Santiago Pérez, director del Servicio de Psicología de HLA Clínica Montpellier.
El
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta actualmente a
entre un 5 y un 7 por ciento de la población escolar en Aragón, una prevalencia similar a la registrada a nivel nacional e internacional. Santiago Pérez, director del Servicio de Psicología de
HLA Clínica Montpellier, advierte de que
el principal desafío sigue siendo el diagnóstico, especialmente en la edad adulta, donde entre el 75 y el 90 por ciento de las personas con TDAH podrían permanecer sin identificar.
Con motivo del Día Internacional del TDAH, Pérez explica que el incremento de diagnósticos observado en los últimos años responde, sobre todo, a una mejor detección y conocimiento del trastorno, aunque no descarta que factores como la
hiperestimulación digital, el déficit de sueño o los cambios en los estilos de vida estén haciendo más visible una vulnerabilidad neurobiológica preexistente. "El cerebro no ha cambiado en una generación; lo que ha cambiado es nuestra capacidad para detectar un trastorno que antes se confundía con falta de esfuerzo, despistes o problemas de conducta", señala.
Aumento de derivaciones y diagnóstico en adultos y mujeres
En Aragón, los especialistas observan un
incremento sostenido de las derivaciones, especialmente al pasar de Primaria a Secundaria, así como un aumento de las consultas de adultos que buscan una explicación a años de dificultades personales, académicas o laborales. También detectan
más casos en mujeres, históricamente infradiagnosticadas por presentar un
perfil predominantemente inatento, y un aumento de los
autodiagnósticos influenciados por las redes sociales. "Muchas niñas simplemente parecían despistadas o soñadoras y nunca llamaban la atención en el aula, por lo que llegaban a la edad adulta sin un diagnóstico", explica Pérez.
El especialista insiste en que el TDAH va mucho más allá del rendimiento escolar, ya que
afecta a la vida familiar, las relaciones sociales y el ámbito laboral, pudiendo derivar en problemas de autoestima, ansiedad o depresión cuando no se identifica a tiempo. "El mayor coste de un
diagnóstico tardío no es académico, sino emocional.
Muchas personas terminan creyendo durante años que son incapaces o que no se esfuerzan lo suficiente, cuando en realidad existe una
diferencia neurobiológica que nunca fue reconocida", afirma. Además, recuerda que el trastorno suele
coexistir con ansiedad, depresión, dificultades de aprendizaje o trastornos del espectro autista, por lo que considera imprescindible una
evaluación integral.
El papel de las pantallas y las nuevas tecnologías
Respecto al impacto de las nuevas tecnologías, Pérez aclara que "
las pantallas no provocan TDAH", aunque sí favorecen un entorno basado en
recompensas inmediatas que dificulta la atención sostenida y puede intensificar la sintomatología. "Vivimos rodeados de estímulos diseñados para captar constantemente nuestra atención. En un cerebro con TDAH ese contexto actúa como un
amplificador de las dificultades atencionales", señala.
La evidencia científica sitúa el
abordaje multimodal como la estrategia terapéutica más eficaz, combinando
intervención psicológica, coordinación con la familia y el entorno educativo y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico. Asimismo, reclama reducir los tiempos de espera para las evaluaciones, reforzar la formación del profesorado y mejorar la coordinación entre los sistemas sanitario y educativo. "El principal mito que debemos desterrar es que el TDAH sea consecuencia de una mala educación o de falta de disciplina. Hoy sabemos que hablamos de una
condición del neurodesarrollo con una heredabilidad superior al 70 por ciento, y cuanto antes se diagnostique y trate, mejores serán los resultados académicos, sociales y emocionales de quienes la padecen", concluye.
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