Además de los problemas en RRHH, el sector analiza el aumento de las listas de espera tras la pandemia de Covid-19

Antonio Burgueño, Sara Cabrero, Mar Rocha, Carlos Rus y Manuela García Romero.


09 ene 2022. 18.20H
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Las listas de espera y la escasez de sanitarios son dos temas de plena actualidad para el sector, especialmente tras la pandemia provocada por el Covid-19 en España. Ante este nuevo escenario, Redacción Médica organiza un nuevo debate con expertos de primer nivel que ahondan sobre la falta de compatibilidad y homologación a nivel territorial, así como en el ámbito público y privado; la importancia de atraer y retener capital humano; la necesidad de crear un plan de choque único que incluya, entre otros aspectos, el número de profesionales sanitarios con los que cuenta el sistema y cuántos son necesarios en un futuro. En este encuentro, los invitados abordan posibles soluciones y dan respuesta una situación que afecta ya a toda Europa y, por primera vez, a la sanidad privada.


El Covid-19 ha provocado que las listas de espera se incrementen y la media para operarse ronde los cinco meses. Desde el punto de vista de la gestión, ¿qué medidas hay para reducir estos tiempos? ¿Los peores efectos de la pandemia a nivel hospitalario están aún por llegar?

Carlos Rus habla sobre la controversia en el ámbito político de atender pacientes de la sanidad pública en el sector privado.

Carlos Rus, presidente de ASPE: El Covid-19 ha incrementado el número de días de espera porque los pacientes han tenido miedo a ir al centro hospitalario. Durante el confinamiento, se suspendieron en torno a un millón de intervenciones quirúrgicas y, tras el confinamiento, ha repuntado un poco la actividad a nivel hospitalario, que había caído en torno al 80 por ciento, por ejemplo, en urgencias o en intervenciones quirúrgicas.

En verano, nosotros lanzamos la campaña 'Lo seguro es venir', en la que los médicos, tanto del sector público como privado, les decían a los pacientes cuándo no podían dejar de ir a consulta. Ahora empieza a incrementarse el número y volumen de pacientes. Además, uno de los efectos más negativos que estamos viendo es que se ha incrementado la complejidad de los pacientes porque llegan en peor estado, hay diagnósticos que se tendrían que haber producido hace meses, llegan con retraso y con una situación peor o más complicada. 

Antonio Burgueño, director del Proyecto Venturi: La interpretación de la lista de espera no tiene nada que ver en el pre-covid con el post-covid. No es tanto cuántos pacientes están identificados y esperando a que les llamen, como los que no han conseguido todavía llegar. El diferencial del número de entradas y salidas de lista de espera era negativo a finales de 2019: había más entradas en el sistema que salidas por intervenciones quirúrgicas. Un efecto que se sigue incrementando y que, ahora mismo, el 'pelotón' está antes del diagnóstico y en el proceso diagnóstico. Por lo tanto, es razonable que la lista de espera quirúrgica haya bajado.

Además, también se está produciendo un colapso en Atención Primaria, a pesar de que ahora se empieza a resolver pero todavía no es suficiente. El número de entradas en lista de espera quirúrgica por semestres en comparación con los meses de junio anteriores, el más bajo es el de 2020. Este año 2021, se ha producido en junio un diferencial de 236.000 entradas de pacientes sobre salidas. Es decir, es la acumulación más alta desde antes de la pandemia.

También preocupa el colapso que sufre Primaria, ¿cómo se puede hacer frente a este vacío en el primer nivel asistencial desde el ámbito político y la gestión?

Manuela García Romero advierte de que el perfil del médico ha cambiado y plantea el problema de la jubilación.

Manuela García Romero, vicepresidenta segunda del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom): Las listas de espera quirúrgicas son la punta del iceberg. Detrás de esto hay una demanda que no se ha satisfecho y hay muchos pacientes que no han acudido a ser diagnosticados, bien por miedo o bien porque hay dificultades para la accesibilidad, y, por lo tanto, están incluidos en la lista de espera. Y en Primaria ocurre prácticamente una situación similar. El acceso es difícil pero, además, partíamos de una base donde había un déficit de profesionales muy importante.

