Los epidemiólogos creen que pedir una PCR negativa 72 horas antes al vuelo no es suficiente para evitar la transmisión

Covid| "La llegada de turistas puede introducir variantes más agresivas"


01 abr 2021. 13.55H
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Semana Santa y restricciones deberán ser sinónimos este año si el objetivo es evitar una cuarta ola de contagios cada vez más real. Los cierres perimetrales serán, por este motivo, la senda predominante en esas fechas a pesar del rechazo planteado por algunas comunidades autónomas. Medidas que, a ojos de muchos profesionales sanitarios, contrastan con la holgura con la que se gestiona la llegada de viajeros en los aeropuertos. 

En la último Pleno del Congreso, celebrada este miércoles 24, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban. afirmó que "franceses, italianos y alemanes campan a sus anchas por España por ocio para disfrutar de la libertad que no tienen en sus países de origen". "París está cerrado, Alemania cierra Berlín, mientras tanto, sus ciudadanos siguen llegando", ha añadido. Por eso, pidió que se adoptasen medidas coherentes. 

Pedro Sánchez respondió que ni a él le parece "razonable" ni a "ninguna autoridad competente", sobre todo después de haber pedido a la población en España restringir la vida social lo máximo posible y evitar los desplazamientos entre distintos territorios. Sin embargo, ha afirmado que hace una política "consecuente con las recomendaciones de la Comisión Europea y de la autoridad sanitaria en el ámbito comunitario".

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"España ha seguido las recomendaciones de la UE, permitiendo los viajes esenciales. La Comisión Europea ya dijo hace unos cuantos meses que el cierre de fronteras no garantiza la no transmisión del virus. Lo que tenemos que hacer es aplicar controles para asegurarse que no habrá importaciones de casos. Mantenemos las fronteras abiertas, exigimos PCR negativas 72 horas antes y que aquellos franceses o alemanes que vengan tengan las mismas restricciones que los españoles", añadió el presidente del Gobierno. 

El debate se mueve del Congreso a los medios de comunicación y entre la ciudadanía. Tampoco es ajeno al mundo sanitario. Sobre todo por los peligros que pueden comportar el movimiento de personas entre países si además, como está ocurriendo en algunos lugares de España, los turistas no siguen escrupulosamente las recomendaciones para evitar la transmisiónd el Covid. 

Rafael Herruzo, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que, en teoría, llegan con un resultado negativo en una PCR de solo tres días antes, lo que no quita que hubiesen podido infectarse el día de antes. Así que, a pesar de la imposición de la prueba "pueden entrar casos". 

"Es una incongruencia. Estamos pidiendo que no tengamos relaciones entre nosotros pero después llegan personas de fuera por razones ajenas a la sanidad. Eso puede afectar. Podemos estar introduciendo incluso variantes más agresivas a las que hay en España, como la de Uganda, la sudafricana o la de Brasil. Eso puede complicar más nuestro panorama. Lo lógico sería que restringiéramos esas entradas", afirma. 

Permitir el turismo: más riesgos que beneficios 


Una idea que comparte Lorenzo Armenteros, portavoz Covid-19 de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), para quién el plan de medidas establecido supone "una paradoja sin sentido". "No podemos ir de Segovia a Madrid pero sí viajar a París y de ahí a la capital tomando las medidas justas de seguridad". 

En este punto de la pandemia, permitir un turismo sin restricciones puede conllevar más riesgos que beneficios, explica Armenteros, puesto que, al tratarse de grupos pequeños de viajeros, la "repercusión económica" es "dudosa" y "escasa" y el riesgo a nivel sanitario "muy alto". Al igual que Herruzo, el facultativo también ve viable la importación de nuevas variantes Covid-19 en España, donde "la población es más susceptible", por lo que no descarta un "cierre de fronteras" para este periodo festivo. "Cada viajero debería llevar la justificación de la misma manera que nosotros las tenemos para poder viajar de una comunidad a otra", inisiste.

Benito Almirante, jefe de Infecciosas del Hospital Vall d'Hebron, considera que es complicado que entren nuevas variantes porque la situación es similar en toda Europa, aunque no descarta esta posibilidad. Al igual que el resto, considera que la exigencia de la prueba no es suficiente. "No descarta por completo que la persona pueda estar en periodo de incubación de la enfermedad" y, por lo tanto, se pueda positivizar. 

Además, Almirante recalca que "la imagen que ofrecen [estos turistas] de despreocupación absoluta choca con las normativas, tanto de España como de toda Europa".

Aumento de casos en 15 días 


Una serie de normas que deberían ser "más restrictivas" si se quiere reducir la incidencia acumulada en nuestro país, apunta Jesús Molina, secretario de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph). "El hecho de tener una incidencia alta y mantenida quiere decir que con las medidas actuales ya no se puede reducir más. Habría que incrementar la vacunación o limitar mucho más". Por tanto, permitir la movilidad, advierte, traerá consigo un aumento "seguro" del índice de casos en dos semanas, además de aumentar la desconfianza de los ciudadanos y reforzar la fatiga pandémica.  

Para garantizar un turismo sin riesgo, el destino de procedencia debería tener una incidencia "similar" al de llegada. "Lo que se está haciendo es importar personas con una gran probabilidad de transmitir el virus ya que su incidencia es mucho mayor a la que nosotros encontramos aquí", aclara Armenteros. 




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