"Necesitamos estructurar la investigación en enfermedades infecciosas"

Jesús Oteo, director del Centro Nacional de Microbiología, analiza el trabajo de su entidad en la epidemia del Covid-19

Jesús Oteo, director del Centro Nacional de Microbiología.
"Necesitamos estructurar la investigación en enfermedades infecciosas"
sáb 04 julio 2020. 14.30H
Con la colaboración de
Tras una larga carrera como investigador del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Jesús Oteo Iglesias se convirtió hace cosa de un año en el director del Centro Nacional de Microbiología (CNM) del ISCIII. Desde entonces, Oteo ha tenido entre manos una gran variedad de proyectos pero, sin lugar a dudas, uno de los más impotantes ha sido su gestión durante la epidemia del coronavirus Covid-19. 

Fueron la entidad que diagnosticó a los primeros positivos de Covid-19 n en España, pioneros en la secuenciación completa del SARS-CoV2 y, ahora, continúan conociendo poco a poco información de este nuevo coronavirus que creen que ha dejado latente la necesidad de más medios y especialistas en la materia.

Jesús Oteo se une al documento de Redacción Médica, Lecciones del Covid-19 para resaltar que el coronavirus solo ha sido un duro golpe que recuerda a la sociedad que "todo ser humano sufre alguna infección a lo largo de su vida" y hay que poner atención en ellas. 

¿Qué aciertos y errores se han cometido durante esta crisis?

Ante una amenaza sanitaria global como la del SARS-CoV-2, sin precedentes en el último siglo y en ausencia de claras evidencias científico-sanitarias (al menos en un principio), el impacto de las decisiones no siempre es fácil de prever, y su categorización como aciertos o errores solo se puede hacer a posteriori y sin conocer el posible resultado de una decisión alternativa.


"Las epidemias por patógenos simulares en los últimos años tuvieron una evolución muy diferente al SARS-CoV-2 y no tuvieron un impacto sanitario tan extendido"


En cualquier caso, la reorganización del sistema sanitario en tiempo récord, la optimización de los recursos y estructuras disponibles, y el compromiso de los profesionales, me parece sin duda uno de los grandes aciertos en la gestión de esta crisis. El valor de tener un sistema sanitario fuerte y de calidad, con profesionales formados y motivados, y con infraestructuras y equipamientos actualizados y versátiles, es sin duda uno de los mayores aprendizajes que debemos sacar de esta pandemia. 

Epidemias por patógenos similares en los últimos años (SARS en 2002, gripe A en 2009/2010, o MERS-Cov en 2012) tuvieron una evolución muy diferente a la del SARS-CoV-2; permanecieron restringidas a determinados territorios y no tuvieron un impacto sanitario tan extendido. Eran precedentes que podrían llevar a la comunidad internacional a infravalorar la posible amenaza de un virus como el que produce la Covid-19, algo que, en mi opinión, finalmente sucedió. Los datos procedentes de China, al inicio de la epidemia, parecían indicar que se trataba de una enfermedad similar a la gripe con una baja prevalencia de casos graves. Sin embargo, su rápida diseminación, el acúmulo de infecciones en un breve espacio de tiempo y algunas complicaciones severas que requieren ingresos en UCIs muy prolongados han llevado a los sistemas sanitarios de varios países al borde del colapso.

Ante una crisis similar futura, ¿qué medidas deberían adoptarse en cuanto a recursos humanos, recursos materiales y de gestión/organización?

Las enfermedades infecciosas (EEII) han producido un enorme impacto sobre la salud del ser humano a lo largo de la historia, generando miles de millones de muertes, una gran morbilidad e incluso condicionando algunos de los procesos históricos que han conformado el momento que actualmente vivimos.


"Se necesitan formación de profesionales especializados en la atención sanitaria de pacientes con enfermedades infecciosas"


Afortunadamente, la introducción de los antimicrobianos en la práctica clínica y la generalización de las campañas de vacunación, así como las mejoras higiénico-sanitarias, han reducido la repercusión de las infecciones en las sociedades, sobre todo en las occidentales. Este hecho ha generado una falsa sensación de protección frente a las infecciones, como si fueran algo superado a las que la evolución científica-tecnológica humana ya ha vencido. Prueba de esta forma de pensar son, por ejemplo, los movimientos antivacunas. Pero esto no es el todo así, las EEII siguen siendo una problemática sanitaria de primer orden.

