Los expertos económicos anticipan que España se encamina hacia un modelo anglosajón de reparto

 José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea, valora las pensiones médicas.
José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea.


2 feb. 2023 8:00H
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La apuesta del Ministerio de Seguridad Social para incrementar las bases máximas de cotización ha levantado las sospechas entre la comunidad económica de que España se está encaminando hacia una “reforma silenciosa” de su modelo de jubilaciones. Un cambio en el paradigma de las prestaciones sociales que acerca cada vez mas al país hacia el sistema imperante en los estados anglosajones, pero que ha provocado un impacto negativo en la capacidad de ahorro de las personas que cobran los subsidios máximos. Es decir, afecta a la práctica totalidad de los médicos.

El doctor en Economía José Ignacio Conde-Ruiz es uno de los académicos que desde hace años ya ha advertido sobre este fenómeno. A su juicio, la brecha entre lo que los facultativos cotizan y lo que finalmente perciben en concepto de pensión se ha ido agrandando con el paso de los años. “Estoy de acuerdo con los médicos porque es una estrategia que se está usando. Es la reforma silenciosa, una forma de contener el gasto sin que te enteres y que la opinión pública lo vea bien”, ha explicado a Redacción Médica.

El experto en análisis económico ha advertido que esta transición sitúa a España más cerca de un sistema de jubilación de carácter asistencial, bautizado con la etiqueta Beveridge, frente al actual modelo redistributivo que se conoce como Bismarkiano. El primero es el que ya han implantado países como Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Holanda. Su principal característica es que los trabajadores cobran una prestación de jubilación muy similar, aunque también cotizan en niveles bajos a lo largo de su carrera, lo que le facilita más capacidad de ahorro.

El subdirector de Fedea ha subrayado que la modificación de las cotizaciones ha situado el sistema español de jubilaciones más próximo al modelo Beveridge, pero sin garantizar esa capacidad para compaginar las prestaciones públicas con el sector privado como hacen buena parte de los países anglosajones. “No te pueden quitar 1.000 euros. Si me estas obligando a dedicar esa parte de mi salario a las cotizaciones ¿Cómo ahorro?”, se ha preguntado.

Conde-Ruiz ha defendido que sí que es necesario aplicar una “redistribución intrageneracional” para garantizar que las personas con cotizaciones más bajas puedan alcanzar un nivel suficiente de vida una vez que se jubilan, mientras que se mantenga un máximo algo más moderado sobre el límite de las pensiones de los que más cobran. Pero siempre y cuando la brecha no sea tan elevada. “No lo puedes llevar al extremo”, ha apostillado.

En todo caso, el experto económico ha advertido que para garantizar la sostenibilidad del sistema es necesario rebajar la cuantía general de las pensiones, mientras que ha abogado por aplicar cambios en el sistema de revalorización para que sea reversible y asimétrico, especialmente después de que en 2023 se hayan incrementado las prestaciones en un 8,5 por ciento. “El error de este año es que no ha habido una válvula de escape para situaciones en las que la inflación está desbocada como esta”, ha reflejado.


El modelo de las pensiones de Fedea


Las valoraciones del experto llegan en un momento en el que se avecinan nuevos cambios. El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, se comprometió con la Comisión Europea a presentar su segunda reforma del sistema de pensiones antes de finalizar el 2022. Sin embargo, la negociación con los agentes sociales ha dilatado los plazos, ante la falta de acuerdo en aspectos como la duración del periodo de cálculo de la jubilación.

A las puertas de que se aplique esta segunda ronda, desde Fedea han propuesto al Gobierno que adopte un modelo de pensiones con cuentas nocionales con una rentabilidad que esté ligada a cuestiones como la masa salarial o el Producto Interior Bruto (PIB) del país. Este nuevo paradigma facilitaría a los trabajadores conocer en tiempo real cuánto dinero han aportado ya al sistema y qué pensión les va a quedar. “Te va a permitir de una forma más transparente y ágil tomar la decisión de lo que quieres hacer”, ha apostillado el académico.

“Habría que adaptar ese sistema a la nueva demografía, que no es otra cosa que lo que aportas tenga cierto equilibrio con lo que vas a percibir. Evidentemente con un mínimo para que si no llegas cubran. Y con un máximo”, ha puntualizado Conde-Ruiz.
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