La situación de Primaria es una crónica que ya se había anunciado previamente. Todos sabíamos que estábamos mal y el covid ha provocado una sobrecarga asistencial muy importante. Ahora el acceso empieza a ser fluido, pero Primaria necesita mucha inversión de capital, además de mejorar muchos aspectos para hacerla atractiva y, sobre todo, necesita burocratizar la situación, tener más tiempo por paciente. Con lo cual, hay muchos pacientes que en el momento actual no llegan al primer nivel asistencial y esto hay que solventarlo.

Mar Rocha, portavoz y adjunta a la Presidencia del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (Codem): Sí, desde luego la Atención Primaria se colapsa y, como estamos viendo en estos momentos, tiene una repercusión sobre el resto del sistema. Si ya tenemos los hospitales sobresaturados tras el covid y con lista de espera quirúrgica, tenemos que apostar por ese refuerzo de Primaria.

En Atención Primaria, tenemos falta de enfermeras y de médicos. No obstante, el papel de las enfermeras en el nivel asistencial es mayor, sobre todo, en la promoción, prevención y educación sanitaria, pero también en la atención a la demanda que puede ser derivada a los médicos. Por ello, es importante desburocratizar y evitar así que el paciente pueda esperar. La enfermera puede hacer una valoración integral de las personas que acuden por cualquier situación y derivar al médico a aquellas que son susceptibles de tener una patología. Con lo cual, es fundamental empezar a apostar por ese nivel asistencial con la colaboración de todos los profesionales que lo integran, que a su vez va a tener repercusión sobre el resto del sistema sanitario. 

Manuela García Romero: Primaria necesita de un equipo multidisciplinar e interdisciplinar, cada uno dentro de sus áreas de competencias. Es fundamental la interacción para poder salir de esta situación. Pero además de esto, hay una sobrecarga muy importante que necesita músculo profesional y que necesita inversión.

El aumento de las listas de espera tras el Covid-19 y la escasez de profesionales sanitarios, temas centrales del debate.


Antonio Burgueño: En mi opinión, es necesario resolver antes una cuestión: cuánto hay de coyuntura y cuánto es un problema estructural que realmente requiera ajustes. Además, hay que tener cuidado con esto porque el problema no es homogéneo en todo el país, va por comunidades autónomas e, incluso, por áreas dentro de las comunidades autónomas.

Evidentemente hay que aumentar la capacidad de respuesta buscando evidencias: a ver quién hace qué, metiendo más recursos o no, y, sobre todo, teniendo en cuenta todos los recursos que tenemos. Es vital que la privada pueda también ayudar a desbloquear esta situación. 


Carlos Rus: "Hay que descargar al médico de lo que no sea fundamental y quitar esa burocratización que existe"



Carlos Rus: Han sido pocas las comunidades autónomas que han establecido un plan de choque específico por la lista de espera que podía generar el covid. A inicios de 2020 solo Andalucía apostó por ello. Sin embargo, tenemos un problema: cómo compartimos las competencias profesionales, cómo hacemos que sea más eficiente, cómo hacemos más atractiva Primaria, etc. La formación de la Enfermería, por ejemplo, no es la misma ahora que hace 20 años, yo creo que tiene muchísima más capacidad. El papel del médico es cada vez más necesario. Por ello, hay que descargar al médico de lo que no sea fundamental y quitar esa burocratización que existe.

Asismismo, por primera vez tenemos lista de espera en el ámbito privado. No hemos llegado todavía a los niveles de actividad que teníamos en el año 2019, pero en el 2020 tuvimos una caída importante y en el 2021 todavía no hemos llegado a ese nivel de actividad.

La privada calcula que hay un millón de pacientes que ni siquiera han podido acceder al sistema durante la crisis sanitaria. ¿En qué consecuencias creen que podría derivar?

Carlos Rus: Actualmente, ya llegan pacientes en peores condiciones y circunstancias que antes. Un problema que afecta a los profesionales porque lo que se les paga es una cantidad muy baja por el seguro y el paciente es mucho más complicado de lo que lo era anteriormente. Entonces, entramos en un círculo vicioso donde no hay una solución buena si todos los actores que participamos no nos ponemos de acuerdo. Por ello, opino que el covid nos ha traído situaciones que en otras circunstancias eran impensables y que ahora podemos aprovechar. 

Manuela García Romero: Además, el covid ha traído algo que tenemos que aprovechar: la medicina de vanguardia. Se entiende que la medicina personalizada es el futuro. Tenemos que caminar hacia el futuro y hacia la innovación y creo que la medicina de vanguardia es algo positivo en el área de Atención Primaria.