De hecho, todo ser humano sufre alguna infección a lo largo de su vida; infecciones como la tuberculosis, el sida, la malaria, entre otras muchas, generan grandes epidemias a nivel mundial; el aumento de la resistencia a antimicrobianos dificulta el tratamiento de infecciones que no hace mucho se curaban con facilidad; y la aparición de variantes de microrganismos conocidos hace que algunas infecciones prevenibles por vacunación puedan reemerger.

La Covid-19 ha sido un muy duro recordatorio de todo esto. La investigación en EEII, las medidas de vigilancia y control de este tipo de enfermedades, la formación de profesionales especializados en la atención sanitaria de estos pacientes, y la disponibilidad de equipamientos e infraestructuras que permitan su asistencia, deben contar con recursos suficientes y necesarios gestionados de una forma programada y estructurada.

¿Qué podría aportar su organización que no haya podido aportar en la crisis actual?

El Centro Nacional de Microbiología (CNM) ha desarrollado, y sigue haciéndolo, una intensa actividad de referencia e investigación en la actual pandemia. Siempre se pueden hacer más cosas, hacerlas más rápido, optimizar procedimientos; pero las líneas directrices de la actuación del CNM en estos meses han estado acordes con su dualidad de funciones tanto de referencia y apoyo al Sistema Nacional de Salud (SNS) como de investigación.

Los microorganismos que causan las EEII tienen la capacidad de evolucionar muy rápidamente, lo que nos obliga a estar en continua adaptación para poder enfrentarnos a ellos en condiciones óptimas. El principal reto de un centro de referencia en EEII como es el CNM es el de estar constantemente preparados para dar respuesta a las amenazas que la aparición de nuevos microorganismos, o la variación de los ya conocidos puedan generar. En este sentido, las actividades del CNM se alinean con las necesidades del SNS y de la sociedad en general, en el campo de las EEII, como se ha demostrado en esta pandemia.


"La pandemia del Covid-19 ha dado muestra de la utilidad de un centro de referencia en Enfermedades Infecciosas"


Desde la aparición de los primeros casos, para cuyo diagnóstico el CNM puso a punto en tiempo récord las técnicas de detección necesarias, el centro se ha ido adaptando a las necesidades que la evolución de la pandemia ha ido marcando. En este sentido, se ha pasado de la confirmación de todos los casos positivos en una primera etapa (como dictaban los procedimientos), a servir de descarga en el diagnóstico primario de los hospitales con mayor demanda, alcanzando una capacidad de 800-900 diagnósticos diarios y un total acumulado de más de 30.000 determinaciones.  

Otro de los objetivos del CNM durante la pandemia se ha centrado en minimizar el riesgo de desabastecimiento de reactivos para PCR. Para ello se ha intentado garantizar el suministro nacional mediante la validación clínica de nuevos kits de PCR comerciales desarrollados por empresas españolas. El CNM también ha realizado pruebas de evaluación de diferentes pruebas serológicas de alto rendimiento que permiten la detección de anticuerpos frente al SARS-CoV-2. En este sentido ha coordinado los aspectos microbiológicos del estudio de seroprevalencia nacional ENE-Covid.

Por último, profesionales del CNM lideran y/o participan en numerosas iniciativas de investigación nacionales y europeas que pretenden dar respuestas rápidas a algunos de los interrogantes que nos plantea este nuevo virus: búsqueda de alternativas terapéuticas, diseño de herramientas rápidas y eficaces de diagnóstico, estudio de la filogenia evolutiva del virus que nos permita prever su comportamiento futuro, detección de variables del virus, o de determinantes de predisposición individual del huésped, que permitan identificar factores de riesgo, etc.

El valor, la utilidad, de un centro de referencia en EEII para la sociedad se debe fundamentar tanto en la capacidad de mantener programas de vigilancia, referencia o diagnóstico que den soporte al SNS de forma constante y mantenida en el tiempo, como en la capacidad de cambiar todo y adaptarse rápidamente a amenazas infecciosas no siempre previsibles ni esperables; la actual pandemia de Covid-19  está siendo una buena muestra de ello.   



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