La Medicina no siempre se vive como uno imaginaba antes de entrar en la carrera y, a veces, es necesario desprenderse de la idea que uno tenía de ella para poder reconciliarse con la vocación. Así lo ha expresado Lola Vizcayno,
estudiante de quinto de Medicina, quien ha explicado cómo dejar el grado le hizo recuperar la ilusión por la misma.
"Decidí
dejar Medicina. Al menos la idea de Medicina que tenía, esa que estaba llena de prácticas, apuntes, clases, esa que me tenía quemada, esa que me había desmotivado", ha reconocido en un vídeo publicado en su perfil de TikTok. En ese proceso de
intentar reencontrarse con la carrera apareció una posibilidad que, en un primer momento, llegó acompañada de muchas dudas externas: irse
año de Erasmus. "Me dijeron que estaba loca y que iba a perder un año", recuerda sobre las opiniones que recibió antes de tomar la decisión.
A pesar de todas esas voces contrarias, Lola decidió marcharse. "Menos mal que metí toda mi vida en una maleta, me despidí de todo lo que conocía y me fui", ha relatado. A más de 1.200 kilómetros de distancia, explica que
el cambio no solo fue geográfico, sino también personal y académico. "De repente todo era nuevo, el escenario de mi vida había cambiado", ha afirmado.
Un Erasmus para volver a mirar Medicina con ilusión
La
experiencia en Italia le permitió construir una nueva rutina lejos del entorno en el que había empezado a sentirse saturada. Nuevas compañeras de piso, un idioma que aprender desde cero, una ciudad que poco a poco empezó a hacer suya y un grupo de Erasmus que acabó convirtiéndose en una segunda familia. Pero más allá de solo una pausa emocional. También supuso
otra forma de estudiar Medicina. La joven ha subrayado que siguió estudiando mucho durante ese año, aunque la diferencia estuvo en la manera de hacerlo y en el
estrés asociado a los exámenes. "También estudié mucho, pero lo hacía con gusto", ha explicado, antes de añadir que notó una
diferencia importante respecto a la presión académica habitual.
Según ha relatado, el sistema de convocatorias le permitió afrontar el estudio de otra manera: "Podía estudiar para entender, no para aprobar". Ese cambio fue clave para
reconciliarse con una carrera que había empezado a vivir desde el agotamiento. Además, las prácticas también le ofrecieron una perspectiva distinta. "Descubrí otros sistemas,
otras formas de trabajar y las especialidades que más me gustaban", ha asegurado.
Medicina, más allá de los libros
Lola también ha aprovechado para reivindicar el
valor formativo de todo aquello que no aparece en los apuntes. Los viajes, la convivencia, el aprendizaje del idioma, la adaptación a otro país y el contacto con estudiantes italianos formaron parte de un proceso que fue mucho más allá de lo académico. Sin embargo, más allá de los destinos, la estudiante ha insistido en que el verdadero aprendizaje estuvo en
atreverse a cambiar el escenario cuando la forma en la que estaba viviendo Medicina había dejado de motivarla.
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