Pablo, médico.
Pablo lleva
más de tres años esperando una respuesta que le permita hacer lo que más desea:
ejercer como médico. Tras completar su formación en centros de renombre como
Oxford y comenzar una especialización en Neurología, regresó a España con la intención de
continuar con su carrera en
Málaga. "Todo esto era para tener un perfil muy nutrido y luego acabar trabajando aquí", asegura a
Redacción Médica. Pero la
homologación de su título de Medicina, todavía pediente, ha convertido ese regreso en una
espera interminable que
le ha costado ya dos convocatorias MIR.
"Ya no sé qué hacer ni a dónde acudir. Ya ni siquiera obtengo respuestas", lamenta el médico, que
tiene que decidir si volver o no a Edimburgo, donde actualmente tiene una
beca de formación de ocho años.
La Medicina acompañó desde pequeño a Pablo
La Medicina ha acompañado a Pablo prácticamente desde que nació.
Vino al mundo en Inglaterra, donde
su padre ejercía como neurocirujano, y allí también decidió cursar sus estudios univeristarios.
"Me gustaba la forma de enseñar Medicina", afirma el también malagueño, que detalla que allí tras la carrera, tienes que hacer dos años en el conocido como '
UK Foundation Programme'. Se trata de un programa de formación clínica obligatoria donde
los residentes pasan por una larga lista de especialidades antes de elegir la suya, a la que acceden a través de entrevistas, sus méritos personales o la dedicación a la especialidad.
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"Me gustaba la forma de enseñar Medicina"
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En su caso, Pablo pasó por Cirugía General, Oncología, Psiquiatría, Maxilo Facial, entre un largo etcétera, antes de decidirse por la que definiría su carrera profesional:
Neurocirugía. Más tarde, comenzó un
puesto de investigación en esta especialidad en
Edimburgo, que
completaría en ocho años más. Sin embargo, durante el primer año,
hizo un cambio de planes.
"Me di cuenta de que
el sistema ya no era como en la época de mi padre, el sistema que yo conocía", relata. Esto, sumado a
una serie de circunstancias personales, llevó a Pablo a
hacer las maletas y volverse a España.
Un trámite de seis meses que ya supera los tres años
Cuando presentó la solicitud de homologación, el 10 de marzo de 2023,
Pablo pensó que el procedimiento sería cuestión de meses. "Sabía que habría un retraso de papeleo, aunque no me imaginaba que sería tan masivo", recuerda.
La normativa establece
un plazo máximo de seis para resolver estos expedientes, por lo que el neurocirujano organizó ese tiempo para
preparar el MIR y seguir formándose en Edimburgo mientras esperaba la resolución. Pero, lejos de lo que imaginaba, la espera ya supera los tres años. Mientras, el médico ya
ha visto pasar dos convocatorias del MIR y tiene miedo de que le ocurra una tercera.
"Quiero presentarme en septiembre, pero en agosto no se va a mover nada la Administración.
Estoy francamente nervioso porque veo que voy a tener que esperar otro otoño", admite desesperado.
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"Estoy francamente nervioso porque veo que voy a tener que esperar otro año"
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Un expediente atrapado en una eterna revisión
Pero la incertidumbre no proviene únicamente de la demora, sino también de la
falta de información. Durante más de tres años, el único movimiento que ha podido consultar en la
sede electrónica del Ministerio de Universidades ha sido una escueta etiqueta:
"En revisión".
En
febrero de 2025, el estado cambió a
"Revisada la documentación, procederemos a su valoración", pero desde entonces asegura no haber recibido ninguna comunicación más. A partir de ese momento comenzó a presentar requerimientos formales a través de la Red SARA y convirtió las llamadas al 060 en parte de su rutina.
"Mi rutina semanal incluye llamar dos veces al 060, intentar conseguir una cita telefónica y hablar con alguien del Ministerio", cuenta. Tampoco ahí ha encontrado respuesta. Durante semanas, Pablo también
ha tratado de reservar una cita a través de la web, refrescando la página durante horas. "Cuando conseguía una y empezaba a rellenar los datos, de repente aparecía como no disponible", añade.
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"Mi rutina semanal incluye llamar de martes a jueves al 060 y tratar de conseguir una cita telefónica con el Ministerio"
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Muchos de sus compañeros lograron homologar sus títulos mediante el
procedimiento extraordinario habilitado tras el Brexit, pero él se quedó fuera del plazo. Un hecho del que, si bien se responsabiliza personalmente, también delega parte en la falta de información por parte del Ministerio. Lo que le parece "más sorprendente" es que nadie le informara de esa posibilidad.
Pablo cree que su expediente ha podido quedar olvidado en un cajón
Convencido de haber agotado prácticamente todas las vías administrativas, Pablo recurrió a un abogado para estudiar la posibilidad de
presentar un recurso contencioso-administrativo. La explicación que recibió refleja, a su juicio, la incertidumbre que rodea a su expediente.
"Me dijo que podía existir un
cuello de botella, pero también que
el funcionario que lleva mi expediente se hubiera dado de baja y se hubiera quedado en un cajón olvidado", explica el médico.
En un momento de desesperación, también acudió al
Defensor del Pueblo, desde donde le indicaron que
una oferta de trabajo podría ayudar a agilizar el procedimiento. Una clínica de Málaga le hizo un contrato como asistente médico general. "Tendría que haber empezado a principios de julio. Llevo una semana sin poder ir a trabajar", señala. La homologación sigue sin resolverse y, por el momento, no ha podido incorporarse.
Solicita que se agilicen los expedientes
Mientras decide si regresar a Reino Unido o seguir esperando en España, Pablo
pide que se refuercen los recursos destinados a tramitar estas homologaciones. "Entiendo que haya expedientes complejos, pero cuando hablamos de universidades con planes de estudios muy similares, no creo que sea tan difícil comprobar las equivalencias", sostiene.
También reivindica que
agilizar este tipo de procesos podría servir como una medida para
paliar la falta de médicos. "Hablamos continuamente de la escasez de profesionales sanitarios, pero si luego existen estos obstáculos administrativos, es muy complicado incorporar a médicos que quieren trabajar aquí", añade.
Pese a todo el periplo,
Pablo no desiste de su objetivo. Mientras continúa preparándose para el MIR en una academia,
sigue buscando a cualquier persona u organización que pueda ayudarle. "No me doy por vencido", concluye.
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