José Carlos Bouso, psicólogo clínico; Rosa María Dueñas, psiquiatra y psicoterapeuta; y Christopher Timmermann, especialista en Neurociencia, Psiquiatría y Psicología.
Las
terapias con sustancias psicodélicas, como la
psilocibina, MDMA o LSD, están ganando atención en la comunidad científica por su potencial para tratar
trastornos de salud mental resistentes a los tratamientos convencionales y porque podrían figurar en el arsenal psiquiátrico español a corto plazo. Así, diferentes expertos coinciden en que estas terapias podrían transformar el
modelo actual de atención en Psiquiatría, aunque su avance depende tanto de la ciencia como de factores regulatorios y culturales.
Rosa María Dueñas, psicoterapeuta y psiquiatra Legal y Forense en el Parc Sanitari Sant Joan de Deu, ha explicado en
Redacción Médica que estas intervenciones representan
un nuevo enfoque frente a los tratamientos tradicionales, que requieren medicación continua durante meses o años: "Pasaríamos de los
tratamientos antidepresivos convencionales, que requieren estar durante muchísimo tiempo tomándolos, a un nuevo paradigma en el que
con una sesión o repetidas sesiones espaciadas durante mucho tiempo podríamos conseguir un efecto que evitaría el estar continuamente teniendo que tomar medicamentos".
En este contexto, José Carlos Bouso, psicólogo clínico y pionero en España en la experimentación con psicodélicos, niega que este tipo de terapias sean cosa del futuro: "De aquí a dos o tres años
vamos a tener en el mercado psiquiátrico MDMA, psilocibina y LSD seguro", puesto que ya hay estudios "en etapas ya muy avanzadas de fase 3".
Por eso, las sustancias piscodélicas están emergiendo como "una alternativa nueva". Así lo asegura Christopher Timmermann, especialista en Neurociencia, Psiquiatría, Psicología y ética de los psicodélicos, que destaca su "
capacidad realmente inédita de generar neuroplasticidad, es decir, de fomentar cambios en el cerebro que perduran en el tiempo.
Evidencia científica y sustancias con más avance
Dueñas, que actualmente investiga la eficacia de dos alucinógenos - 5-MeO-DMT (5-metoxi-N,N-dimetiltriptamina) y psilocibina- en
trastorno depresivo resistente, asegura que la evidencia de esta última es "muy robusta" en esta enfermedad y en la
depresión en general. De hecho, detalla que se está "muy cerca" de la utilización de psilocibina, ya en estudios de fase 3 con "resultados prometedores". "También
se ha estado bastante cerca con el MDMA, pero ha quedado la cosa un poco en suspenso, igual que con otras sustancias, porque las agencias reguladoras han considerado que
había que revisar algunos aspectos, digamos, quizá metodológicos de los estudios que se presentaron en su momento".
La psilocibina -presente en las conocidas como setas alucinógenas-, es la
sustancia más próxima a regulación, según apunta Dueños, a la vista de la variedad de estudios que ya se encuentran en fase 3. "Estamos bastante cerca", explica. Una idea que ratifica Timmerman,
puesto que ya está autorizado su uso compasivo en varios países como "
Canadá, Alemania o Suiza" y
goza de un uso legal en "Australia y algunos estados de Estados Unidos".
Desterrando estigmas
Bouso confirma que fuera de España
el uso de este tipo de sustancias en el campo sanitario está mucho más extendido: "Suiza lleva permitiendo el uso compasivo con LSD, psilocibina y MDMA
desde hace más de 10 años. Australia, por ejemplo, en 2023, sacó una ley regulatoria". Una posición en la que podría haber estado nuestro país, uno de los primeros en investigar el potencial uso médico de este tipo de sustancias, de no ser por las
reticencias que todavía existen en el imaginario colectivo.
Justo antes del cambio de siglo, Bouso recibía
la primera aprobación concedida a nivel internacional para realizar un ensayo clínico en torno al MDMA y su posible eficacia en casos de estrés postraumático. Aunque el estudio tuvo que ser finalmente interrumpido por
cuestiones alejadas del ámbito científico, llama la atención el poco tiempo que tardó en concederse la autorización por parte del Comité de Ética y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps): "Fueron 4 o 5 meses, mientras que en Estados Unidos, la FDA tardó 10 años. Por tanto, "
hace más de una década que el MDMA podría estar ya en el mercado terapéutico".
De hecho, siguiendo el ejemplo de un equipo de jóvenes psiquiatras en Australia, Bouso se encuentra inmerso en la creación de un grupo de trabajo que
solicite formalmente a la Aemps el uso compasivo de estas sustancias en el Sistema Nacional de Salud.
En esta línea, Dueñas pide dejar atrás los prejuicios asociados al
consumo recreativo y abuso que en ocasiones se asocia a estos compuestos, para centrarse en la "evidencia científica". "Creo que la Administración, si tiene los datos suficientes de eficacia y seguridad de un fármaco, no tendría por qué tener en cuenta el estigma que estas sustancias han podido tener, porque hay un uso efectivamente recreativo, pero aquí
estamos hablando de un uso médico, controlado, con psicoterapia asistida", recalca.
Timmermann añade aquellos
"factores culturales, institucionales y políticos" que influyen en la velocidad de su implementación, si bien plantea una estimación optimista: "La ciencia debería llegar a ese camino entro de unos cuatro o cinco años."
Obstáculos regulatorios y diferencias en España
Es más. Lo cierto es que ya "hay otras sustancias que se utilizan en Psiquiatría, que también tienen peligro de abuso", argumenta la psiquiatra. Es aquí donde Bouso saca a colación ejemplos de fármacos psicodélicos ya autorizados en el SNS como l
a ketamina en el caso de la depresión. De hecho, es partidario de ir un paso más allá y seguir el ejemplo de Finlandia a la hora de sustituir el spravato, con un precio de "350 euros dosis" por esta alternativa de tratamiento "mucho más barata e igual de eficaz".
"Estamos aquí chocando con los prejuicios de siempre, porque si estuviéramos hablando de un
tratamiento de cáncer para una
persona que ha fracasado en los tratamientos habituales, la agencia tarda 24 horas en responder y, además, lo facilita", incide el psicólogo clínico.
Riesgos y necesidad de acompañamiento
Sin embargo, Timmermann ha recordado que, aunque las sustancias psicodélicas
son relativamente seguras fisiológicamente,
"no existen drogas sin riesgos". Así, ha añadido que es fundamental un acompañamiento específico muy preparado porque pueden producir experiencias psicológicas difíciles: "En algunos casos generan ansiedad, emergen recuerdos que pueden ser falsos o cambian las creencias de las personas sobre cómo ven el mundo, la realidad y sus relaciones".
"Aquí el problema es que
hay que cambiar el paradigma, porque tenemos que hablar de psicoterapia asistida con psicodélicos donde las sustancias van acompañadas de un proceso de psicoterapia", continúa. "Estamos hablando de
condiciones psiquiátricas que son muy complejas para las que no hay una medicación clara y eficiente", asegura.
En cualquier caso, Bouso cree que el cambio debe ser generalizado en la
"atención pública en salud mental" ya que, si no, este tipo de tratamientos quedarán relegados a "la vía privada".
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