Una ley sin cumplir, jubilaciones sin cambio y el abuso de la prescripción enfermera, causantes de una situación crítica

El sueldo médico cae 1.500 euros en el declive de la sanidad penitenciaria
Prisión de Archidona. Imagen: Europa Press.


La sanidad penitenciaria nació, como objetivo prioritario, para garantizar el derecho a la salud de las personas privadas de libertad y evitar que el encierro agravara sus dolencias. Pero su irrupción no se queda ahí. Los años más duros de la epidemia del VIH (sida) aceleraron su regulación, ya que la tasa de mortalidad en las cárceles se disparó: "La gente se moría en las prisiones", explica a Redacción Médica José Joaquín Antón, presidente de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP). 

Aquellos médicos jóvenes que se embarcaron en esta alternativa al hospital convencional ya forman parte de la historia de nuestro país, después de evitar la extensión de enfermedades como la tuberculosis, que pudieron desencadenar situaciones sanitarias muy complejas. De hecho, la eliminación de la hepatitis C quizás no hubiera sido posible sin ellos. Un conjunto de logros que, a día de hoy, parece que nunca existieron. "Un médico de prisiones puede llegar a perder más de 1.500 euros por no pertenecer al sistema sanitario de su comunidad autónoma", apunta Jorge Vilas, responsable de Instituciones Penitenciarias de CSIF.

El sistema que salvó miles de vidas, hoy, se enfrenta a uno de sus momentos más críticos. Lo confirmaba hace un mes el informe publicado por el Defensor del Pueblo en el que se destacaba la preocupación existente por una sanidad penitenciaria sin médicos

Según apuntan ambos, la situación actual se debe a una ley incumplida desde hace más de 20 años. Nos remontamos al año 2003 en el que se aprobó la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud. Su disposición adicional sexta establecía un plazo de 18 meses para que la sanidad penitenciaria, históricamente dependiente del Ministerio del Interior, fuera transferida a las comunidades autónomas y se integrara en sus respectivos Servicios de Salud.

Solo tres comunidades cumplen con la ley


Solamente tres regiones han cumplido: Euskadi, Navarra y Cataluña. El tiempo pasa y, como dice José Joaquín, va a haber un boom de jubilaciones que no será cubierto. "No se han previsto las cosas", alerta. El problema está en que "las condiciones laborales de los médicos que hay dentro de las prisiones son peores que las que hay en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Él, como médico, lo sabe bien. "No tenemos ni carrera profesional ni complementos. Nos hemos quedado estancados y los sueldos son sensiblemente más bajos. Las únicas subidas que tenemos son las que se acuerdan para todos los funcionarios", incide. 

Barreras y más barreras que hacen de la sanidad penitenciaria un ámbito laboral donde "la competitividad es nula". "Cualquier persona que haya hecho su especialidad y puede entrar en la sanidad penitenciaria no opta a ello, porque va a ganar mucho menos dinero. Es la única oposición en la que hay 40 plazas y se presentan o seis o siete personas", puntualiza. 


José Joaquín Antón: "La oposición a médico de prisiones es la única en la que hay 40 plazas y se presentan seis o siete personas"





Y eso que Antón lo tiene claro: "Es una salida extraordinariamente bonita. Se puede trabajar de forma extraordinaria. Ayudas a gente con mucha necesidad". Pero claro, "unos juegan en primera división y otros en tercera regional".

El informe del Defensor del Pueblo hacía hincapié en tres problemas, entre otros. Uno, la falta de médicos. Dos, el abuso de la telemedicina. Tres, la asignación de competencias médicas a las enfermeras. Cuatro, la inexistencia de médicos en las cárceles muchos días por falta de suplentes para cubrir vacaciones o descansos.

"La telemedicina son parches", asegura José Joaquín. De hecho, en CSIF no hablan nunca de esta alternativa a la atención convencional con ese nombre: "Es un parche para la Administración. Como mucho, es teleasistencia para dar unas pastillas, pero eso no es Medicina y no soluciona el problema".

Ambos, de hecho, coinciden en que el problema de esto es lo regimental. "Es imposible que un médico desde su casa vaya dando horas a la gente. Lo que importa son las regresiones de grado o las sanciones. Son temas más legales que médicos", detalla el presidente de la SESP. 

Otro tema puesto encima de la mesa por Ángel Gabilondo es el abuso de la prescripción enfermera en los centros penitenciarios. "Les meten con calzador el parte de lesiones. Un sistema no puede sobrevivir sin médicos. Es increíble que alguien se lo pueda plantear", señala.

Contratación sin MIR, sobrecarga enfermera y contratación privada


La escasez de facultativos es una realidad y son muchas las estrategias empleadas por la Administración para evitarla. Por ejemplo, contratar médicos de una clínica privada e incluso facultativos sin especialidad, es decir, sin MIR, aunque es un acto legal en las prisiones, ya que, por lo pronto, no es una competencia autonómica, por lo que los médicos de las cárceles no forman parte de los sistemas sanitarios autonómicos, donde sí es obligatorio el acceso vía MIR, aunque se incumpla.

"En el SNS sí es necesario tener especialidad. Eso sí, lo que marca la ley es que para las oposiciones de sanidad penitenciaria sí que se debe tener la especialidad de Medicina Interna, Familia o Psiquiatría", afirma. 

Según José Joaquín, "los responsables de las comunidades autónomas no quieren asumir esta competencia". "La obligatoriedad de hacer cumplir la ley la tiene el Gobierno. El consejero de Salud podrá decir que no le apetece, pero el Ejecutivo central debe obligarles", alerta. 