La Atención Primaria hay que hacerla atractiva. Hace falta una continuidad asistencial y, por lo tanto, no se puede tener una precariedad laboral como tenemos en el momento actual, donde más del 50 por ciento de los profesionales tienen contrato temporal y una realidad muy diferente según las comunidades autónomas

Mar Rocha pide mayores responsabilidades para las enfermeras y alerta de la sobresaturación de estas profesionales.

Mar Rocha: Realidades diferentes que también dependen mucho de la demanda que tienen los pacientes sobre el sistema sanitario. No es lo mismo cuidar una población más envejecida o cronificada, con mayor patologías o con mayor nivel de dependencia cuando tenemos unas ratios deficientes. Antes del Covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya hablaba de una escasez de enfermeras a nivel mundial de 9 millones. Una cifra que va a aumentar los próximos años hasta los 13 millones, no solo por las jubilaciones, sino también por la sobrecarga que hemos sufrido los profesionales, donde todavía no se nos ha permitido descansar y vamos a por una sexta ola.

Solamente en la Comunidad de Madrid nos encontramos con un abandono de profesionales de cerca de 400 en los últimos meses. Una cifra que no es muy espectacular, pero que se agrava cuando hablamos de que dentro de los próximos cuatro años más de 4.000 enfermeras se van a jubilar y no vamos a tener un recambio generacional. Además, no se está apostando por ese desarrollo profesional que tenemos las enfermeras para asumir mayores competencias, no solo en la Atención Primaria, sino cuando hablamos de los internos residentes.

Las enfermeras somos especialistas y nuestro sistema sanitario público no nos está absorbiendo. Con lo cual, es una gran oportunidad que tiene el sistema privado. Es el momento de que se nos dé paso también para poder asumir mayores responsabilidades.

Antonio Burgueño: 
La Enfermería tiene visión de conjunto por su formación y su propio desarrollo profesional. El médico está, lógicamente, especializado, pero la enfermera lleva innata esa visión. En un momento donde las soluciones pasan por afinar la capacidad de respuesta del sistema, esa visión es muy importante para que fluya mucho mejor y podamos resolver el 'pelotón' que hay ahora en Primaria, la cual empieza a afectar a otros lados y busca salida hacia la privada. No obstante, esta respuesta también se debe encontrar en el sistema público, que tiene que jugar con todos los recursos.

Mar Rocha, portavoz y adjunta a la Presidencia del Codem; Carlos Rus, presidente de ASPE; Manuela García Romero, vicepresidenta segunda del Cgcom y Antonio Burgueño, director del Proyecto Venturi.


¿Qué otros problemas han afectado para que la falta de personal sanitario sea más acuciante tras la pandemia?

Manuela García Romero: Este no es un debate que haya empezado ahora. En el año 2010, la OMS ya avisaba de que era imprescindible hacer planes para los recursos humanos. En el 2013, lanza la campaña 'Sin profesionales no hay salud' y obliga a firmar un código ético voluntario para que los profesionales de países de menor renta no se fuesen a países de mayor renta. También la OCDE ha intentado hacer ver que no todo se reduce a números. Puede que ese déficit de 4.000 médicos no diga nada, pero hay que ponerlo en el contexto del momento, la región y la sociedad. Por ejemplo, las circunstancias de envejecimiento que se dan en la población pueden ser muy importantes.

En ocasiones, la ratio media de alguna población puede estar incluso por encima de la media nacional pero cuando ahondas descubres zonas de menor cobertura dentro de la misma comunidad autónoma o de la propia región. 

En Europa hay una preocupación similar. Concretamente en España, el Ministerio de Sanidad ha puesto de manifiesto el déficit de profesionales. Así, el diagnóstico está hecho: faltan profesionales y médicos especialistas. Hay un envejecimiento importante de la población médica y un embudo en el MIR. Aunque hemos aumentado el número de médicos en formación y el número de grados, no sacamos plazas MIR suficientes como para asumir los grados con la dinámica necesaria. Después de seis años de formación resulta que estos médicos no pueden trabajar en la sanidad pública ni en ningún otro lugar porque no están cualificados. Por lo tanto, hay que aumentar el número de plazas MIR pero hacerlo con herramientas que te digan cuáles son las especialidades deficitarias y las unidades acreditativas. Por ello, hay dos tareas pendientes: un buen plan de recursos humanos y un registro de profesionales sanitarios adecuado para saber lo que tenemos.


