Redacción Médica reúne a expertos para analizar la encuesta 'Salud ocular en tiempos de pandemia', del grupo Miranza

"La pandemia ha recrudecido las patologías oculares crónicas"
Sentados, de izquierda a derecha: Máximo Gómez, Cristian Gallegos, Daniel Elies y Andoni Lorenzo. En el recuadro, José Antonio Gegúndez.


08 mar 2021. 09.15H
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La pandemia del coronavirus ha afectado fuertemente al ámbito de la Oftalmología: el 75 por ciento de los españoles no ha acudido a ninguna consulta ocular en los últimos meses, el 30 por ciento considera que ha empeorado su visión durante la pandemia. En esta línea, el 51 por ciento de los oftalmólogos señalan que se ha producido un aumento de dolencias oculares como el ojo seco y otras más graves como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Mientras que un 43 por ciento de los expertos consultados ha señalado que el retraso de los controles de pacientes críticos ha tenido consecuencias para su salud ocular, debido al miedo de las personas al contagio con el virus (49 por ciento) y por las restricciones dictadas por las autoridades (28 por ciento),según explican los datos que se recogen de la encuesta 'Salud ocular en tiempos de pandemia', realizado por el grupo Miranza.

En el marco de esta encuesta, las voces de la especialidad de Oftalmología, de la industria oftalmológica y del paciente cuentan su experiencia a Redacción Médica sobre las recomendaciones para la práctica de la Oftalmología, los nuevos protocolos de atención, el impacto en la industria de salud ocular, las patologías oftalmológicas más frecuentes y la figura del paciente ante los 'miedos' y los nuevos hábitos que ha dejado la pandemia del Covid-19.

¿Cómo es el paciente que llega ahora a la consulta de Oftalmología?

José Antonio Gegúndez, vicesecretario tesorero de la Sociedad Española de Oftalmología: Los pacientes en Oftalmología son muy disciplinados y muy buenos pacientes, como han sido siempre. Son los mismos que teníamos con sus patologías. Son conscientes de las circunstancias que ahora tenemos que afrontar todos. Están día a día, poco a poco recuperando, en lo que se pueda, la normalidad porque el ritmo de las consultas que teníamos en febrero de 2020 no se ha vuelto a recuperar.

Usted es uno de los autores de una revisión de las recomendaciones para la práctica de la Oftalmología en la pandemia. ¿Puede explicarnos cuáles son las principales?

José Antonio Gegúndez: Desde la Sociedad Española de Oftalmología, en el comienzo de la pandemia vimos que era necesario que estableciésemos, mediante la participación de muchos colegas oftalmólogos de toda España, la elaboración de unas guías o de unas recomendaciones para la asistencia oftalmológica dependiendo del nivel en el que nos encontramos. Llegamos a hacer varias actualizaciones, algunas de las cuales finalmente se plasmaron en publicaciones y revistas científicas. Una de ellas, en la revista de Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología.

Las recomendaciones son muchísimas. Nos centramos en lo que es la consulta, desde la recepción de pacientes con las barreras de seguridad, de los circuitos bidireccionales por donde los pacientes tienen que circular a lo largo de la consulta, el empleo de mascarillas, por supuesto, el lavado de manos, las normas organizativas en cuanto a la hora a la que tiene que acudir a la consulta teniendo la máxima puntualidad.

También, el distanciamiento dentro de las propias salas de espera, el venir no acompañado o acompañado solamente con una persona en aquellos casos de necesidad por las limitaciones del propio paciente, o bien porque sean niños, o bien porque tengan alguna alteración que impida que puedan acudir solos al médico.

José Antonio Gegúndez.

Y a nivel de quirófano, aparte de todo lo antes señalado, medidas como la realización de pruebas PCR, test de antígenos, de anticuerpos y la prueba estándar que se utiliza para descartar la presencia de una enfermedad aguda en cualquier paciente que vaya a ser intervenido dentro de un procedimiento de cirugía mayor oftalmológica.

