En ciertos contextos carece de "respaldo científico" y tomarlo de forma descontrolada tiene varios efectos negativos

El médico Lorenzo Armenteros advierte de que el carbón activado "no tiene  respaldo científico" salvo en casos excepcionales como intoxicaciones agudas.
Lorenzo Armenteros, médico de Familia.


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Cada vez es más común encontrar recomendaciones en redes sociales sobre el consumo de medicamentos para tratar ciertos malestares. En este caso, muchos jóvenes que viajan a Indonesia u otros países asiáticos aseguran a los usuarios de internet que deben tomar carbón activado para aliviar dolores estomacales o diarreas. Por eso, Redacción Médica ha hablado con el médico de Familia Lorenzo Armenteros, que revela que su uso carece de respaldo científico en ciertas situaciones y puede tener efectos negativos en la salud.

Armenteros explica que el carbón activado, ya sea en pastillas o en polvo, "no tiene una indicación específica", salvo en "entornos médicos emergencias, intoxicaciones agudas o sobredosis". Casos en los que sí se ha aprobado por las autoridades médicas porque en una dosis alta "absorbe toxinas del tracto gastrointestinal y evita que se absorba esa sustancia tóxica al torrente sanguíneo", eliminándose con las heces. Además, estaría indicado "para el tratamiento sintomático de la diarrea e hinchazón" a partir de los 12 años, según la Asociación Española de Pediatría (AEP).

"No tiene ningún respaldo científico"


Algo que pone en entredicho todos los consejos que aportan los turistas a otros viajeros que sufren dolores estomacales, diarreas o intoxicaciones alimentarias en otros países. "Hay fármacos específicos para toda esa sintomatología dispéptica y con una evidencia mucho mayor", asegura Armenteros, que reconoce que es "un producto más de moda que de evidencia científica" al ser empleado también para el blanqueamiento dental, la pérdida de peso o para acabar con la resaca. El facultativo indica que "no tiene por qué producir un efecto tóxico", pero insiste en que "existe una duda razonable de que pueda tener un efecto positivo".

De hecho, advierte de que tomar carbón activado de forma "descontrolada" tiene ciertos riesgos. Entre ellos, destaca "el estreñimiento, las heces oscuras, dolores abdominales o nauseas". Incluso puede ocasionar "complicaciones respiratorias" cuando se toma en polvo y se inhala accidentalmente. Además, interfiere en la absorción de otros medicamentos como la píldora anticonceptiva, antibióticos o antihipertensivos por esa capacidad que tiene para impedir que las sustancias lleguen a la sangre.


Una tendencia de marketing

Ante síntomas digestivos, como la dispepsia o indigestión, Armenteros subraya que en el mercado "hay diferentes marcas y productos antidiarreicos o antiespasmódicos bajo supervisión médica". También recomienda descartar causas subyacentes más serias, como "alergias alimentarias, intestino irritable o la bacteria Helicobacter pylori", que requieren un mayor estudio y diagnóstico profesional.

En este contexto, Armenteros denuncia que la industria del bienestar de productos naturales está utilizando el carbón activado "como un medio promocional", al igual que lo hacen las redes anunciando productos "muy popularizados, aunque no tienen evidencia de ningún tipo". Algo que pone de relieve la peligrosidad de los titulares llamativos, que están "dentro del idioma y de la forma de hablar de las redes sociales, pero no de la calidad científica que está verdaderamente probada".

Una estrategia que utilizan las celebrities o creadores de contenido y que a veces "tiene una repercusión más importante que la información científica". "La desinformación es un mal de nuestro siglo, es casi una epidemia sanitaria", dice el facultativo, que asegura que lo que está ocurriendo ahora mismo con el carbón activado es "una tendencia de marketing".
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