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Dormir mal afecta al cerebro tanto como una borrachera

Una investigación ha analizado a 12 pacientes epilépticos para descubrir cuáles son las causas del insomnio

La falta de sueño hace más propensos los accidentes cerebrovasculares.
Dormir mal afecta al cerebro tanto como una borrachera
Redacción
Domingo, 19 de noviembre de 2017, a las 14:00
La falta de sueño puede acarrear los mismos efectos para el cerebro que una borrachera. Así lo ha señalado el último estudio publicado en la revista Nature Medicine en el que un grupo de investigadores han explicado, por primera vez, que el insomnio interrumpe la capacidad de comunicación entre las células cerebrales, un hecho que provoca un mayor riesgo de padecer depresión, obesidad, diabetes y ataques cardiacos.

Según el estudio, esta propensión se debe a que el dormir poco o mal causa lapsos mentales temporales que afectan a la memoria y a la percepción visual, lo que eleva las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.

El proyecto se ha llevado a cabo con 12 pacientes epilépticos mediante electrodos implantados en sus cerebros con el fin de identificar el origen de sus ataques como paso previo a una cirugía. Los profesionales sanitarios han mantenido a estos pacientes despiertos durante toda la noche para acelerar el comienzo de un episodio epiléptico y acortar así su estancia en el hospital.

“Hemos descubierto que privar a nuestro cuerpo del sueño necesario también limita la capacidad de las neuronas de funcionar correctamente”, ha explicado el autor principal del estudio, Itzhak Fried, de la Universidad de California-Los Ángeles. “Esto explicaría de alguna manera el camino para los lapsos cognitivos que padecemos después de una mala noche y afecta nuestra forma de percibir y reaccionar ante el mundo que nos rodea”, concluye. 

Resultados del proyecto

Los investigadores pidieron a los pacientes que clasificaran una serie de imágenes que les mostraban lo más rápido posible, mientras los electrodos implantados registraron la activación de casi 1.500 células cerebrales individuales en todo el grupo en tiempo real.

De este modo, los científicos pudieron observar que esta función se volvió más compleja a medida que los pacientes estaban más somnolientos. A medida que los usuarios disminuían la velocidad, sus células cerebrales también lo hacían.

“Sin embargo, no hay una manera médica de identificar a los conductores cansados en la carretera de la misma manera en que se detectan a los conductores ebrios”, ha señalado Fried.