¿Cómo ha vivido el oftalmólogo la pandemia?

José Antonio Gegúndez: El oftalmólogo ha vivido la pandemia como el resto de los ciudadanos, quizás más consciente por ser un profesional sanitario y ver allí, en primera persona, lo que estaba sucediendo en el hospital con la saturación de las plantas de hospitalización y de las urgencias con pacientes Covid, las cuales llegaron a ser exclusivas para ellos, por lo que tuvimos que suspender las consultas rutinarias programadas y la actividad quirúrgica de Oftalmología.

Incluso en algunos momentos de la evolución de la pandemia, los oftalmólogos tuvimos que atender tareas relacionadas con la atención a pacientes Covid y asistir a otros especialistas como médicos de urgencia, internistas e infectólogos.

Gegúndez: "Los oftalmólogos tuvimos que atender tareas relacionadas con la atención a pacientes Covid"




Lo hemos vivido, especialmente en algunas zonas de España como Madrid, Cataluña y Castilla-La Mancha, con mucha incertidumbre, con miedo, con mucha preocupación, lógicamente, sobre todo al ver que al principio disponíamos de muy pocos recursos y muy pocos medios para protegernos.

Estábamos preocupados, sobre todo, al ver a los demás compañeros de otras especialidades –enfermeras, auxiliares, celadores– que caían como moscas adquiriendo la enfermedad y teniendo que darse de baja. Eso siempre nos suponía una preocupación, al estar permanentemente teniendo que ir a nuestro puesto de trabajo y volver a casa con el consiguiente riesgo de transmitir la enfermedad a nuestros familiares.

La industria, ¿está notando los efectos de la pandemia en la demanda de productos para la visión?

Máximo Gómez Pardo, director general de Johnson & Johnson Surgical Vision para España, Italia y Portugal: Como Johnson & Johnson Vision, nuestro ámbito es quirúrgico dentro de la Oftalmología. La cirugía oftalmológica se consideraría en este caso cirugía electiva y, por lo tanto, sufrió en el comienzo de la pandemia la cancelación de cirugías y el cierre de quirófanos.

Sufrimos claramente durante los primeros meses una caída de la demanda, fruto de tener quirófanos cerrados. A partir del verano, y un poco en línea con lo que preveíamos, hubo una recuperación progresiva y rápida hacia la normalidad, y estamos actualmente en niveles bastante normales en cuanto a volumen de demanda y volumen quirúrgico.

En cuanto a las circunstancias actuales, ¿han afectado al acceso a novedades en salud ocular?

Máximo Gómez Pardo: No, no ha afectado en absoluto. Hemos lanzado productos en línea con nuestro plan, tanto en el ámbito de lentes como de equipos. La pandemia ha puesto en evidencia el valor de la I+D. Nosotros somos una compañía innovadora y, ahora más que nunca, hay que mantener el ritmo y la capacidad innovadora. Claramente, no, no se ha resentido ni prevemos que se vaya a resentir en absoluto. 

Máximo Gómez Pardo.

¿Qué está haciendo la industria para adaptarse a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19?

Máximo Gómez Pardo: Más que adaptarse, creo que el Covid ha acelerado algunas tendencias que ya estaban ahí y, quizás, les ha dado más velocidad. Hay muchas tendencias ligadas a la telemedicina, a la inteligencia artificial, etc. pero siendo más específico hay tres tendencias que yo creo que van a acelerarse con el Covid. 

Gómez Pardo: "Más que adaptarse, creo que el Covid ha acelerado algunas tendencias" 




Una de ellas es la forma con la que la industria interactúa con el profesional de la salud: creo que vamos a ir a un modelo mucho más rico y claramente diferente a los canales de relación que teníamos con los profesionales uno a uno.

