Sanidad ha actualizado el informe ‘Información sobre la inmunidad y el desarrollo de vacunas frente a Covid-19’

Inmunidad "durante años" y corte de transmisión tras pasar el Covid-19
La secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón.


04 may 2021. 11.40H
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Es probable que la memoria de las células T, la memoria de las células B y los anticuerpos persistan durante años en la mayoría de las personas infectadas por el SARS-CoV-2. Además, se ha demostrado que la infección por SARS-CoV-2 produce una respuesta celular de CD4+ y CD8+ potente, lo que está a favor de la inmunidad protectora tras la infección natural (14-15 días).

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Estas son algunas de las conclusiones de la última actualización del informe Información sobre la inmunidad y el desarrollo de vacunas frente a Covid-19’, que arroja nueva información acerca de la respuesta inmune y fisiopatología de la enfermedad; generación de inmunidad adaptativa y duración de la inmunidad.

- ‘Información sobre la inmunidad y el desarrollo de vacunas frente a Covid-19’ -

Para responder a la pregunta de si el SARS-CoV-2 induce la memoria inmunitaria, los expertos señalan que se necesitan datos de al menos seis meses después de la infección. Actualmente se encuentran disponibles algunos estudios que han evaluado la memoria de las células T y B a los 6 meses o más después de la infección. Al evaluar específicamente las células T a los 6 meses después de la infección en 95 sujetos, un estudio encontró células TCD4 + de memoria en el 90 por ciento de los casos y células TCD8 + de memoria en el 70 por ciento de los casos. Otro estudio encontró resultados similares usando Información científica-técnica.

Las células B de memoria se han evaluado 6 meses después de Covid-19 en múltiples estudios. En una cohorte de 188 casos, las células B de memoria específicas para la proteína de la espícula, RBD y nucleocápside fueron detectables en el 100% de los sujetos a los 6 meses o más después de la infección.

En particular, las células B de memoria aumentaron con el tiempo, con más células B de memoria RBD a los 6 meses que al mes de la infección. Además a los 6 meses, las células no sólo habían aumento en número sino que habían experimentado una maduración por afinidad y expresaron anticuerpos neutralizantes de mayor potencia.

“Hay que destacar que la característica definitoria de la memoria inmune de Covid-19 es la heterogeneidad. Los distintos compartimentos de la respuesta inmune, los anticuerpos específicos frente al virus, las célula B de memoria, las célula T CD4 + de memoria y las células T CD8 + de memoria presentan patrones diferentes en los distintos individuos y a lo largo del tiempo”, reza el informe.


Generación de inmunidad adaptativa


Los tres componentes fundamentales del sistema inmunológico adaptativo son las células B (que generan los anticuerpos), las células T CD4 + y las células T CD8 +. En los diversos estudios se ha demostrado que los anticuerpos que tienen mayor potencia neutralizante son los que se dirigen a una zona concreta de la proteína S que coincide con la región de unión a las células humanas (RBD, por sus siglas en inglés de Receptor Binding Domain). En modelos animales, explican, se ha podido demostrar la eficacia del suero humano de convaleciente de Covid-19, “lo que indica que la respuesta humoral por sí sola puede ser eficaz frente al virus, de forma independiente de la respuesta celular”.

Por otro lado, en series clínicas se ha observado la correlación inversa de la carga viral y la viabilidad del virus en cultivo con el aumento de títulos de anticuerpos neutralizantes. Las células T CD8 + son las principales células inflamatorias y desempeñan un papel vital en la eliminación del virus. Los linfocitos totales, las células T CD4 +, las células T CD8 +, las células B y las células asesinas naturales (natural killer) se han asociado con la respuesta hiper- inflamatoria en COVID-19, especialmente las células T CD8 + y la relación CD4 + / CD8 + (13).

En conclusión, se ha demostrado que la infección por SARS-CoV-2 produce una respuesta celular de CD4+ y CD8+ potente, lo que está a favor de la inmunidad protectora tras la infección natural (14,15).


Respuesta inmune innata y fisiopatología de Covid-19


A diferencia del SARS-CoV y el MERS, el documento apunta que el SARS-CoV-2 tiene muchas estrategias para evadir la respuesta inmune innata y subvertir la vía del  interferón (IFN). “Esto facilita la replicación viral generalizada, a la vez que el aumento de la carga viral ocasiona daño celular y tisular y probablemente conduce a una exacerbación e hiperinflamación de la respuesta inmune innata una vez que se desencadena”, matizan.

Según el informe, la entrada de SARS‐CoV‐2 a través de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ECA2), el receptor del SARS-CoV2, es el primer paso para el desencadenamiento de varias líneas de respuestas inmunes aumentadas y perjudiciales que implican la activación del complemento, la activación inmune innata a través de patrones moleculares asociados al virus (PAMPS) y patrones moleculares asociados al daño tisular (DAMPS), la activación del inflamasoma, piroptosis, activación de células asesinas naturales (Natutal Kiler, NK), hiperactivación de macrófagos, neutrófilos y células T innatas e inducción de una tormenta de citocinas.

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