Un grupo español describe dos mutaciones que originan la enfermedad

El corazón delata el párkinson antes de que aparezca
Juan Carlos Gómez, coordinador del Área de Enfermedades Neurodegenerativas del Instituto Biocruces de Bilbao.


18 ene. 2017 16:30H
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POR REDACCIÓN
El ritmo cardiaco desvela enfermedad de Parkinson antes de que la enfermedad se manifieste con síntomas observables, hallazgo de un equipo español que lidera el médico Juan Carlos Gómez, coordinador del Área de Enfermedades Neurodegenerativas del Instituto Biocruces de Bilbao.

De acuerdo con este especialista, “alrededor del 80 por ciento de las personas que padecen párkinson expresan su incapacidad para elevar la frecuencia cardiaca hasta las 150 pulsaciones tras la práctica de ejercicio físico; se quedan, de hecho, en torno a las 80-90 pulsaciones, y es lo que se conoce como insuficiencia cronotrópica”.

Una vez constada ésta, el grupo que coordina Gómez Esteban profundizó en la investigación “con el propósito de identificar si estas alteraciones cardiacas son precoces o aparecen cuando la enfermedad avanza”.

Para ello lo estudiaron en formas genéticas de la enfermedad, porque son más rápidas y agresivas que las formas clásicas.

“El trabajo derivó en un hallazgo principal: la detección de que la Enfermedad de Parkinson comienza muchos años antes de las primeras manifestaciones motoras y afecta al sistema nervioso vegetativo, en particular a la inervación simpática del corazón”, ha declarado.

Dos mutaciones genéticas, en la causa de la patología

En el avance de este estudio, el grupo “ha descubierto dos mutaciones nuevas que producen enfermedad de Parkinson (E46K del gen SNCA) y parkinsonismos atípicos (K317M en el gen MAPT)”.

“En estos años hemos definido el fenotipo clínico de ambas enfermedades, que ha sido publicado en la prestigiosa revista Annals of Neurology y Neurology”, ha informado.

Según ha subrayado el especialista, “algunas bajadas bruscas de tensión al ponerse de pie de manera repentina o después de comer, la ausencia de sudor o problemas de olfato o de estreñimiento son algunos de los síntomas que pueden considerarse a la hora de valorar el riesgo de un párkinson de manera precoz”.
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