A nivel institucional, nuestras colaboraciones probablemente van a girar mucho más alrededor del valor como concepto, va a haber mucho debate sobre lo que es valor y mucho más allá del valor de la tecnología per se.

Y por último, probablemente también la industria revise sus cadenas de suministro, lo que llamamos supply chain. Creo que la pandemia ha demostrado lo importante que es tener un acceso de los productos a la demanda real; entonces, probablemente haya algo de cambios en el supply chain. Esos serían los tres cambios que yo creo que van a celebrarse.

Y en cuanto a la pandemia, ¿ha generado nuevas necesidades la atención a la visión?

Máximo Gómez Pardo: Son los clínicos los que tendrían que decir esto. Nosotros, en cuanto a ver algún pico de demanda en algún área nuestra de portfolio, no lo hemos visto. Hay muchas publicaciones, pero yo creo que mejor los doctores para opinar sobre el tema.

¿Cómo han afrontado las clínicas la pandemia?

Daniel Elies, IMO del Grupo Miranza: Con esfuerzo, con ilusión y con la intención de seguir los protocolos que obviamente dicta Sanidad e intentar, en el contexto de la Oftalmología, seguir esas recomendaciones que hace una sociedad como la española, que ya ha explicado muy bien el doctor Gegúndez.

Resumiendo: ¿Qué haces? Intentas dar tranquilidad al paciente y a los trabajadores, tanto médicos como otros profesionales del centro, e intentas poner todos los medios para evitar el contagio. Esa es la primera idea.

Y en una segunda fase, te planteas qué puedo hacer para seguir ofreciendo mis servicios a mis pacientes, que me necesitan. Lo primero que haces son los protocolos: adaptar horarios, reducir la programación, limpieza e higiene de manos, cambiar itinerarios, test PCR, etc. todo esto que ya se ha explicado.

Y, en el segundo ámbito, lo que haces es intentar ofrecer servicios, que básicamente son telemedicina, para aquel paciente que no puede venir por restricciones sanitarias, por movilidad, por miedo o por lo que sea.

La encuesta ‘La salud ocular en tiempos de pandemia’ señala que los pacientes han dejado de acudir a la consulta por el Covid-19. ¿Cómo ha afectado eso a las patologías más graves, como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o el glaucoma?

Daniel Elies: Aproximadamente un 75 por ciento de los pacientes dejaron de acudir a cualquier consulta oftalmológica, tanto pública como privada.  Eso, en patologías crónicas como son la degeneración macular, el glaucoma o la retinopatía diabética, ha sido devastador.

Elies: "Aproximadamente un 75% de los pacientes dejaron de acudir a cualquier consulta oftalmológica, tanto pública como privada"


 

Tenemos una enfermedad crónica, progresiva, y tenemos medios para pararla, es decir, tenemos una curva creciente dejada a su libre albedrío que nosotros tenemos medios para detenerla. ¿Qué pasa si ese paciente deja de acudir a la consulta médica, o a la asistencia, o a la valoración médica? Que no sabemos si esa patología está siguiendo su curso habitual. Necesita un cambio de tratamiento, o un nuevo tratamiento y se descontrola: cuando llega a la consulta tres, seis, ocho o diez meses después de lo que debería, es casi imposible recuperar aquello que se ha perdido. Estos son las patologías crónicas que han ido evolucionando y avanzando.

En otro sentido, aquel grupo de pacientes entre 1 y 10 años donde desarrollan su visión y, por el hecho de no acudir a una consulta, no se detecta que tiene un problema de graduación, algo tan simple como unas gafas no puestas a tiempo en un niño desarrolla un ojo gandul, un ojo vago, y ese ojo vago después será irrecuperable.

El no asistir a una consulta puede llevar a efectos dramáticos y, de verdad, no es por asustar, pero es que hemos visto pacientes que desgraciadamente han perdido mucho asumiendo un riesgo, por no acudir a la clínica, mucho mayor de lo que asumiría ese paciente yendo. Es mucho más grave no acudir y dejar evolucionar una patología.

