Tres profesionales sanitarias detallan cuáles son los factores laborales que trastocan su felicidad en el sector

¿Cómo viven el Blue Monday los profesionales sanitarios?
Laura Mendoza y Elena Monje.


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Lo que consiguen algunas campañas de Marketing es digno de estudio. Desde San Valentín pasando por el Single’s Day, las empresas han logrado disfrazar el consumismo de tradición y necesidad, pero con un objetivo claro: incentivar la compra de productos. Este lunes 19 de enero se celebra el Blue Monday o, en otras palabras, el día más triste del año, y aunque no tiene ningún tipo de base científica sólida que respalde esta fecha, varios profesionales sanitarios han contado a Redacción Médica qué aspectos negativos del sector -y que viven en sus propias carnes- convierten un lunes en un mal día

Laura Mendoza (@endoza8) es una MIR de tercer año en Italia y tiene muy claras cuáles son las variables que le sacan de sus casillas cuando llega un lunes al hospital tras un fin de semana de descanso. "Mi Blue Monday sería tener muchísimas cirugías programadas nada más entrar, o que la que esperabas que terminase puntual no sea así y llegues tarde a tu casa", ha explicado.

En el caso de que eso ocurra, según añade, Mendoza tendría que posponer todos los planes organizados esa tarde -quizá eliminarlos- y, en los casos más extremos, quedarse a comer en el propio hospital. "Pero puede ocurrir que, debido a ese retraso, esté la cafetería cerrada y te quedes sin comida", ha lamentado. De hecho, es algo que ya le ha ocurrido, y tiene por seguro que no será la última vez que le pase. "Siempre hay que prevenir y traer algún alimento al trabajo", ha subrayado.

Los peores lunes de los profesionales sanitarios


Otro factor que puede ennegrecer el comienzo de semana en la vida de Mendoza es tener que atender a un gran número de pacientes en muy poco tiempo, impidiendo que pueda dedicarle el tiempo que merecen por consulta porque "se acumulan". "Aquí también entran los típicos problemas con el coche al salir del hospital, como que te quedes sin gasolina o que llegues a casa después de una dura jornada y no encuentres estacionamiento rápidamente", ha indicado. Por tanto, todos estos factores hacen que un lunes que podría ser otro día más en la semana de Mendoza se vuelva, sin ninguna duda, una jornada para olvidar.

Blue Monday en la vida de una enfermera


La opinión de Rebeca Sánchez tampoco es muy distinta de la de Mendoza. Y es que esta enfermera tiene claro que un lunes se tuerce totalmente si ese día es el vuelve de unas vacaciones. “No es lo mismo que si es un jueves y tienes el fin de semana a la vuelta de la esquina", ha subrayado.

Pero no es el único motivo que puede hacer que un lunes sea una mala jornada para Sánchez. En el hospital es el día de la semana en el que suelen pedir más cambios en los tratamientos de los pacientes, se reclaman más pruebas médicas y se realizan "muchas más" analíticas. Además, suelen concentrarse grandes grupos de personas en el centro hospitalario, no solo de personal sanitario, sino de pacientes y familiares de ingresados que tienen "millones de dudas" y necesitan que se las respondas.

Sector farmacéutico y Blue Monday


Dentro del sector farmacéutico se encuentra Elena Monje (@infarmarte). Al igual que las anteriores entrevistadas, también cree que el Blue Monday es una invención de las grandes empresas para incentivar el consumismo. "Desde que se hizo popular pienso que muchas marcas lo usan como una excusa para hacer marketing. Aprovechan que se habla del tema y que la gente puede estar más abierta a mensajes que les animan para escapar de la rutina", ha incidido.

Aun así, esta profesional ha indicado cuáles serían los factores que harían de su lunes un verdadero calvario. El primero de los que ha resaltado está relacionado con el sistema informático. Y es que no poder acceder a la receta electrónica por un fallo sería un verdadero problema. "Otro sería si llego a la farmacia y descubro que la nevera de medicamentos se ha estropeado", ha señalado a este periódico. 

No son los únicos aspectos que podrían arruinarle totalmente la jornada en el hipotético caso de que ocurrieran. Otras de estas posibilidades serían que haya un desabastecimiento de un nuevo medicamento, que aparezca por sorpresa la inspección de Sanidad o que no llegue el pedido de la distribuidora farmacéutica.

Para concluir, Monje ha querido aportar dos casos laborales que, si ocurriesen, no habría manera de mejorar su día. El primero de ellos es tener que explicar a un paciente que "nunca" ha pagado un fármaco, que le ha cambiado la aportación y, por tanto, ahora sí que tiene que comenzar a hacerlo. "Y, por último, que una persona llegue muy enfadada a la farmacia por una espera prolongada y descargue su frustración conmigo desde primera hora", ha terminado.
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