Las consecuencias de la infección habían provocado el adelgazamiento de la tráquea, lo que impedía la respiración

Italia realiza el primer trasplante de tráquea a un paciente post Covid


15 abr. 2021 18:50H
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POR LETICIA DEL OLMO
Italia ha realizado el primer trasplante de tráquea del mundo a un paciente post Covid-19. Las consecuencias de la infección por SARS-Cov2 y las técnicas de ventilación invasivas aplicadas durante la enfermedad habían provocado el adelgazamiento de la tráquea, lo que impedía respirar al paciente.

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El trasplante tuvo lugar a principios de marzo en el Hospital Universitario Sant'Andrea, policlínico universitario de la red Sapienza, y fue realizado por el médico de Cirugía Torácica, Erino Rendina y la cirujana, Cecilia Menna, jefa del Programa de 'Reemplazo Traqueal' de Sant'Andrea.

La cirugía, que duró alrededor de 4 horas y media, se realizó con sofisticadas técnicas de anestesia que permitieron no establecer la circulación extracorpórea. La tráquea enferma fue extirpada en su totalidad y posteriormente comenzó la fase de reconstrucción, que supuso su sustitución por un segmento de aorta torácica.

"La patología traqueal era extensa y severa y no se podía abordar con técnicas de reconstrucción, la única opción era la sustitución de toda la tráquea por biomaterial", explica Erino Rendina.

Uno de los mayores problemas en la sustitución de la tráquea era la restauración de su rigidez, por ese motivo insertaron un cilindro de silicona dentro de la aorta implantada, "la llamada prótesis de Dumon, 10 cm de largo y se restauró por completo la permeabilidad del aire, la respiración, el habla y la deglución", cuenta Cecilia Menna  . 

El paciente, un hombre de 50 años, nada más despertar fue capaz de respirar y hablar de forma independiente, no requirió hospitalización en cuidados intensivos ni traqueotomía y fue trasladado directamente al servicio de cirugía torácica. Se realizaron broncoscopias diarias para comprobar el correcto posicionamiento del cilindro de silicona y el buen estado de conservación del injerto aórtico.

Su curso postoperatorio fue regular y tres semanas después de la operación, el paciente fue dado de alta, sin necesidad de terapia inmunosupresora, como es el caso de otros trasplantes de órganos, gracias a la bajísima inmunogenicidad del injerto aórtico. 

Para la rectora de la Universidad, Antonella Polimeni, esta intervención es un "éxito" y una "fuente de satisfacción" que confirma los "excelentes resultados clínicos" de la investigación médica y científica producida por la Universidad.

Por su lado, para el director general de Sant'Andrea, Adriano Marcolongo, este resultado sería el "fruto de la experiencia y el espíritu de innovación de nuestros cirujanos y de la capacidad de trabajar en red con otros centros italianos de excelencia".


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