¿De qué patologías se están observando más casos? ¿Qué consecuencias están teniendo?

Daniel Elies: Hay una patología directa por el coronavirus, descrita, que es una incidencia aumentada de conjuntivitis. La conjuntivitis vírica es relativamente poco importante o banal, esta esta patología tiene un incremento directo por este virus, sobre todo, por la gran incidencia o el gran cambio en todo aquello que nos ha forzado los nuevos hábitos, el confinamiento ha hecho que hagamos teletrabajo, teleocio y ‘teletodo’ con una tele, con un ordenador o con una tablet.

Eso ha hecho que estemos 14 horas al día en visiones a medio, uno o dos metros, en unas condiciones de luz que distan mucho de ser las ideales, en unas condiciones ambientales de sequedad, de poca humedad, de maltrato al ojo.

Daniel Elies.

Yo siempre les explico lo mismo a mis pacientes: usted cante ocho horas seguidas y dígame cómo le queda la garganta; usted corra ocho horas seguidas y dígame cómo le quedan las piernas. Entonces, no me digas que es normal estar ocho horas seguidas jugando a videojuegos, trabajando o mirando un ordenador. Será lo que hay que hacer, pero lo más normal no es.

Estamos viendo pacientes con patología normal, pero que vienen en estadios mucho más avanzados. Paciente con catarata que ha tenido miedo a ir a su hospital, o a su centro, y operarse, o acudir al médico, y ha llegado con visiones realmente bajas y con estadios avanzados de cataratas que hacen más compleja la solución de esa patología.

¿Prevén que la situación se normalice a lo largo de 2021?

Daniel Elies: Previsiones con el coronavirus yo creo que las que se han hecho más allá de 15 días han fallado todas. Yo creo que sí, que de cara al verano las cosas van a mejorar mucho gracias a las vacunas, a los conocimientos que tenemos del coronavirus, a la inmunidad de grupo que poco a poco vamos a ir adquiriendo, sea por vacunación o sea por haber estado infectado y haber padecido la enfermedad, y por cómo vamos a saber llevar la situación.

Los médicos, como ha dicho el doctor Gegúndez, y los pacientes, como probablemente nos dirá el señor Andoni ahora, en abril del año pasado estábamos aterrorizados. Hemos asumido que esto es grave, que esto es serio, pero que hay que negociarlo y hay que seguir adelante y hay que hacer cosas. Yo creo que las cosas serán mejores a partir de junio o julio.

Debate: 'La atención oftalmológica en tiempos de Covid'.


¿Ha recuperado el paciente la confianza para acudir a la consulta no urgente?

Andoni Lorenzo Garmendia, presidente del Foro Español de Pacientes: Yo sustituiría la palabra confianza, como decía el doctor, por miedo. Los pacientes nunca hemos perdido la confianza ni en los profesionales de Oftalmología ni en las propias instalaciones. Yo creo que estábamos en un estadio de miedo, de pánico, en los meses de marzo y de abril, donde evidentemente la situación era tan tremenda que nos daba mucho miedo acudir a un centro médico. Y, sobre todo, haría hincapié en ese grupo de población que tiene patología crónica, que posiblemente es un grupo de población que, en caso de tener un contagio por el virus, podría tener un diagnóstico más complicado.

La realidad ahora mismo es que estamos demandando una mayor atención porque nos estamos encontrando con ciertas dificultades de acceso por medio de los protocolos que se aplican en los centros hospitalarios, en los centros de Atención Primaria o en las clínicas. Vemos que hay esa dificultad de poder acceder a tu consulta. Y luego, dificultades también a la hora de conseguir simplemente que te cojan el teléfono, es otro de los grandes problemas que nos encontramos. Yo diría que la confianza de los pacientes es plena en el personal y en las instalaciones, pero el temor sigue estando ahí porque el virus sigue estando ahí.
 

