Los niños y adolescentes de 5 a 15 años son los pacientes más comunes

Una doctora observando la garganta de un niño.
La amigdalitis estreptocócica no es la que ha producido la alerta por el estreptococo A.


13 dic 2022. 13.00H
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Tras el incremento de bronquiolitis, estos días estamos viendo en España, pero también en países como Holanda o Reino Unido, un aumento de casos de enfermedades producidas por estreptococos del grupo A. Este tipo de bacterias son las culpables de enfermedades como la escarlatina o la amigdalitis estreptocócica. 

Por lo que se ha visto en Reino Unido, donde ya han fallecido una decena de menores por esta infección, la bacteria culpable del aumento de casos es la Streptococcus pyogenes, según publica Nature. No obstante, actualmente la alerta sanitaria sobre este estreptococo A no tiene que ver con estas enfermedades sino por una "infección invasiva, en la sangre", tal y como explica a Redacción Médica Leticia Martínez Campos, miembro de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP). "Se da en niños que vienen de un cuadro gripal o de otra infección vírica".


Síntomas y tratamiento del estreptococo A en sangre


Los síntomas que realmente preocupan a los pediatras no son los de la amigdalitis estreptocócica, aunque sea una infección producida por la misma bacteria. Estos síntomas son menos claros que los de otras infecciones producidas por el estreptococo A, según explica Martínez. No obstante, lo que suele aparecer es:
  • Fiebre alta que no se puede controlar
  • Taquicardias
  • Respiración rápida
  • Manchas rojas en el cuerpo (en algunos casos)
Sobre los síntomas, la pediatra comenta que se da "fiebre alta que dura varios días tras una gripe o infección viral". "Es una fiebre que no se puede controlar", añade. "Es un niño que está malito, ya que viene de una infección viral previa, y no mejora", indica la pediatra. Los niños también pueden presentar taquicardias o respiración rápida. Y, en algunas ocasiones, aparecen manchas rojas por el cuerpo.

El tratamiento para la infección es con antibióticos, particularmente la penicilina. "Por ahora es la que mejor nos funciona y parece que todavía no hay resistencia a este antibiótico", añade Martínez. También se puede hacer un tratamiento sintomático, especialmente para la fiebre, para lo que se recomienda paracetamol. Aunque siempre lo más importante es consultar con un médico.


Síntomas de la amigdalitis producida por el estreptococo A


No obstante, también hay que tener en cuenta que este patógeno es el causante de la llamada amigdalitis estreptocócica. Aunque esta infección en la gargante es menos peligrosa que la que ha levantado la alerta sanitaria, también es importante saber cómo diferenciarla de una amigdalitis vírica, ya que el tratamiento diferirá. 

"La infección del estreptococo A en la garganta es lo que conocemos de toda la vida como placas", señala Martínez. Entre los síntomas que enumera Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos para la amigdalitis producida por el estreptococo A están:
  • Dolor de garganta
  • Dificultad para tragar o dolor
  • Fiebre alta
  • Ganglios sensibles
  • Enrojecimiento e inflamación de las amigdalas
  • Placas (parches o recubrimientos blancos o amarillos en las amigdalas)
  • Dolor de cabeza
  • Dolor o rigidez en la nuca o mal aliento.
También son frecuentes:
  • Dolor de estómago
  • Nauseas y vómitos
Los niños de entre 5 y 15 años son los que más acuden a consulta por la amigdalitis producida por el estreptococo A. Los menores de 3 años, por lo general, tienen síntomas más leves. De todas maneras, si se puede evitar la exposición de estos a otros niños con la infección, mejor.

Por otro lado, en el caso de que además de los síntomas de garganta se presenten sarpullidos por el cuerpo, ya no hablaríamos de amigdalitis estreptocócica sino de escarlatina, que está producida por la misma bacteria.

Tratamiento de la amigdalitis estreptocócica


"En consulta hacemos test de diagnóstico para saber si es una amigdalitis producida por el estreptococo A", comenta Martínez Campos. En ese caso, el tratamiento es con antibióticos, particularmente la penicilina. También se suelen usar otros como ampicilina, amoxicilina o cefalosporinas orales, señalan desde la American Academy of Pediatrics. Por otro lado, para paliar otros síntomas se puede usar paracetamol e ibuprofeno, que ayudará a bajar la inflamación de las amigdalas. 

¿Cómo diferenciarla de la amigdalitis vírica?


Además de los síntomas antes comentados, la amigdalitis de origen vírico tiene unas particularidades que la diferencian de la estreptocócica y que, seguro, hacen que los padres se queden un poco más tranquilos. Los síntomas que suelen darse en el caso de que el culpable sea un virus:
  • Tos
  • Voz ronca o áspera (variaciones en la voz)
  • Moqueo 
Además, si viene acompañado de conjuntivitis también es un indicio de que nos encontramos ante un virus y no el estreptococo A.

Al tratarse de un virus, en este caso los pacientes no necesitarán tratamiento con antibióticos. En las amigdalitis víricas se suele usar ibuprofeno para bajar la inflamación y paracetamol.


¿Cuándo acudir al médico?


Para la amigdalitis por el estreptococo A, se recomiendan descansar y beber mucha agua (para evitar la deshidratación por la fiebre y para lubricar la garganta). Además, si aparece pus en la garganta lo mejor es acudir al médico, ya que probablemente sea por el estreptococo A.

Teniendo en cuenta que los síntomas entre la amigdalitis vírica y la producida por el estreptococo A son muy parecidos, la recomendación es que los padres acudan al médico cuando haya dolor de garganta y fiebre; cuando el dolor de garganta no se alivie después de 24 o 48 horas, cuando haya dolor o dificultad para tragar y en el caso de que los pequeños tengan debilidad, fatiga o agitación extrema.

No obstante, es importante resaltar que la alerta médica actual no es por la amigdalitis producida por el estreptococo A sino por la infección de esta bacteria en la sangre, que se da tras un cuadro gripal o vírico. En el caso de un niño con fiebre alta, difícil de controlar, que no está bien y lleva así unos días, lo mejor es acudir al médico.
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