Un estudio sugiere que las facultades de los profesionales se ven mermadas por estas herramientas



El uso recurrente y prolongado de la inteligencia artificial merma las habilidades de los médicos, sugieren los autores de una investigación que advierte de la “dependencia cognitiva” de los facultativos cuando se les priva de este tipo de herramientas. 

Este estudio publicado en The Lancet sobre el riesgo de pérdida de competencias por el uso de la IA fue realizado por un equipo de investigadores polacos que pusieron el foco sobre el ámbito de la colonoscopia. Descubrieron que, una vez los médicos se acostumbran a usar la inteligencia artificial, estos mostraban una menor capacidad de detección de adenomas cuando realizaban exploraciones sin este apoyo.

En concreto, la investigación apunta a que después de la IA (en los tres meses posteriores) la capacidad de detección cae en seis puntos porcentuales hasta el 22,4 por ciento. Según los autores, los resultados sugieren una “dependencia cognitiva” de los facultativos que recurren de forma cotidiana a este tipo de tecnologías, dado que esperan que sea la propia IA la que les avise de cualquier anomalía. También advierten de una reducción de la vigilancia visual en la endoscopia (pues se examina con menor atención la mucosa) y un cambio en los hábitos de exploración (parte de la tarea se delega a la inteligencia artificial).

Los hallazgos sugieren que incluso los profesionales altamente cualificados podrían empeorar en las tareas propias de su trabajo a medida que dependen más de las herramientas de IA, afirma Robert Wachter, médico de la Universidad de California en San Francisco (EEUU). En esta línea, los autores apuntan a que la exposición continua a dicha tecnología puede provocar que los facultativos “se sientan menos motivados, menos concentrados y menos responsables al tomar decisiones cognitivas sin la ayuda de la IA”.

El estudio subraya, eso sí, que no se ha demostrado totalmente una correlación entre el uso de IA y una merma de las facultades médicas dado que no se ha llevado a cabo de forma aleatorizada, se hizo en pocos centros y puede haber otras causas detrás de este fenómeno. “Actualmente no existe una solución definitiva contra la pérdida de habilidades, debería ser un tema de investigación muy relevante en la próxima década”, sentencia el investigador de la Universidad de Oslo Yuichi Mori, coautor del trabajo.

Temor a perder habilidades por la IA


En cualquier caso, existe una preocupación real en las plantillas sanitarias sobre esta posible dependencia de la IA. Un artículo publicado en la revista Nature apunta a que hasta el 70 por ciento las enfermeras y el 77 por ciento de los médicos experimentan esta inquietud y temen que sus habilidades se vean mermadas en el medio y largo plazo.

“El simple hecho de ser conscientes de la existencia de este fenómeno, con suerte, provocará cierta reflexión sobre qué habilidades quieren conservar las personas y cuáles están dispuestas a delegar en herramientas de IA”, afirma Kevin Crowston, científico de la información de la Universidad de Syracuse en Nueva York.
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