Lorenzo: "Nos estamos encontrando con ciertas dificultades de acceso por medio de los protocolos que se aplican en los centros hospitalarios"



¿El paciente es consciente de los riesgos asociados a los nuevos hábitos adquiridos durante la pandemia que ha conllevado un aumento del consumo de dispositivos móviles y pantallas?

Andoni Lorenzo: No soy médico, hablo como paciente. Pero creo que la patología oftalmológica es una patología invisible para la sociedad y también para los pacientes. La propia sociedad habla de múltiples tipos de patologías, diabetes, hipertensión, etc. Sin embargo, no se habla lo suficiente sobre los problemas visuales y es evidente que con esta pandemia lo que nos estamos encontrando son problemas de visión, entre las tendencias que hay ahora con las nuevas tecnologías.

Los grupos de población con mayor riesgo de aumento de patologías oculares son niños y adolescentes, ¿cree que hay que poner en marcha acciones para advertir de este peligro?

Andoni Lorenzo: Evidentemente, sí. Primero, porque creemos que las patologías oftalmológicas son patologías completamente invisibles que no están en el debate, no se habla sobre este tipo de enfermedad y digo que es importante mencionarlo.

Andoni Lorenzo.

Como Foro Español de Pacientes, estamos en una iniciativa desde el pasado mes de noviembre en el que colaboramos con una intervención parlamentaria en el que se aprobó una Proposición No de Ley para evitar la ceguera evitable y la baja visión.

En España, ahora mismo tenemos cerca de un millón de personas con discapacidad visual, el núcleo de población mayoritario de estas personas está precisamente en gente mayor. Creo que es muy importante focalizar desde un punto de vista, de ahí viene la iniciativa parlamentaria, en establecer protocolos de prevención en nuestro Sistema Nacional de Salud y en todas las comunidades autónomas, pero también desde un punto de vista preventivo en esta población joven porque, como decía antes, muy posiblemente si no se actúa nos vamos a encontrar con situaciones complicadas y, cuanto más se tarde, la solución va a ser más compleja.

José Antonio Gegúndez: El empleo continuado de pantallas favorece los síntomas de ojo seco, que es al final lo que va a dar lugar al cansancio, a la sensación de cuerpo extraño, arenilla, fatiga, etc., que son síntomas relacionados con el exceso de fijación delante de un monitor.

Por lo tanto, eso no es patología grave, en fin, estamos hablando de una serie de síntomas que se solucionan inmediatamente descansando, no va a producir secuelas en líneas generales, salvo patologías de la superficie ocular predisponente.

Más grave son las repercusiones que puede haber tenido la pandemia en las consultas, pero sobre todo durante la primera oleada, porque ahora el acceso de los pacientes a las instituciones ha vuelto a normalizarse y se han habilitado nuevas consultas y se han ampliado los horarios para permitir esa reducción en el número de pacientes por agenda que conlleva el coronavirus.

José Antonio Gegúndez, vicesecretario tesorero de la Sociedad Española de Oftalmología, responde (vídeoconferencia) sobre el rol de la telemedicina en la atención oftalmológica.


Hasta ese momento, lo que sí que ha podido perjudicar a la salud visual de los ciudadanos ha sido la pérdida de seguimiento de ciertas patologías crónicas prevalentes que producen ceguera, que son la degeneración macular asociada a la edad, la retinopatía diabética, las cataratas, el glaucoma, etc. Yo también recordaría la ambliopía en niños porque tienen que estar con oclusiones y parches y eso durante unos meses ha podido verse alterado. 

Gegúndez: "Lo que sí que ha podido perjudicar a la salud visual de los ciudadanos ha sido la pérdida de seguimiento de ciertas patologías crónicas prevalentes que producen ceguera"


 

También hemos tenido un menoscabo en la lista de espera de los pacientes que estaban pendientes de trasplante de córnea porque hemos visto reducidas a cero las donaciones y la posibilidad de hacer trasplantes.

