Mujer que ha sufrido una picadura (Magnific).
El verano trae consigo un protagonista muy común durante esta época: las
picaduras de insectos. Las actividades al aire libre, las excursiones al campo y los baños en la piscina y en la playa hacen que estas dolencias sean una de las consultas médicas más tratadas. En su mayoría no suponen un riesgo para la salud, aunque sí hay que tener cuidado en ciertos casos en los que la picadura puede dar lugar a una
reacción alérgica grave.
Tanto es así que “las lluvias abundantes de este año, junto con las altas temperaturas de los últimos días, favorecen el riesgo de picaduras”, tal y como asegura
María Fernández Bohorquez, alergóloga de HM Hospitales, a
Redacción Médica. Es por ello que, ante este repunte, conocer aspectos como diferenciar el tipo de picadura, saber cuándo ir a
urgencias o algunos remedios que pueden mejorar o empeorar la situación se vuelve necesario.
Remedios caseros: qué funciona y qué puede empeorar la picadura
Ante esta situación, hay que destacar aquellos entornos que cuentan con un mayor riesgo de picaduras. Según la alergóloga, “las proximidades de
aguas estancadas” y “zonas con
abundante vegetación” son los lugares donde existe mayor riesgo. Además, también detalla que “la reacción local por picaduras de mosquitos es la causa más frecuente de consulta junto con las picaduras de himenópteros (avispa y abeja)”.
De este modo, los remedios caseros siempre han sido un salvavidas rápido frente a una picadura. No obstante, no todos son buenos para su alivio y algunos pueden aumentar la irritación. “Es útil la
aplicación de frío local porque disminuye el picor y la inflamación, así como el
lavado con agua y jabón para evitar infecciones”, cuenta Fernández Bohorquez a este medio.
Por su parte, la especialista detalla que el “uso de
amoniaco y barro puede provocar
mayor irritación”, por lo que lo más recomendable e ideal es lavar con agua y jabón y aplicar frío local de forma intermitente.
¿Qué señales son de urgencia?
Las picaduras de
avispa y abeja suelen generar más preocupación que las de mosquito, y no es casualidad, pues el veneno de ambos insectos “presenta sustancias tóxicas con un importante contenido enzimático”, cuenta la especialista. Su diferencia está en la picadura, pues las avispas pueden producir
múltiples picotazos por las características de su aguijón. “Al ser plano, no tienen por qué perderlo en la picadura”, cuenta la alergóloga. Además, tienen a atacar en defensa propia.
Por su parte, las abejas
pierden el aguijón y mueren tras la picadura. Ambas mordeduras se vuelven peligrosas si el paciente ya es alérgico, pero en el caso de que no lo sea, “un individuo sano y sin alergia previa puede soportar hasta
25 picaduras”, declara la médica. Es por ello que saber distinguir una reacción local de una que requiere atención médica urgente puede ser decisivo.
En este sentido, la alergóloga explica a este medio las señales que presenta el paciente cuando requiere
asistencia médica urgente por una picadura:
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En la hora posterior a la picadura, aparece una reacción cutánea generalizada.
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Síntomas sistémicos: mareo, debilidad, náuseas o vómitos.
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Edema importante en la cara o en el cuello.
“En caso de pacientes con antecedentes de reacción con picaduras de insectos, deben llevar una
crema con corticoides, antihistamínico oral y corticoide oral”, detalla Fernández Bohorquez. A su vez, las personas que han sufrido una reacción sistémica previa, o que presentan un riesgo elevado de padecerla, “deben llevar siempre consigo un
autoinyector de adrenalina”, concluye la especialista.
Cómo prevenir una picadura en verano
Con el aumento del riesgo de picaduras durante este verano, la
prevención es todavía más importante. Esta se puede llevar a cabo con medidas tan sencillas como “evitar manipular comidas en el exterior, evitar perfumes y ropa de colores vivos”, sobre todo en lugares como el campo, la playa o durante las actividades al aire libre. En el caso de los más pequeños, la especialista recomienda “llevar pantalón largo y manga larga, así como el uso de
repelentes”.
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