"Las agresiones llevan a muchos médicos a buscar la prejubilación"

El psiquiatra José Miguel Pena Andreu confiesa que hay facultativos que se han llegado a plantear abandonar su carrera

José Miguel Pena Andreu, director técnico del programa PAIME del Colegio de Médicos de Málaga.
"Las agresiones llevan a muchos médicos a buscar la prejubilación"
sáb 28 septiembre 2019. 16.30H
Insultos, amenazas y golpes es a lo que lamentablemente se están enfrentando los médicos en consulta. Las agresiones a los profesionales sanitarios por parte de los pacientes se están convirtiendo en el gran contratiempo que aguarda en la sala de espera de hospitales y centros de salud.  Algo que, según el psiquiatra José Miguel Pena Andreu, desemboca en ansiedad, depresión, síndrome de burnout o, incluso, lleva a motivar a los facultativos a “buscar desesperadamente la jubilación”.

“Sí, varias veces me han dicho los médicos que, por una agresión, se han planteado dejar la profesión”, ha confesado a Redacción Médica el propio Pena Andreu. Este especialista, que es el director técnico del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime) del Colegio de Médicos de Málaga, se encuentra actualmente atendiendo a todos aquellos casos que necesiten atención psicológica tras haber sido víctima de una agresión. 

Lamentablemente, según ha indicado el psiquiatra, la agresividad en consulta es un fenómeno que está presente en el día a día (sobre todo en servicios como Urgencias) y al final hay médicos que están “achicharrados” por esta realidad. Pero Pena Andreu ha valorado que las agresiones son la "punta del iceberg" y que todo se debe a una cuestión multifactorial: saturación de pacientes, la irritación de los usuarios, condiciones salariales, entre otros...


"Genera una frustración brutal que, después de tantos años de formación, se encuentren con un paciente agresor"


“La Medicina es una profesión muy vocacional, exige de muchos años de estudio. Con lo cual, genera una frustración brutal para los facultativos que, después de tantos años de formación, se encuentren con un paciente agresor”, ha especificado Pena. Es por ello que, si se suman las circunstancias personales del médico y las condiciones del sistema, “la agresión es lo que colma el vaso del hartazgo profesional". 

Paciente cosificado 


No se trata solo de 'atentados' físicos puntuales. Que exista ya ese ambiente de tensión continuado en el centro sanitario en el que se trabaja es lo que desestabiliza a los médicos y médicas. En el caso de ellas, en la mayoría de los casos, suelen ser víctimas de asaltos verbales; a diferencia de ellos, que sí que se ven más 'presos' de agresiones físicas como puñetazos

Uno de los mayores inconvenientes que ve este experto, que también es profesor de Psiquiatría en la Universidad de Málaga, es que estas agresiones llevan a que el médico cosifique al paciente. Que le llegue a ver como un enemigo; empiece a tener actitudes cínicas de defensa sobre él y que, tristemente, deje de preocuparse por el caso clínico en concreto.

Cómo actuar frente a las agresiones: prevención


Pena Andreu ha considerado que se deben poner medidas al respecto porque “como no se ponga freno, va a ser un problema para los facultativos y para el propio sistema". Bien es cierto que se han incorporado figuras como el interlocutor policial sanitario o timbres de alarmas en consulta para prevenir, pero lo que ha defendido este psiquiatra es que el sistema debe “amparar” al médico que sea agredido.

 

El sistema debe "amparar" al médico que sea agredido en consulta


“La sensación de indefensión es uno de los aspectos que condiciona al resto de síntomas (ansiedad, depresión, burnout). Si esa persona no tiene los recursos psicológicos suficientes para enfrentarse a esa situación, el sistema tiene que dar las medidas para que el médico se sienta amparado”, ha explicado.

¿Cómo se puede conseguir? Bajo el punto de vista de psiquiatras y psicólogos, la mejor apuesta es la prevención. Por un lado, enseñando a profesionales médicos estrategias para saber manejar situaciones complicadas; por otro lado, a que aprendan a cuidarse y separar la parte profesional de la social.

“No es una cuestión de enseñar artes marciales a los médicos sino de poder establecer estrategias de tipo psicológico de manejo de relación interpersonal”, ha matizado. Algo a lo que ya desde la universidad se está empezando a implantar ya que desde las facultades se está dando especial importancia a la comunicación médico-paciente y a que los estudiantes sean conscientes de la realidad que están viviendo los compañeros en las consultas y que la figura del médico no es como aparece en las películas o series norteamericanas. 

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