Hay muchos pacientes que tenían determinadas queratopatías bullosas, distrofias de Fuchs, y que normalmente hoy en día se solucionan de una manera muy eficaz con determinados tipos de trasplante endotelial que se han visto menoscabados en su salud visual porque no hemos podido realizar esos trasplantes.

Andoni Lorenzo: Más que de telemedicina hablaría de tecnología. Nosotros solemos levantar un poco la voz diciendo que la telemedicina no es el teléfono. Si hablamos de telemedicina, hablamos de tecnología, que puede ayudar en situaciones como las que estamos viviendo ahora: igual en determinados diagnósticos en donde se puedan determinar resultados que el propio médico desde su consulta pueda observar.

Para nosotros, para los pacientes, lo realmente importante es que tanto la tecnología como la telemedicina no pierda algo que creemos que es fundamental, que es la relación médico-paciente.

El fundador del Foro Español de Pacientes, el doctor Albert Jovell, tenía una frase que la repetimos con mucha frecuencia y no queremos que se pierda: lo primero que hay que hacer es atender al enfermo y, después, la enfermedad. La relación entre médico y el paciente tiene que ser lo más cercana posible. Y, efectivamente se hace complejo y difícil que, por medio de la telemedicina, esto se llegue a conseguir. Si cumple estos baremos, bienvenida sea, pero realmente lo vemos complejo. Sí que vemos avances en el apartado de la tecnología, pero en telemedicina todavía creemos que estamos un poco lejos de llegar a tener una buena atención. 

Lorenzo: "Lo primero que hay que hacer es atender al enfermo y, después, la enfermedad"



Daniel Elies: Hay especialidades, por ejemplo la Dermatología, que son mucho más visuales. Yo me hago una foto de mi lesión y si es una foto de buena calidad… Bueno, faltará tocarla, que tampoco es lo mismo, pero es algo mucho más accesible. Si es Medicina Interna, donde me han hecho unas analíticas y el doctor me puede hacer un diagnóstico, pues es mucho más probable que la telemedicina sea implementable.

La telemedicina ha cubierto un hueco, sobre todo en la primera fase de la pandemia, donde había una motilidad prohibida. No se prohibía a ningún paciente ir a un centro médico, pero a nivel de concepto me habían encerrado en casa, no podía salir y la telemedicina era la menos mala de las opciones para interactuar con nuestros pacientes.

Con lo cual, tú ves la cara del paciente y cómo tiene esa afección, pero ni mucho menos sustituye ni sustituirá a corto plazo lo que es una visita presencial, salvo que ya extrapolemos a una telemedicina donde yo voy a un centro donde hay un oftalmólogo que me explora y, en directo, otro oftalmólogo ve las pruebas y hace de consultor del primer oftalmólogo. O sea, la telemedicina como consultoría de otro compañero, vale, pero la telemedicina pura de contacto directo con el paciente en general no va a sustituir una visita médica.

Conclusiones del debate


Conclusiones del debate.

Andoni Lorenzo: Algo que nos repiten con cierta frecuencia los profesionales de la salud y con lo que estoy de acuerdo es que debemos de acudir a nuestro médico al más mínimo síntoma porque podemos encontrarnos con que luego el diagnóstico puede ser mucho peor.

Sacando un mensaje de optimismo, a pesar de la situación en la que estamos, con esas dificultades a veces para el acceso, con esos temores de posible contagio, creo que la aparición de este virus ha hecho que nuestro Sistema Nacional de Salud haya roto determinadas barreras, o tradiciones, o procedimientos, que hasta ahora estaban como muy consolidados y ha hecho que la sanidad sea mucho más ágil, más rápida, más dinámica y con resultados más inmediatos.

En ese sentido, nosotros vemos como una oportunidad muy buena y como un punto de partida que esta dinámica se siga manteniendo y podamos darle una nueva vuelta al Sistema Nacional de Salud.

