Mathias Cormann, secretario general de la OCDE.
La Unión Europea afronta un contexto de
escasez de profesionales sanitarios por dos factores demográficos. El primero afecta a las propias plantillas de médicos y enfermeras y a su falta de relevo generacional. El segundo tiene que ver con el rápido envejecimiento de la población. Según datos recogidos por la
OCDE en un informe, el 21 por ciento de la ciudadanía europea tenía 65 años o más en 2023, un paradigma que conlleva una mayor demanda de cuidados de larga duración. Sin embargo, en 2022 faltaban 1,2 millones de médicos, enfermeras y matronas en el ámbito comunitario. Ante ese panorama, la OCDE aboga por acelerar la integración de la
Inteligencia Artificial (IA) para optimizar la práctica asistencial no sólo en el aspecto clínico, sino también en el administrativo y en el investigador. La fórmula para lograrlo es compleja, pero, en resumen, el organismo propone
simplificar marcos regulatorios complejos, aumentar la formación específica de personal sanitario y mejorar coordinación en la interoperabilidad de datos.
La OCDE resalta que la IA se está convirtiendo en un “factor estratégico clave” en sectores “prioritarios de la Unión Europea” ofreciendo herramientas para impulsar la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad. Uno de esos ámbitos fundamentales es la sanidad, en la que la IA “facilita una toma de decisiones más informada, automatiza procesos complejos y abre nuevas posibilidades” como el
diagnóstico avanzado y temprano de enfermedades, la asistencia en
procesos quirúrgicos con robótica de precisión, la aceleración del descubrimiento de fármacos con análisis de datos biomédicos complejos, la monitorización remota, el impulso de ensayos clínicos virtuales, la gestión hospitalaria predictiva y la
automatización de tareas administrativas no sólo para agilizar la burocracia, sino también para implicar al paciente en las decisiones clínicas.
Medidas para armonizar la IA en la atención sanitaria
Sin embargo, en el informe se advierte de que la
integración de la IA en la atención sanitaria aún sigue estando “fragmentada” en los países de la OCDE e incluso dentro de los propios sistemas sanitarios nacionales. Para paliar esa circunstancia, el organismo recomienda a los Estados miembro, en primer lugar, hacer un esfuerzo por armonizar la aplicación de “marcos regulatorios complejos y potencialmente solapados” como el Reglamento de Dispositivos Médicos.
También aboga por acelerar la implementación del
Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EHDS) con “un modelo de gobernanza claro” que garantice un acceso “transparente y responsable” a los datos para ayudar a la investigación y a la innovación. En esa línea, propone fortalecer los marcos integrales de gobernanza de datos sanitarios dentro de cada Estado miembro, pero también entre ellos.
En el ámbito tecnológico, se plantea
fomentar las fundaciones público-privadas para desarrollar modelos de IA en el ámbito sanitario que sean “abiertos, seguros y diseñados para contextos europeos”. También se recomienda establecer un registro europeo de soluciones de IA sanitarias con marcado, fortalecer los centros de desarrollo y computación de IA dedicados al sector sanitario “con acceso seguro a conjuntos de datos especializados y recursos informáticos de alto rendimiento” y, además, invertir en la colaboración transfronteriza con financiación específica.
Adaptación del personal sanitario a la IA
Pero, para la OCDE, aprovechar el potencial de la IA en la atención médica también depende de la
“capacidad de adaptación” del personal sanitario a las nuevas tecnologías. “La inversión específica en la capacitación y el perfeccionamiento de las competencias es esencial para dotar a los profesionales de la salud de las competencias necesarias para trabajar eficazmente con los sistemas de IA”, señala.
Por eso llama a “desarrollar y retener el talento en IA en el sector sanitario” ampliando, a escala comunitaria, los programas de educación y formación en IA, los planes de atracción de talento y las iniciativas de “reciclaje profesional” para fortalecer las competencias conjuntas en materia de salud y nuevas tecnologías. En ese sentido, aboga por
apoyar la formación en salud electrónica en todos los Estados miembro y, finalmente, por institucionalizar la alfabetización en IA bajo los estándares de calidad de la atención médica.
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