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La hormona de la insulina protege al cerebro frente el alzhéimer

La proinsulina juega un papel de custodia ante la inflamación cerebral, asociada al deterioro cognitivo

Modelización de la proinsulina. Foto: CSIC.
La hormona de la insulina protege al cerebro frente el alzhéimer
Redacción
Jueves, 06 de julio de 2017, a las 13:20
La proinsulina, precursora de la hormona insulina, podría constituir una nueva terapia farmacológica para luchar contra las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, según un estudio liderado por el CSIC en colaboración con el Ciberdem, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Politécnica de Cataluña, el Hospital Val d’Hebron y el Idibaps.

Anteriores investigaciones habían demostrado que la proinsulina, que actúa como factor de supervivencia para las células neurales durante el desarrollo del sistema nervioso, era un posible agente neuroprotector, efectivo en modelos de ratón con neurodegeneración de la retina. Ahora se ha estudiado por primera vez su posible papel protector frente a la inflamación cerebral, asociada al deterioro cognitivo.

Para la investigación, cuyos resultados han sido publicados en la revista Neuropharmacology, los científicos han empleado un modelo de ratón con envejecimiento precoz y alzhéimer (denominado modelo SAMP8). Los ratones SAMP8 y los SAMR1, sus controles, menos propensos al envejecimiento, fueron tratados con proinsulina cuando tenían un mes de edad. Transcurridos seis meses, observaron que las capacidades cognitivas relacionadas con el desarrollo de tareas de memoria espacial y de reconocimiento eran similares en ambos tipos de ratón, lo que, por tanto, mostraba una mejora en el ratón SAMP8. Asimismo, en el hipocampo del cerebro, la proinsulina indujo la activación de vías neuroprotectoras que redujeron la inflamación cerebral.

Una nueva vía farmacológica

Según el investigador del CSIC, Enrique de la Rosa, “los vectores virales que contienen el gen de la proinsulina son inyectados en el músculo y dan lugar a su liberación en el torrente sanguíneo de forma sostenida, lo que permite estudiar sus efectos en el hipocampo, una de las áreas del cerebro más afectadas en pacientes con alzhéimer”

Por su parte, en palabras de la científica del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona, Coral Sanfeliu, “parece demostrado que la inflamación tiene un papel importante en el deterioro cognitivo y la neurodegeneración asociados a la edad y a las enfermedades neurodegenerativas, aunque no se hayan encontrado hasta el momento tratamientos clínicamente efectivos. Los resultados de este estudio abren una posible nueva vía farmacológica”.