Daniel Elies: El paciente con revisiones pautadas tiene que seguirlas porque el prejuicio de no hacerlo es muy superior al riesgo de contaminación, máxime cuando en el 99,9 por ciento de los centros españoles se ha implementado una serie de medidas y de protocolos que hacen seguro el asistir y ser tratado, visitado y diagnosticado.

Y, sobre todo, perdamos no el respeto sino el miedo a la enfermedad y comportémonos como debemos hasta el momento en que podamos vencerla y ganarla.

En cuanto a la agilidad, de todo lo malo que tiene esta enfermedad, nos ha permitido mejorar flujos, mejorar pequeños detalles en la atención que tenemos que preservar para el futuro para seguir dando mejor atención y hacer mejor las cosas.

Máximo Gómez Pardo: A mí me encanta lo que dice el foro de Davos, que habla en términos más que de reconstrucción, que tiene un componente un poco de derribos que a mí no me gusta mucho, de reseteo, de reprogramación. Ese reseteo lo veo interesante.

En primer lugar, hay un consenso muy claro sobre el valor de la innovación y desarrollo, siempre se ha valorado y se va a valorar más que nunca. Y creo que en los sistemas sanitarios se ha manifestado colaboración eficaz y eficiente entre agentes, autoridades sanitarias, reguladores, centros, clínicos, pacientes, sociedad civil e industria.


Gegúndez: "Nuestras medidas deben ser encaminadas a minimizar la exposición al virus para preservar la seguridad de los pacientes"


Mi particular visión es que esa colaboración se va a orientar más que nunca al valor, definiendo como valor resultados de salud en relación al coste, maximizando los resultados de salud para los pacientes y de los pacientes.

Finalmente, creo que se ha recobrado una cierta normalidad y una confianza debe de seguir ahí, el paciente debe estar cómodo yendo a los centros a tratarse, a operarse cuando toque, porque es fundamental que protejan y que cuiden su salud visual.

José Antonio Gegúndez: Me uno a mis compañeros desde sus diferentes perspectivas, tanto del doctor Elies en la parte clínica, como de Andoni en el Foro Español de Pacientes, que tienen que evaluar nuestras actuaciones y son el eje más importante del sistema sanitario. Y, por supuesto, con Máximo, en el papel de la industria, de la alta tecnología y de la evaluación, sobre todo del valor ‘salud’ relacionado con los costes, porque es fundamental.

Este optimismo creo que es innato a la condición humana, los hombres y las mujeres somos seres que nos adaptamos a todo tipo de circunstancias, esto lo demuestra la historia de la humanidad ante las peores pesadillas y catástrofes y tenemos que salir adelante.

Concretando toda esta parrafada filosófica, creo que nuestras medidas deben ser encaminadas a minimizar la exposición al virus para preservar la seguridad de los pacientes y de los profesionales con todas las medidas a nuestro alcance, ahora fundamentalmente con las vacunas como medidas adicionales de gran relevancia. De esta manera reduciremos el riesgo de la propagación de la enfermedad.

Y, luego, evitar el desarrollo de complicaciones posoperatorias en nuestro quehacer diario, porque no olvidemos que nosotros tenemos que seguir atendiendo a todos los pacientes con todas sus patologías, que muchas de ellas requieren intervenciones quirúrgicas y debemos evitar que esos pacientes puedan estar contaminados a la hora de ir al quirófano y se pueda generar alguna complicación grave.

Por ello, es importante reducir el posible deterioro ocasionado en la cirugía, el diagnóstico, el control y el tratamiento de la patología de los ojos que durante todo este tiempo se ha visto mermada como consecuencia de la atención exclusivamente a urgencias oftalmológicas. Creo que podemos ser optimistas y que todo esto, una vez más, lo superaremos, como tantas veces a lo largo de la historia ha sucedido.


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