Mar Rocha: "Ese plan estratégico nacional se tiene que llevar a cabo midiendo las necesidades que tiene nuestra población ahora y en el futuro"



Mar Rocha: En eso somos coincidentes. Hace falta ese plan estratégico nacional donde se mire la necesidad de profesionales, de qué profesionales además estamos hablando, en qué áreas y a qué población van a atender. Esto va a depender, efectivamente, de hacer ese mapa demográfico bien hecho y con una previsión de futuro donde se aúne qué número de profesionales salen de las universidades, quiénes pasan por esa formación sanitaria especializada, tantos médicos, enfermeros, farmacéuticos u otros profesionales sanitarios especializados. Pero ese plan estratégico nacional se tiene que llevar a cabo midiendo no solo los recursos, sino también las necesidades que tienen nuestra población ahora y en el futuro. Somos uno de los países en Europa, y si no el país, con mayor tasa de envejecimiento de la población.

Manuela García Romero: Además, la lógica es ir hacia un envejecimiento activo donde la gente mantenga las capacidades que tiene el mayor tiempo posible. Que la dependencia y que la discapacidad llegue lo más tardía posible en la edad.

Mar Rocha: Ese plan estratégico tiene que basarse fundamentalmente en la prevención que se va a hacer, en la calidad de vida que le vamos a aportar a las personas para las que trabajamos. Lo que hacemos los médicos, enfermeras y otros sanitarios es fundamental para la calidad de vida de nuestra sociedad, con lo cual hay que tomarse en serio esos recursos humanos que son tan necesarios.

Antonio Burgueño afirma que el Covid-19 ha absorbido gran parte de los recursos sanitarios y es necesario contar con todos los agentes disponibles.

Antonio Burgueño: Y también la Farmacia, que tienen mucho que decir y hay que contar con ellos. En los diferentes recursos hay que tener en cuenta muchos factores: no sólo se puede decir cuántos necesitamos, también hay que especificar cómo los tenemos. Hace falta un Plan de Recursos Humanos con letras mayúsculas que recoja dónde, cuándo, cuánto se les remunera, cuáles son las motivaciones para retener talento, etc. Allguien se queda en su puesto de trabajo si está a gusto o si le pagan más, pero no es el único motivante.

Carlos Rus: Nosotros pertenecemos a la Unión Europea de Hospitales y hace mes y medio tuvimos una reunión donde planteamos la preocupación por la falta de profesionales. Hemos hecho un estudio en el que se concluye que el 95 por ciento de los hospitales tiene un problema medio o alto para contratar a enfermeras, es decir, nueve de cada cinco hospitales está buscando un profesional de Enfermería y no lo encuentra, en el caso de los médicos era el 63  por ciento. Además, otro punto de partida es que carecemos de un registro de cuántos profesionales tenemos. Desconocemos los profesionales con los que contamos y cuántos necesitamos. 

Pero tenemos una serie de palancas que son mucho más sencillas y que no se están utilizando. Primero, el problema de las homologaciones. Ahora mismo hay un proyecto normativo que se está modificando y se quiere establecer un sistema que sea más ágil. El problema aquí es que si empezamos a traer profesionales de fuera, todos los países de Europa, todos sin excepción, tienen exactamente el mismo problema. El segundo problema: la compatibilidad. Tenemos una sola normativa, de 1986 y absolutamente envejecida, en la que se trata igual a un profesional de Derecho que a un médico. Sin embargo, con la misma normativa tenemos comunidades autónomas en las que es imposible compatibilizar la actividad público-privada y estamos compitiendo, aunque podrían ser una solución. Si no tenemos un recurso, lo más lógico es que se comparta o que se vea cómo se reparten esas competencias.

La escasez de sanitarios no es un problema solo de España, se ha extendido a toda Europa. ¿Es necesario una intervención política o un plan de acción común para hacerle frente? 

Mar Rocha: La OMS ha indicado que el covid ha aumentado la necesidad de enfermeras en cuatro millones en los próximos años. Carlos, cuando hablabas de la necesidad de enfermeras que encontráis en la privada, tenemos que hablar igualmente de cuánto talento hemos dejado que se marche fuera de España en los últimos años. Claro que hace falta una retención del talento a nivel europeo pero a nivel español, también.

