciento a la eritromicina en aislados humanos de
C. coli, una de las cifras más elevadas junto a la de Portugal.
Preocupa también el aumento de la resistencia al
ciprofloxacino en S. Enteritidis en varios países. A ello se suma la detección, aunque poco frecuente, de genes de
resistencia a carbapenémicos en humanos y en la cadena alimentaria española, específicamente en carne de cerdo y en terneros, lo que abre la puerta a una posible
transferencia a personas.
La lucha de España contra la resistencia antimicrobiana
El elevado
consumo de antibióticos y la alta incidencia de infecciones multirresistentes se han consolidado como los principales obstáculos en la lucha contra la
RAM en España. Durante años, el país ha figurado entre los que más antibióticos utilizan en Europa, impulsado por el uso inadecuado, la presión asistencial y carencias en la prescripción racional. Esta combinación ha acelerado la capacidad de los microorganismos para adaptarse y dejar de responder a los
tratamientos habituales.
Las consecuencias son graves. España se sitúa entre los países europeos con
mayor riesgo y mortalidad vinculados a bacterias resistentes. Para hacer frente a esta amenaza, el país ha reforzado su estrategia con el
Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), coordinado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. El nuevo PRAN 2025-2027 apuesta por intensificar la vigilancia ambiental, completar la tercera fase del Proyecto PRAN-MA y desarrollar programas de monitorización, además de impulsar medidas preventivas y nuevas
líneas de financiación en investigación.
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