24 de junio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00
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Los psiquiatras alertan: mezclar sexo y drogas genera psicopatologías

Su consumo por parte de adolescentes aumenta la probabilidad de desarrollar una patología dual

Mefedrona, GHB/GBL y metanfetamina entre las más utilizadas para las prácticas sexuales.
Los psiquiatras alertan: mezclar sexo y drogas genera psicopatologías
Redacción
Viernes, 20 de abril de 2018, a las 13:50
El chemsex, término que se aplica al consumo de drogas antes o durante las relaciones sexuales, habitualmente sin protección y por largos periodos de tiempo, es una conducta de riesgo que se ha tratado en el marco de las 20 Jornadas Nacionales de Patología Dual, que se están celebrando en Madrid desde este jueveshasta el sábado.

Helen Dolengevich, psiquiatra de Apoyo Positivo, que desarrolla su trabajo en el Programa de Patología Dual del Hospital Universitario del Henares, ha indicado que las drogas asociadas a esta práctica son principalmente la mefedrona, GHB/GBL y metanfetamina, aunque también hay casos en los que se consume la ketamina, cocaína, MDMA, 'poppers' ob fármacos para la disfunción eréctil.

"Estas sustancias favorecen la desinhibición, el placer sexual y disminuyen la necesidad de dormir, lo que hace que las 'sesiones' puedan durar muchas horas e incluyan el contacto con múltiples parejas. El uso de aplicaciones móviles de geolocalización desempeña también un papel destacado en el desarrollo y globalización de este fenómeno", ha apuntado.

TDAH, trastorno depresivo y ansiedad

Esta experta adviete de los riesgos que tiene, especialmente en personas que padecen trastornos mentales: "Son particularmente vulnerables a desarrollar adicción a estas prácticas en las que se combina el sexo, el consumo de drogas y las aplicaciones móviles, ya que presentan trastornos mentales (trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, TDAH)".

Por otra parte, la doctora señala que hay psicopatologías que pueden derivarse de estas prácticas, sobre todo cuando las sustancias se consumen de forma intravenosa, lo que favorece la aparición de episodios psicóticos inducidos, agitación o incluso conducta suicida.

En términos de chemsex, España se encuentra en una situación muy similar a otros países de Europa donde se ha descrito el fenómeno, como Reino Unido, Alemania u Holanda, aunque los estudios son escasos. Uno de los últimos estudios es U-Sex Study, realizado en 22 unidades de infecciosas de Madrid, que refleja que, de 742 respondedores, un 29 por ciento de hombres homosexuales con VIH positivo han practicado chemsex en el último año.

Durante estas jornadas también se ha presentado un simposio que describe el abordaje multidisciplinar de los usuarios de chemsex que se está llevando a cabo en Madrid, avalado por el Instituto de Adicciones de Madrid-Salud. La unidad de Dolengevich ha creado vínculos de trabajo tanto con los CAD (Centros de Control de Adicciones), como con las unidades de enfermedades infecciosas, proponiendo la necesidad de sinergias para poder abordar este fenómeno de la manera más completa posible.

A su modo de ver, una atención adecuada requeriría el desarrollo de un programa específico para la atención de estos usuarios, avalado por el Plan Nacional de Drogas y el Plan Nacional de SIDA, así como la oficina de Salud Mental, dado que es un fenómeno que involucra a las tres entidades y que se provean medios que aseguren su continuidad, dado que el problema va cada vez a más.

Adolescentes, un colectivo vulnerable

Por su parte, el jefe del Servicio de Psiquiatría Hospital General Universitario Gregorio Marañón y catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, Celso Arango, ha abordado la importancia "crítica" de la adolescencia para el desarrollo de patología dual, ya que "los efectos de las sustancias consumidas se presentan en un cerebro en desarrollo, y sus consecuencias nocivas (neurobiológicas y conductuales) suelen ser mayores".

Arango ha dedicado su intervención a los riesgos para el uso de sustancias en la adolescencia como producto de factores genéticos, ambientales y, sobre todo, de la interacción entre éstos.

"La genética no aumenta el riesgo específico para la patología dual, sino para configuraciones del cerebro que se manifiestan con el mayor riesgo (en forma de impulsividad, desinhibición, dificultad para inhibir gratificación, menor capacidad de representar o anticipar efectos adversos, etc.) de acabar desarrollando una patología dual en la interacción con variables ambientales (educación, accesibilidad, valores, roles parentales, etc.)", ha explicado.

De hecho, Arango ha recordado que en una gran mayoría de casos la patología dual comienza en este periodo y sus consecuencias se producen en muchas ocasiones años después en la edad adulta. Asimismo, ha detallado que el decremento en la edad media del consumo de sustancias hace "por definición" que aumente la patología dual en estas edades.

En este sentido, ha señalado que más del 50 por ciento de los trastornos mentales comienza antes de los 18 años y más del 75 por ciento de todos los trastornos mentales lo hace antes de los 24 años de edad". Los trastornos más comunes en este contexto son los trastornos afectivos, de ansiedad y de personalidad con consumo de cannabis. Así, según los profesionales, las adicciones más relacionadas con esta etapa de la vida son el alcohol y el cannabis.