La Aepap realiza una serie de propuestas de cara a la protección de las consultas en otoño e invierno

Covid-19: doble circuito y franjas horarias de atención en Pediatría de AP
Concepción Sánchez Pina, presidenta de la Aepap.


4 ago. 2020 12:30H
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a Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) tiene ya la vista puesta en los potenciales efectos de la pandemia de coronavirus en las consultas de Pediatría españolas. En ese sentido, ha elaborado un documento de propuestas organizativas en el que apuesta por una primera valoración telefónica de los pacientes antes de acudir a consulta y el establecimiento de circuitos diferenciados y franjas horarias para limitar el riesgo de contagio. 

La propuesta sobre organización de las consultas de Pediatría ante el Covid-19 de cara a la temporada de otoño-invierno, publicada este lunes, se basa en tres pilares básicos, indica la Aepap:
  1. La adecuada atención a los niños enfermos con sospecha de infección por Covid-19 optimizando los recursos disponibles.
  2. El cuidado de los niños que no tienen sospecha de dicha infección para evitar su contagio en las consultas de Atención Primaria pediátrica.
  3. La protección de los profesionales sanitarios, Enfermería y Pediatría, así como del Área de Atención al Paciente.
En su ampliación de este argumentario, la Aepap indica la necesidad de contar con test de diagnóstico de gripe y bronquiolitis, dos patologías muy prevalentes en esta época del año, para diferenciar estos casos de Covid-19. Del mismo modo, indican la necesidad de establecer dos circuitos de atención en centros de salud: uno para casos sospechosos de coronavirus y otro para los que no lo son. También señalan que “para una mejor organización de las consultas, es necesario que el primer contacto con el centro de salud sea telefónico” y abogan por extremar la precaución en lo referido a protección de los profesionales sanitarios. 

En base a estas tres premisas, las propuestas que realiza la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria son las siguientes:


Consultas telefónicas y telemáticas

  • Se deben mantener las consultas telefónicas para establecer, si es preciso, una visita presencial. No se puede acudir al centro de salud sin la orientación previa del profesional sanitario. 
  • Se deben establecer también consultas telefónicas con los profesionales de enfermería pediátrica.
  • Su duración mínima debería ser de 10 minutos.
  • Las llamadas telefónicas se complementarán con una plataforma para el intercambio seguro de información sensible y así aumentar la capacidad resolutiva para intentar solucionar la demanda asistencial sin necesidad de consulta presencial.
  • Aumentar las líneas telefónicas para evitar la demora de atención a los pacientes.
  • Desarrollar sistemas informáticos para realizar videoconferencias que cumplan la Ley de Protección de Datos. 
  • Dotar los ordenadores de las consultas de cámaras.
  • Disponer de una plataforma para el intercambio seguro de información sensible con capacidad suficiente para recibir fotos y videos de los usuarios.
  • Potenciar la teleconsulta (e-consulta) con atención hospitalaria.

Consultas presenciales

  • Todas las consultas presenciales se deberían realizar previa valoración telefónica.
  • Durante los meses de otoño e invierno circulan numerosos virus respiratorios que producen cuadros clínicos compatibles con SARS-CoV-2, como son el VRS (virus respiratorio sincitial), virus influenzae, Streptococcus pyogenes, rhinovirus, rotavirus, etc. Por ello consideran imprescindible aumentar la capacidad diagnóstica con test específicos.
  • Es prioritario dotar a los profesionales de tiempo suficiente para ponerse y quitarse el complejo equipo de protección individual con calma para evitar errores, mínimo 10 minutos antes y después de usarlo. Si la organización de circuitos de atención a niños con y sin sospecha tiene lugar en franjas horarias diferenciados, se evitan varios cambios de EPI a lo largo de la jornada.
  • Es necesario dotar los circuitos con sospecha de COVID-19 de lavabos cercanos independientes para los profesionales, a ser posible, dentro de la misma consulta. 
  • Se debe aumentar la dotación de servicio de limpieza de los centros de salud para la desinfección de las consultas tras la atención médica a casos sospechosos de infección por SARS-CoV-2.

Para niños y familiares

  • Salas de espera separadas para niños con cuadros respiratorios y febriles con respecto al resto de las consultas. Si es posible, se solicitará a los progenitores que acudan puntualmente a la cita o que permanezcan fuera del centro de salud o en el coche, para evitar el hacinamiento en las salas de espera. Cuando esto no sea posible por las características del Centro de Salud, los horarios diferenciados de cita tratarán de evitar que coincidan en la sala de espera niños con sospecha de COVID-19, con niños con otras patologías o del programa de salud infantil.
  • En las salas de espera se debe respetar las normas de aislamiento existiendo dos asientos vacíos entre dos familias.
  • Acudirá un único familiar por niño.  
  • Es necesario el uso de mascarilla quirúrgica tanto el adulto acompañante como en los niños mayores de 3 años, independientemente del motivo de la consulta. 

Otras propuestas

  • Si no hay profesionales sanitarios suficientes, se facilitará la agrupación de los horarios de atención.
  • Reforzar el personal de los centros de salud para incrementar la capacidad de realización de las pruebas diagnósticas, realizar llamadas telefónicas para comunicar los resultados y poder realizar la búsqueda de contactos con celeridad. 
  • Aumentar el número de envíos diarios de las muestras de PCR al laboratorio de referencia, a las 9h y a las 16h, por ejemplo, para poder tener los resultados con la mayor celeridad posible, disminuyendo la incertidumbre y aislamiento de los casos sospechosos de COVID-19. 
  • Valorar abonar horas extras a los profesionales para incrementar la dotación de personal del circuito respiratorio fuera de sus horarios asistenciales. 

 
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