Vilas: "En las cárceles no se contrata a médicos para las 24 horas del día"





Porque si no, tal y como asegura el informe del Defensor del Pueblo, seguirá habiendo cárceles que no tengan médico las 24 horas del día. "Se contratan médicos a turnos. Una prisión contrata a un médico de lunes a viernes por la mañana. Pero tenemos incidencias por la tarde, por la noche y los fines de semana. No se contrata para las 24 horas del día", explica Vilas. 

El líder sindical asegura que los facultativos realizan una función sanitaria, pero también "regimental". "Hay ciertas actividades que sin su consentimiento no se pueden realizar", indica, por lo que "se necesitan médicos en todo momento"

Asimismo, otra de las vías que emplea la Administración para paliar la falta de estos profesionales es que los enfermeros asuman competencias que no les corresponden, según asegura el informe. "Nos negamos a que esto sea así. Las labores de cada uno están bien definidas. Apostamos por que se den condiciones que atraigan a los médicos". 

La otra cara de la sanidad penitenciaria


No obstante, hay un lugar de España donde la escasez de médicos es menos notable o, por lo menos, las condiciones laborables son mejores: Cataluña. "Tienen un incentivo por trabajar en una prisión", apunta Antón. De hecho, señala que "todos los datos científicos que se conocen de las prisiones son de esta región". "Funcionan muy bien y la gente hace un trabajo extraordinario", asegura. Y todo porque forman parte del Instituto Catalán de Salud (ICS): "El sistema penitenciario tiene como prioridad el confinamiento y la reeducación, quien tiene que proveer la salud es el SNS".

Quien sabe bien de la sanidad penitenciaria en Cataluña es Pedro (nombre ficticio), facultativo de un centro de Tarragona. "Aquí no hacemos telemedicina en las prisiones", asegura. Una realidad totalmente distinta a la vista en el resto de nuestro país.

De hecho, subraya que en la región uno de los problemas principales es la contratación de médicos sin MIR -en este caso sí que es ilegal ya que los médicos pertencen al sistema sanitario autonómico, y para acceder a él se debe tener la especialidad por ley-. En su centro, son siete médicos, y dos son facultativos sin especialidad

Como ya mencionó el presidente de la SESP, Pedro cobra el plus de Atención Primaria penitenciaria. No obstante, "cualquier médico de cualquier zona rural cobra más". Y es que las plazas de facultativos en las prisiones no están consideradas como "de difícil cobertura": "Y aquí también faltan médicos". 

Todo porque "la sanidad penitenciaria ha dejado de ser atractiva": "Es el patito feo". Según Pedro, "un médico de Familia convencional puede tener entre 1.500 y 2.000 pacientes" y en las cárceles "los cupos son más pequeños". En su caso, para 1.000 pacientes son 7 médicos: "Es un gasto terrible". 


Pedro (nombre ficticio): "Cuando vas a un módulo de largas condenas, todas las personas que vas a ver ese día han matado"





A esto se suma la peligrosidad. "Cuando vas a un módulo de largas condenas, todas las personas que vas a ver ese día han matado, por lo que te preguntas si vale la pena trabajar en una prisión", apunta. De hecho, hasta hace poco, atendían a sus pacientes sin ningún funcionario de seguridad.

Otra reivindicación que existe en Cataluña es que los facultativos cobren "las noches". Es decir, que no se consideren esas horas como jornada ordinaria, sino como jornada extraordinaria. En ocasiones, incluso los propios sanitarios que hay en la prisión no dan abasto para cubrir todas las horas necesarias, por lo que se contrata a médicos de Primaria de fuera para paliar esta escasez. Eso sí, "cobran por módulos". En total, un médico que trabaja en un centro penitenciario en Cataluña puede llegar a cobrar 55.000 euros al año, con complementos incluidos.

Visibilizar una salida "diferente" y "bonita"


Maitane (nombre ficticio) es médica de prisiones. Aunque es facultativa de Osakidetza, trabaja en un centro penitenciario en Euskadi. "Es verdad que hay escasez de médicos, ya que el número es insuficiente", afirma. Una de las causas de que esto ocurra, "puede ser que sea algo desconocido".

"Hasta que empecé a trabajar aquí no sabía ni que existía. Nunca me lo había planteado", confiesa a Redacción Médica. Por esa escasez, entre otros motivos, "no se pueden cubrir muchas jornadas de descanso". "Nos vemos obligados en ocasiones a hacer más horas para poder asegurar la asistencia sanitaria a los pacientes las 24 horas del día", explica. 

Igual que en Cataluña, Maitane asegura que "la telemedicina no está instaurada" en las prisiones vascas. "Sí estamos consiguiendo que determinadas consultas hospitalarias puedan atenderse telefónicamente", admite. De todas formas, en ocasiones, "la ausencia de médicos hace que la Enfermería tenga que cubrir, a priori, esta falta de profesionales: "Si tiene que haber un médico de tarde presencial y no está, en caso de urgencias, es Enfermería quien valora, pero no se llega a prescribir ningún parte de lesiones por su parte". 


Maitane (nombre ficticio): "Si diéramos la oportunidad a los residentes de formarse en un centro penitenciario, seguro que conseguiríamos más facultativos"



La solución a este conjunto de factores pasa por "dar a conocer la medicina penitenciaria": "Es muy bonita y diferente. Mezcla la Medicina de Familia con las Urgencias y la Psicología. Si diéramos la oportunidad a los residentes a formarse en un centro penitenciario, seguro que conseguiríamos más facultativos"

Formar al presente para garantizar un futuro. Porque si en algo coinciden todas las voces consultadas por Redacción Médica es que en pocos años una gran cantidad de jubilaciones acechará en la sanidad penitenciaria. La pregunta es: ¿Estaremos preparados? "Si esto sigue así, el día que me jubile se queda sola la prisión", lamenta José Joaquín. 
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