20 de octubre de 2017 | Actualizado: Viernes a las 17:40
Especialidades > Neurología

Neurología desmiente que un embarazo con esclerosis múltiple afecte al bebé

Si la gestación es normal, la enfermedad no tiene por qué dejar secuelas

La vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN) Mar Mendibe.
Neurología desmiente que un embarazo con esclerosis múltiple afecte al bebé
Redacción
Viernes, 10 de marzo de 2017, a las 16:00
La Sociedad Española de Neurología (SEN) no desaconseja el embarazo si se padece esclerosis múltiple a priori, es decir, siempre y cuando se planifique de forma personalizada para reducir riesgos, ya que, si su evolución es normal, la enfermedad no tiene por qué afectar al bebé. 

De acuerdo con las estadísticas, al menos un 70 por ciento de los casos diagnosticados por esclerosis múltiple se da en mujeres, y muchas de ellas, en edad fértil, se plantean cómo hacer frente a la maternidad en su situación.

Estas pacientes deben saber que, en efecto, si el embarazo cursa con normalidad, no hay evidencias de que la patología vaya a afectar al feto, según ha explicado la especialista del Servicio de Neurología del Hospital Cruces de Baracaldo y vocal de la SEN, Mar Mendibe.

Así, “aunque no hay una regla generalizada, debemos individualizar la planificación de cada embarazo según la estabilidad de la enfermedad, el tratamiento y la edad de la mujer”, pues resulta necesario para garantizar una mejor concepción y reducir los riesgos en los pacientes, ha subrayado la especialista del servicio de Neurología-Neuroinmunología del Hospital Universitario Vall d'Hebron, Mar Tintoré.

Hacerlo cuando la enfermedad permanece estable

Por ello, “lo ideal es que ante la búsqueda de un embarazo, la paciente no esté recibiendo tratamiento y lo haga en una época de estabilidad de la enfermedad”, ha añadido Tintoré.

Lo mismo ocurre durante el embarazo, en el que el riesgo de brotes disminuye y la enfermedad se posiciona en un punto de estabilidad debido a los cambios hormonales propios de esta etapa.

En cuanto al aumento de la prevalencia, Mendibe ha incidido en que “el aumento en el número de casos diagnosticados en pacientes mujeres adultas ha ocurrido demasiado rápido como para considerarse exclusivamente de origen genético, por lo puede estar relacionado con cambios en el estilo de vida.