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Cómo afecta al paciente español tratarse de hepatitis C en Egipto

El caso de una paciente en Extremadura refleja las consecuencias de acudir a otro país a recibir tratamientos

José María Vergles, consejero de Salud de Extremadura.
Cómo afecta al paciente español tratarse de hepatitis C en Egipto
Redacción
Viernes, 20 de mayo de 2016, a las 15:50
La noticia generó polémica: agencias de viaje organizaban viajes a Egipto para los afectados de hepatitis C que no recibían tratamiento en España. Suponía una alternativa para acceder a los fármacos de nueva generación a un precio muy económico, respecto al de nuestro país, por lo que muchos pacientes no dudaron en apostar por el turismo sanitario.

Pasado un tiempo, y con el tratamiento aplicado, comienzan a conocerse las consecuencias que para los pacientes españoles tiene ser atendido de esta patología en el país de las pirámides.

En Extremadura, tal como ha confirmado su consejero de Sanidad, José María Vergeles, una mujer que salió fuera de España para adquirir ese tratamiento ha presentado efectos secundarios después de la medicación.

A pesar de que esa paciente ha denunciado que el Servicio Extremeño de Salud (SES) no le ha prestado la atención médica que necesita, al trasladarle que los controles del tratamiento se los debe hacer en la clínica que la ha tratado, Vergeles ha afirmado que “en todo momento se le han facilitado las citas para que, aun sin poner el tratamiento ningún profesional del servicio regional, se le haya atendido de esos síntomas”.

El consejero también ha querido dejar “absolutamente claro” que la instauración de los tratamientos de hepatitis C, “al menos” desde que el PSOE ha llegado al gobierno de la Junta, “tiene criterios estrictamente científicos que están basados en el protocolo consensuado de los hepatólogos de Extremadura”.

Asimismo, ha llamado la atención de la ciudadanía, asegurando que: “cuando alguien decide, por su cuenta y riesgo, recibir en otro país un tratamiento que no está indicado por nuestros profesionales corre un riesgo porque, primero, no se sabe qué medicación le están dando, por lo tanto, no podemos hacernos responsables y, segundo, toda medicación tiene efectos secundarios y cuando los profesionales toman la determinación de poner un tratamiento están poniendo en una balanza los riesgos y los beneficios que tiene el tratamiento”.