Estamos formando las mejores enfermeras para exportarlas fuera. Antes iban a Reino Unido, ahora con el Brexit han venido muchas o se han ido a Alemania por otras circunstancias. Actualmente, se están yendo, por ejemplo, a Estados Unidos. Con lo cual, ya salimos del entorno europeo. Están buscando otros lugares donde ven muchísimo más atractivo el poder trabajar, porque se les reconoce más, el desarrollo profesional es real, se les paga mejor, tienen una menor carga de trabajo, una mayor responsabilidad reconocida, unas ratios con las que se trabaja mejor, etc. Necesitamos ese plan donde no solo se hable numéricamente de la necesidad de profesionales y se actúe desde la universidad hasta su jubilación, sino también se consideren las condiciones laborales y profesionales que están teniendo.

Carlos Rus: Según nos ha trasladado el director general de Ordenación Profesional, Vicenç Martínez, no es tanto el talento que se marcha. Nosotros hemos bajado en actividad y en facturación y, sin embargo, hemos subido en 5.000 profesionales durante el año 2020. 

En Enfermería estamos pagando un 30 por ciento más pero carecemos de profesionales. Entonces, es un debate que hay que tener pero pensando en qué hacemos de aquí a futuro porque con 9.000 profesionales de Enfermería saliendo al año no nos vale hacia adónde vamos, hacia la cronicidad, hacia el envejecimiento. Tenemos el mismo problema en el ámbito médico, y esto requiere hacer ese registro.


Manuela García Romero: "Creo que la competitividad está en que cuando termines el MIR tendrás que decidir si irte a la sanidad pública o privada" 



Manuela García Romero: Sobre el tema de la homologación, quiero indicar que ésta debe ser transparente, cuidando siempre la seguridad del paciente. Por ejemplo, a una persona de diplomatura que no es médico, no le podemos dar las competencias de un médico. Creo que realmente hay que ser muy cuidadosos en ese aspecto. Además, porque me consta, también hay una lentitud en el proceso de homologación. No hay un feedback cuando solicitas más información a la persona.

Y en cuanto a la competencia, dentro de la compatibilidad del ejercicio sanitario, del desempeño profesional en sanidad pública y en sanidad privada, creo que hay otro dato a tener en cuenta: está cambiando el perfil de los médicos, que ahora son millennialsDentro de los médicos de 65 años que ahora van a jubilarse, el 30 por ciento estaría dispuesto a prolongar su actividad asistencial sin ningún problema. En cambio, si esta proporción lo pasas a los jóvenes o a los millennials, que son los que próximamente entrarán a formar parte del sistema, no tienen mucha decisión en prolongarla. Creo que la competitividad está en que cuando termines el MIR tendrás que decidir, en la mayor parte de las ocasiones, si irte a trabajar a la sanidad pública o privada.

Carlos Rus: Aquí estás hablando de que yo como profesional médico termino mi formación y decido adónde voy a trabajar.  Pero lo que estoy diciendo es que tenemos una normativa que permite que una comunidad autónoma no pueda elegir el médico. El sanitario debe tener la oportunidad de poder elegir.

Todos somos cada vez más conscientes de que viene un perfil nuevo. Y no solo eso, cada vez es mayor el número de mujeres en el ámbito de la sanidad tanto público como privado, y cada vez más buscamos la conciliación familiar. Entonces, no es lo mismo que una persona diga 'yo solo quiero trabajar de 32 horas' a que no se le permita trabajar en el ámbito privado si quiere. 

Los ponentes coinciden en que los 17 modelos sanitarios que coexisten en España suponen un obstáculo para descongestionar las listas de espera y contratar personal.


¿Qué legislación creen que es la que se debería de poner sobre la mesa para que esta actividad sea compatible tanto en el sector público como en el privado?

Carlos Rus: La compatibilidad, según la comunidad autónoma, sigue al profesional o sigue al paciente. ¿Qué es lo que no puede hacer el profesional dentro de lo privado? No atender al paciente que venga por la pública porque se puede dar una mala conducta, entonces hay que evitar la posibilidad. ¿Y con esto se acabó el problema? Desde mi punto de vista, totalmente. 

