17 nov 2018 | Actualizado: 18:20

¿Qué debe hacer la médico si un paciente la acosa sexualmente?

Desde comentarios indeseados hasta casos de agresión, hay cauces para que la profesional se sienta segura en consulta

¿Qué debe hacer la médico si un paciente la acosa sexualmente?
dom 19 agosto 2018. 16.25H
Marcos Domínguez
Un reciente artículo en The Lancet llamaba la atención sobre el acoso sexual a las médicos por parte del propio paciente. Y es que las instituciones, por lo general, se han centrado en el vivido entre los propios compañeros de trabajo o superiores.

“Estamos empezando a poner el foco en un problema que durante décadas estuvo invisibilizado”, asegura Luz Martínez Ten, secretaria de Mujer y Políticas Sociales de la Federación de Empleados de Servicios Públicos de UGT.

“Las médicas, las enfermeras y las estudiantes nos dicen que existen estas situaciones y que no se denuncian, que se normalizan. Dejar de hacerlo, poner el foco en ellas y crear instrumentos para protegerlas es muy importante”.

La médico, ¿se siente segura?


Las autoras del artículo de The Lancet -Elizabeth Viglianti, Andrea Oliveir y Lisa Meeks, de la Universidad de Michigan, EEUU- proponen un árbol de decisiones, similar al utilizado en caso de discriminación racial, para abordar el acoso sexual por parte del paciente, que equilibre la garantía de la atención médica y el derecho de la trabajadora a ejercer su profesión en un entorno seguro.

Parte de una sencilla pregunta: ante la acción del paciente, ¿se siente segura la médico? Si la respuesta es sí, el protocolo señala que se le pida “clara y firmemente” al paciente que frene en su acción. Si este lo hace, se continúa con la atención médica.

Si este, en cambio, continúa con el acoso y la profesional no se siente segura, la guía establece que salga fuera de la consulta y hable con un supervisor o un colega, rellene un informe y, tras ello, se considerará traspasar el paciente a otro facultativo, notificar esta acción y advertir al cuadro médico sobre el acoso.


Situaciones como piropos o comentarios incómodos están tipificados como "violencia del tipo 2", según Palomares, de CCOO


Además, se deberá informar de las razones para la reasignación del paciente, considerando tanto la seguridad de la profesional como la garantía de que este paciente reciba una atención correcta.


Una situación poco clarificada


En España, los movimientos para prevenir y frenar las agresiones al personal sanitario incluyen también situaciones de acoso sexual, pero no hay un protocolo específico asignado a ellas. “Es un terreno que no se ha clarificado mucho”, advierte Martínez, que señala que hay protocolos específicos en algunas clínicas y áreas de salud, pero dista mucho de ser algo generalizado.

Además, este tipo de situaciones son enmarcadas en la prevención laboral en lugar de la violencia de género, “quitando el matiz de que, por el hecho de ser mujer, te están agrediendo”.

Ante piropos incómodos, insinuaciones indeseadas, Martínez Ten explica que lo primero es poner en conocimiento de la dirección del centro la situación “y después denunciar al paciente”. UGT está trabajando para que otra persona, incluso el propio centro, pueda personarse en la denuncia, evitando la exposición de la víctima. “También se aconseja que busquen asistencia jurídica en los colegios profesionales”.


Violencia del tipo 2


En la Comunidad Valenciana se han incluido estas situaciones en su Plan Integral de Prevención de las Agresiones en el Entorno Sanitario 2018-2021, explica Amparo Palomares, secretaria de Mujer y Políticas de Igualdad de la Federación de Sanidad de CCOO en la Comunidad Valenciana.

Situaciones de acoso sexual como piropos o comentarios incómodos para la médica están tipificados como “violencia del tipo 2, que es la que comete cualquier paciente, persona usuaria o sus familiares acompañantes, contra personal del sector sanitario público de la Generalitat en el ejercicio de su profesión”.

La médico tiene que comunicar al mando intermedio, que lo hará llegar “sin demoras” al responsable del centro. Se prestará asistencia sanitaria (incluida la psicológica) a la víctima, bien a través de la mutua o, si es urgente, del propio servicio público de salud “aun sin haber cumplimentado el formulario CAT [comunicación de accidente/incidente de trabajo]”.

Se registra la agresión, se abre una investigación y se le oferta a la víctima la vigilancia de la salud. También se da una guía básica de orientación jurídica y se le informa de las diferentes opciones para recibir asistencia jurídica. Si procede, concluye Palomares, se comunica al juzgado.

Asistencia a domicilio



Visibilización y formación son los pasos previos necesarios para garantizar la seguridad de la profesional


Martínez Ten, de UGT, pone el foco en dos entornos especialmente delicados para la mujer: las residencias y la atención domiciliaria. En estos ámbitos “hay medidas de prevención que aconsejan, por ejemplo, que haya dos personas siempre presentes” durante la atención.

En algunos casos, como hombres con alzhéimer, “sabemos que puede haber momentos de desinhibición muy clara”. En estas situaciones, explica, no solo se puede tener en cuenta el acoso sino que hay otras circunstancias añadidas, y los protocolos y guías de actuación tienen que tenerlas en cuenta.

Cuando la atención se produce en el domicilio del paciente, “aunque es un lugar de trabajo, es un espacio privado al que accedes porque has tenido permiso de la otra persona”. Se trata de una situación en que la profesional sanitaria es especialmente vulnerable, “por eso estamos reclamando que el espacio en el que se atiende a las personas sea considerado espacio laboral, para que pueda haber una inspección y la trabajadora se sienta más protegida”.


La concienciación ante el acoso, lo primero


El principal escollo para afrontar las situaciones de acoso es la conciencia de que las sanitarias no tienen por qué pasar por ese mal rato. “Se normaliza, hay muchos casos en que la trabajadora a domicilio cuenta estas situaciones que se toleran”.

Visibilizar los casos y formación para detectarlos y actuar en consecuencia (no solo la propia trabajadora sino todo el centro) son los pasos fundamentales para garantizar su seguridad en el entorno laboral.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.