Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00
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Estudian cómo el té verde mejora la función cognitiva en síndrome de Down

El ensayo clínico en niños se llevará a cabo en 5 hospitales simultáneamente, 4 de ellos españoles y uno francés

Isabel Peña, participante del estudio clínico 'Tesdad', realizando unos ejercicios cognitivos con la neuropsicóloga Laura Forcano. (IMIM)
Estudian cómo el té verde mejora la función cognitiva en síndrome de Down
Redacción
Lunes, 19 de marzo de 2018, a las 11:30
Rafael de la Torre, director del Programa de Investigación en Neurociencias del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), lidera un ensayo clínico ('Perseus') en población pediátrica cuyo objetivo es evaluar la seguridad y la eficacia de un preparado dietético que contiene epigalocatequina galato (EGCG) -un compuesto natural del té verde- en la mejora del desarrollo cognitivo de niños de 6 a 12 años con síndrome de Down. También valorará su efecto en un grupo de menores con el síndrome X-Frágil.

El ensayo clínico pediátrico se llevará a cabo simultáneamente en 5 centros sanitarios: el Hospital Niño Jesús (Madrid), el Instituto Hispalense de Pediatría (Sevilla), el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander), el Hospital del Mar (Barcelona) y el Instituto Jérôme Lejeune (París).

Se trata de un estudio clínico aleatorizado que incluirá 70 niños con síndrome de Down y también niños afectados de síndrome X-Frágil. "Hemos incluido niños con síndrome de Down y con síndrome de X-Frágil porque, aunque el origen genético de ambos síndromes es diferente, el mecanismo por el que la epigalocatequina galato proporcionaría efectos terapéuticos sería común y por lo tanto pensamos que los pacientes con el síndrome X-Frágil también se podrían beneficiar", añade De la Torre.

El estudio ha iniciado la fase de reclutamiento durante el mes de febrero de 2018 y está previsto que tenga una duración de 10 meses. Está financiado por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Jérôme Lejeune y contará con el apoyo de Mara Dierssen, coordinadora del grupo de Neurobiología Celular y Sistemas del Centro de Regulación Genómica (CRG) y especialista en la Neurobiología del síndrome de Down, que gracias a sus estudios preclínicos ha hecho posible este ensayo clínico.

Eficacia del EGCG en funciones cognitivas

El Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y el Centro de Regulación Genómica (CRG) presentaron el año 2016 los resultados de la fase 2 de un ensayo clínico con EGCG realizado en adultos jóvenes, de entre 16 y 34 años, con síndrome de Down (estudio 'Tesdad'). Los resultados mostraron que los participantes que habían recibido el tratamiento con EGCG y estimulación cognitiva habían mejorado su memoria de reconocimiento visual, la atención, así como el autocontrol y el comportamiento adaptativo o autonomía en actividades del día a día, y que estos cambios se podían correlacionar con cambios biológicos en su conectividad cerebral. Este estudio fue publicado en la revista Lancet Neurology.

"Fue la primera vez que un tratamiento demostraba eficacia en la mejora de algunas funciones cognitivas en personas con síndrome de Down, a pesar de que en la población adulta la plasticidad cerebral es limitada ya que el cerebro está totalmente desarrollado. Estos buenos resultados en adultos jóvenes y la seguridad del tratamiento han permitido el inicio de este innovador ensayo clínico en población pediátrica con el que, gracias a la mayor plasticidad del cerebro infantil, esperamos obtener aún mejores resultados y que los beneficios se mantengan durante mucho más tiempo", prevé De la Torre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el síndrome de Down afecta aproximadamente a 1 de cada 1.000 personas en el mundo y es la causa más común de discapacidad intelectual de origen genético.Por su parte, el síndrome X-Frágil es un trastorno genético de transmisión familiar ligado al cromosoma X, que puede causar dificultades que pueden ir desde problemas de aprendizaje hasta una disminución en la capacidad intelectual. Afecta a 1 de cada 4.000 niños y 1 de cada 6.000 niñas.