Varias imágenes extraídas del vídeo de Patricia Ramos, R1 de Dermatología (@dermaxpatri).
La meta de la mayoría de estudiantes de Medicina es terminar la carrera y entrar en su especialidad soñada. Pero el
MIR no es un proceso fácil, ya que no solo se interpone la dificultad de la formación, sino todos
los cambios existenciales y de entorno que experimenta un médico durante los cuatro o cinco años que dura este periodo.
Sobre estos cambios y los sentimientos que producen es de lo que ha hablado
Patricia Ramos, R1 de
Dermatología. En un vídeo publicado en TikTok, ha advertido sobre
las expectativas que los aspirantes al examen MIR tienen de la residencia, y lo que realmente se encuentran una vez que acceden a ella.
"Si te estás preparando la prueba, lo siento, porque
igual te desmoraliza. Pero creo que alguien tiene que reajustar lo las expectativas respecto a lo que uno se encuentra en la especialización", ha subrayado al comienzo de su vídeo.
@dermaxpatri Después de tardes de prácticas que te hacen olvidar quién eras antes de entrar a la carrera, después de profesores que te hacen dudar de si realmente vales, después de renunciar a tu vida durante 16 meses para presentarte a un examen que determinará a qué vas a dedicarte el resto de tu vida, (en definitiva: después de 7 años de mucho estudio y muchos sacrificios), uno esperaría que la residencia fuera una etapa más fácil, más divertida, más ¿amable? Hasta hace 6 meses veía el MIR y escoger plaza como una meta, y hoy me doy cuenta de que simplemente es un punto en el que cambia el aspecto del camino. Creo que parte el problema es que las series de médicos nos han hecho romantizar la vida en el hospital de forma excesiva. Y la realidad es que la dificultad no baja, sino que muta, y pasa a presentarse en forma de días largos en el hospital, de pequeños fallos que te cuesta asumir porque ¿no estabas tan preparado? de no ser capaz de ver tu progreso porque, cuando por fin aprendes a gestionar una situación, aparece un reto nuevo. Y puedes llegar a dudar de si tomaste la decisión correcta, de si tanto esfuerzo ha merecido la pena. Creo que el antídoto a esta romantización patológica de la residencia, a la idea tóxica de que tiene que darnos amistades, un trabajo que nos guste al 100%, buen ambiente constante, oportunidades de crecimiento y una fuente de satisfacción plena, es hacer la paces con la idea de que no puede ser nuestro todo, y que también es responsabilidad nuestra descubrir quiénes somos fuera de la Medicina y qué nos llena cuando salimos del hospital para construir una residencia a nuestra medida, más realista y amable con nuestras expectativas #MIR #MIR2026 #medstudent #consejosMIR sonido original - Patri | derma lifestyle
¿Cómo se sienten los médicos al entrar al MIR?
Ramos, al igual que otros compañeros suyos antes que ella, sentía que su meta tras siete años era
entrar en el MIR, y así es, reconoce que está muy orgullosa de todo el esfuerzo que ha invertido durante tanto tiempo para lograrlo. Sin embargo, ahora que está formándose en Dermatología, también afirma que
tiene "sentimientos encontrados".
"Estos seis meses de formación me han dado muchas cosas buenas, y por eso no quiero ser una desagradecida. Pero
hay días que echo de menos aspectos de mi vida anterior. A mis amigas de siempre, la casa en la que crecí, las rutinas de estudio que no se interrumpen, o salir el fin de semana que quiero porque no necesito recuperarme durante tres días de una
guardia de 24 horas", ha enumerado.
Expectativas y realidad sobre el MIR
Estos sentimientos que considera tristes, a veces,
le hacen sentirse "culpable" pese a estar viviendo la vida que, según cree, es la que anhelaba desde siempre. "Quizá el fallo sea mío al poner todo el peso de una vida plena en una salida profesional como cualquier otra. Muy sacrificada, sí, pero como otras", ha añadido.
Lejos de darse por vencida y sumirse en esos pensamientos, Ramos afronta una etapa actual en la que intenta identificar aquellos aspectos positivos que el MIR le puede dar -y le está dando-, frente a aquellos que carece y que "no puede exigir". “Creo que esta etapa va de eso, de
sostener dos verdades a la vez. Admitir que puedo estar cansada y a la vez orgullosa. Echar de menos lo que tenía mientras construyo algo nuevo, y que puedo sentirme perdida sin estar equivocada", ha reflexionado.
Porque para Ramos, el MIR no está siendo la "vida perfecta" que imaginó, pero sí el camino en el que puede descubrir quién es cuando las cosas dejan de ser ideales y se convierten en reales. "Si también estás en esta etapa, o te queda poco, ojalá te permitas eso:
no la idealices, pero tampoco la temas. Solo vívela y hazla tuya", ha concluido.
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