El Colegio de Enfermería de Málaga ha organizado una sesión para que las sanitarias sepan abordar un episodio violento

Curso de autodefensa para enfermeras.
Sesión de autodefensa organizada por el Colegio de Enfermería de Málaga.


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Las agresiones se han convertido en protagonistas del día a día de las enfermeras. Insultos, amenazas y, en ocasiones, golpes lastran su jornada laboral. La violencia en el Sistema Nacional de Salud (SNS) perturba el proceso asistencial y las profesionales del ámbito de la Enfermería se encuentran entre las víctimas más frecuentes, dada su cercanía al paciente. Mientras se buscan soluciones para reducir estos sucesos, los colegios profesionales preparan a las integrantes del colectivo para hacerles frente. En Málaga, se ha organizado una sesión focalizada en la autodefensa, impartida por un instructor de artes marciales. Una formación en la que se enseña a las sanitarias a evitar el enfrentamiento físico a través de la palabra. Sin embargo, también se muestran técnicas para garantizar su seguridad en el caso de que el paciente o sus familiares intenten herirlas.

"La primera fase se centra en estrategias de comportamiento, ya sean verbales o gesticulares, para controlar la situación", ha destacado el presidente del Colegio de Enfermería de Málaga, José Miguel Carrasco, a Redacción Médica. "La segunda se focalizará en los casos más extremos, cuando el agresor busca atacar físicamente a la enfermera. El objetivo es permitir que el personal pueda sobrevivir a una situación de este tipo", ha agregado. No hay que olvidar que determinadas personas han golpeado a integrantes de este colectivo o, incluso, esgrimido armas blancas en su contra durante un servicio domiciliario o en el hospital o centro de Atención Primaria.

El Colegio de Enfermería de Málaga organiza una sesión para la autodefensa de las profesionales.


Así, una veintena de enfermeras se han puesto el chándal y calzado las zapatillas para recibir nociones sobre cómo hacer frente a un agresor. Brazos en alto y piernas estiradas para evitar el impacto de pacientes y acompañantes que optan por la violencia contra el profesional como respuesta a un contexto de saturación en el SNS. "Tenemos que adelantarnos, ofreciendo técnicas que les permitan afrontar un ambiente hostil, cada vez más frecuente", ha puntualizado el presidente del Colegio de Enfermería de Málaga. Eso sí, como ha incidido Carrasco, esta es la última opción a la que deben recurrir las sanitarias ante un episodio violento. La palabra siempre va en primer lugar.

Este curso es el primero de su tipo que organiza la institución colegial andaluza. Puede ser que no sea el último, dada la acogida que ha tenido entre las profesionales. Síntoma del temor existente en el colectivo ante el incremento de las agresiones, incitadas por cuestiones que escapan al control de las plantillas, como la longitud de las listas de espera.

Tácticas para hacer frente a las agresiones físicas, cada vez más comunes en el SNS.


Prevención contra las agresiones


El Observatorio de Agresiones del Consejo General de Enfermería (CGE) ha cifrado en más de 2.500 las denuncias interpuestas por integrantes del colectivo ante sucesos violentos en 2024. Sin embargo, el número podría ser mucho mayor, ya que no todas las profesionales deciden iniciar un proceso judicial tras recibir un empujón o amenazas de muerte. "Los casos que acaban en los tribunales son mínimos en relación a las agresiones", ha apuntado Carrasco.

En este sentido, el presidente del Colegio de Enfermería aboga por instaurar medias 'a priori' y no solo 'a posteriori' para evitar esta clase de situaciones. De esta forma, la prevención se intuye fundamental para salvaguardar la seguridad de este perfil del campo de la salud.

Las enfermeras aprenden a cómo defenderse cuando las palabras no sirven.


De momento, su integridad física depende de acciones formativas como la llevada a cabo por la entidad colegial. Carrasco ha revelado que existen pocas barreras que protejan a las sanitarias de ser agredidas, más allá del propio equipo de vigilancia del centro en el que trabajan. Un escenario que empeora en las visitas domiciliarias, donde tan solo cuentan con su propio teléfono móvil para demandar ayuda. "No hay ningún dispositivo que nos permita, de alguna manera, contactar de manera rápida con el resto del personal sanitario", ha lamentado. "Allí, las enfermeras se encuentran en una situación de desventaja, solas y sin ningún tipo de protección", ha añadido.

Medidas concretas


El presidente del Colegio de Enfermería de Málaga ha propuesto una serie de soluciones para paliar la mencionada problemática. Bajo su punto de vista, analizar cada episodio es fundamental, por lo que ha demandado que la Administración registre y estudie los casos. "No solo es anotarlos, sino conocer por qué acontecen, el perfil del agresor y el desempeño del protocolo", ha manifestado. Es más, el representante del gremio ha sostenido que en la actualidad no se dispone de ningún informe que radiografíe la agresión. Punto clave para avanzar en su prevención.

Por otro lado, Carrasco ha abogado por una aplicación más estricta de la legislación. "Nos gustaría que cada denuncia terminara en una condena, pero no sucede por la interpretación particular de cada juez", ha comentado. Hay que destacar que cualquier ataque a una enfermera del SNS se considera atentado contra la autoridad, lo que conlleva pena de prisión y multas. Un espectro en el que no se incluye a las sanitarias del ámbito privado, por lo que sus sentencias suelen ser diferentes a las de sus homólogas del sistema público.

El CGE cifró en más de 2.500 las denuncias por agresiones en el año 2024.


A su vez, el responsable de la Enfermería malagueña ha solicitado que la Administración reclame al agresor todos los daños unidos a su acto. Desde la baja de la profesional hasta los daños materiales o a la alteración del funcionamiento del proceso asistencial. "No suelen reclamarse y creemos que la Administración debería personarse como parte afectada", ha sostenido. Además, ha considerado que tendrían que establecerse medidas cautelares para separar a enfermera y agresor durante el tiempo de espera a la salida de la sentencia. "No es normal que la víctima tenga que ver a su verdugo en consulta al día siguiente", ha apostillado.

Ideas planteadas mientras las enfermeras practican sobre un tatami. De momento, una de las pocas alternativas ante la violencia que padece este colectivo. "Hay que trabajar y analizar y no solo salir con una pancarta cuando hay un caso de este tipo", ha sentenciado Carrasco. Al final, detrás de cada acción, sea en despachos o frente a un monitor de artes marciales, está la seguridad de la persona.

El Colegio de Enfermería de Málaga plantea realizar alguna sesión similar más adelante.


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