Hay comunidades autónomas que dicen que si su centro hace concierto no puede trabajar profesionales que trabajen en el ámbito público, pero es que nosotros trabajamos para el ámbito público en un 15 por ciento, el resto es aseguramiento y paciente privado. ¿Por qué no puede trabajar en los otros ámbitos donde no hay financiación pública?

Antonio Burgueño: Además, el que quiera complementar su sueldo o sus motivaciones más allá del ámbito público se encuentra coartado. Con lo cual, un motivo más para coger las maletas y ver la situacion sanitaria en el resto del mundo.

En cuanto al número de profesionales, según datos del Ministerio de Sanidad, entre el 2015 y 2020, el número de profesionales de Atención Primaria se incrementan en 30.000, pero curiosamente entre el 2019 y el 2020, solo hay un incremento de poco más de 1.000. Estaba aumentado la cifra y justo cuando empieza la pandemia parece que se frena el número de profesionales.

Manuela García Romero: Pero ahí siempre tenemos que tomar en cuenta un elemento: el médico de Familia. Cuando tú generas una serie de plazas de formación no estás al cien por cien seguro de que vaya a trabajar a un centro de salud porque el profesional, en muchas ocasiones, está trabajando en un centro atendiendo urgencias o en los hospitales. Con lo cual, el cálculo aproximado tanto por parte del Ministerio como de los datos del momento actual es que, aproximadamente de las plazas que tú sacas, solo el 50 por ciento realmente va a revertir en plazas en un centro de salud. Entonces, está ocupando otra serie de áreas, lo que todavía hace mucho más difícil la predicción de lo que va a ocurrir si aumentan las plazas MIR solo de Atención Primaria porque es un campo muy amplio.

Antonio Burgueño: Lo que es seguro es que ahora mismo estamos con un problema muy grave que, con los recursos disponibles, difícilmente se va a afrontar sin tener complejidades, como es el caso de la Oncología, que están llegando pacientes muy complicados por no hacerse un diagnóstico a tiempo y, mucho menos, poderse llevar un cribado poblacional para poder detectar a tiempo. Eso sí que es un problema bastante grave que va a tener repercusión, si no lo tiene ya, porque algún artículo se está publicando sobre un incremento de mortalidad en base a esto. 

El tema es muy complejo e hila perfectamente con el problema de la lista de espera. Además, el sistema tampoco está limpio todavía del covid. El coronavirus todavía sigue 'comiendo' recursos humanos y el sistema no puede coger velocidad de crucero y, aunque pudiera, tendría que incrementarse con todos los recursos disponibles. Y aún así ya veríamos si seríamos capaces de filtrar todo esto en un tiempo razonable.


Antonio Burgueño: "El coronavirus todavía sigue 'comiendo' recursos humanos y el sistema no puede coger velocidad de crucero"





Y aunando los dos temas del debate, la listas de espera y la escasez de sanitarios, ¿hasta qué punto consideráis que una colaboración público-privada agilizaría las listas de espera y mejoraría incluso los niveles de plantilla?

Manuela García Romero: Creo que precisamente es esto lo que ha puesto de manifiesto el covid: la sanidad pública y privada han ido muy de la mano en esta pandemia.

Carlos Rus: El concepto de que se ha derivado pacientes del ámbito público al privado levanta ampollas en determinados sectores. El sector político e ideológico tienen un problema con esta circunstancia, no la realidad. La realidad es que Madrid ha sido punta de lanza en el modelo de colaboración y en los resultados que ha tenido.

Es la primera vez que el Sistema Nacional de Salud en España es de ámbito público y privado, y los centros privados tenemos la obligación de colaborar con el ámbito público siempre que sea necesario. No por el estado de alarma, que ya se colaboraba antes del mismo y estaban los recursos puestos a disposición, sino porque la ley así lo recoge. Esto ya era una cuestión básica.

Muchas veces el problema que tenemos en este país es que tenemos 17 modelos sanitarios distintos y que va cambiando en función del partido que está al frente. La colaboración público-privada tiene que ser una realidad y tiene que serlo en todos los ámbitos, yo creo que a todo profesional sanitario le enriquece la experiencia de pasar por distintas tipologías de centros, por el ámbito público y privado. 

Antonio Burgueño: Tanto que se habla de los Pactos por la Sanidad, y el pacto mejor que había en la sanidad era el pacto del silencio. No de ocultar, el de no llevar a la lucha política la sanidad. Cuando la sanidad se lleva a un debate político es cuando empieza a haber unas guerras absurdas porque a la hora de aterrizar a las soluciones hablamos todos exactamente lo mismo. Está muy bien tener ideología, pero a la hora de llevarlo a la práctica, a lo mejor, no la puedes practicar porque no te queda más remedio que jugar a las cartas de la realidad y, al final, acabas sumando recursos.

Todos los expertos abogan por un plan de choque único para atajar la falta de sanitarios y reducir las listas de espera.


Conclusiones:

Mar Rocha: Si se va a establecer esa estrategia tan necesaria del Plan de Recursos Humanos en el ámbito sanitario hay que contar con la voz de los profesionales y, en este caso, las enfermeras tenemos muchas competencias que todavía están por desarrollar, tanto en la sanidad privada como en la pública. 

Tenemos mucho que ofrecer para dar soluciones a la situación de crisis sanitaria actual. Pero esto solo pasa por una colaboración multidisciplinar entre todos los niveles asistenciales y, desde luego, cuidando a quienes cuidan de las personas, en este caso a las enfermeras, con una estabilidad laboral suficiente, con ese desarrollo profesional tan necesario y con otras medidas como pueden ser las de conciliación en una profesión eminentemente feminizada como es la Enfermería, con un 84 por ciento de mujeres ejerciéndola actualmente y que en la sociedad en la que vivimos todavía nos lo ponen un poco difícil para poder conciliar.

Pero desde luego, que cuenten con las enfermeras, seguimos estando para el día a día, también en las mayores crisis sanitarias. Y en el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, el sistema sanitario se tiene que acordar de cuidar de sus profesionales.

Carlos Rus: En cuanto a las listas de espera, si se pretende resolverlas sin tener en cuenta a la privada estaría focalizando en el ámbito de la ideología y no en el paciente. Si piensas en el paciente, tendrás que contar con la privada porque será lo mejor para él para que se reduzca lo antes posible.

Y en cuanto a los profesionales, hay que trabajar el futuro, planificar, tener ese registro, ver cómo damos esas soluciones, pero también podemos actuar en cuestiones muy prácticas y más cercanas como son esa transparencia y esa agilidad en las homologaciones, la compatibilidad de los profesionales sin poner sesgos que no tengan sentido, más allá de evitar situaciones de conflicto. Y las competencias profesionales hay que replantearlas. Queremos que el médico le dedique más tiempo al paciente y tenemos una Enfermería cada vez mejor formada y esto tiene que tener una conjunción que se derive en distintas funciones de las que se manejan actualmente.

Manuela García Romero: Si algo ha puesto de manifiesto esta pandemia es el profesionalismo médico, donde el centro ha sido el paciente y la preocupación ha sido por y para los pacientes. Por lo tanto, pensamos que una posibilidad de mejorar sería la realización de una estrategia que fortalezca el músculo profesional que tenemos, mejore la calidad y la calidez del empleo y seamos capaces de retener el talento profesional que tenemos en la sanidad española, que creo que es mucho y bueno, y que todo pasa por realizar también un trabajo inter y multidisciplinar. Una frase que le gusta mucho a nuestro presidente, Tomás Cobo, es decir que si algo hemos aprendido es que el trabajo tiene que ser multidisciplinar e interdisciplinar en estos momentos. Además, también considero necesaria para la resolución de la lista de espera que no se resolucionarán nunca.

Por otro lado, el trabajo entre la sanidad pública y privada. El paciente es el centro y, por lo tanto, cuando hay un exceso de demora, cuando hay una accesibilidad que no le puedes ofertar, tienes que hacer una colaboración y tienes que hacer una colaboración porque el centro, tanto para la sanidad pública como para la sanidad privada, tiene que ser el paciente.

Por último, es imprescindible la realización de un Plan de Recursos Humanos y, sobre todo, un registro de profesionales sanitarios.

Antonio Burgueño: Al final la vieja ley de la oferta y la demanda traducida a nuestra realidad es que hay unas demandas que están y que hay que adecuar esas necesidades a los recursos y personas, diferenciando profesionales. Además, también hay que intentar trabajar la capacidad de respuesta del sistema. Esas demandas, esas necesidades que tienen los pacientes hay que cubrirles de la mejor forma posible y lo más rápido posible. Pero hay que sumar todo, hay que contar absolutamente con todos porque la pelota es muy grande y va a ser muy complejo sacarlo adelante. 

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