Los médicos internistas demuestran que las unidades de hospitalización a domicilio atienden a un perfil de paciente complejo, vulnerable, pluripatológico, frágil y con necesidades paliativas, lo que posiciona a estas unidades de hospitalización domiciliaria como una estrategia a reforzar para el manejo integral del paciente crónico complejo.
Esta es la conclusión del estudio de Cuidados de Hospitalización a Domicilio de Pacientes con Necesidades Crónicas Complejas de Salud (Domicon), una iniciativa de la Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (Sehad), en marcha desde noviembre de 2024, que aporta resultados preliminares basados en una muestra de 2.052 pacientes crónicos complejos en régimen de hospitalización a domicilio.
Resultados preliminares de Domicon
En el estudio han participado 32 unidades de hospitalización a domicilio de 12 comunidades autónomas, dentro de las cuales Madrid, Cataluña y Galicia han tenido una participación más destacada. Según datos preliminares, de los 2.052, el 54,4 por ciento son hombres y el 45,6 por ciento, mujeres.
El 68,4 por ciento de los pacientes son crónicos complejos, con una edad mediana de 81 años. En su mayoría, provienen de las plantas de hospitalización convencional y de Medicina Interna, con una enfermedad aguda que permite atenderlos en el domicilio; el 57 por ciento de los pacientes presentan una polifarmacia extrema, de más de10 fármacos, con una mediana de 11 fármacos; casi el 70 por ciento de la cohorte son pacientes frágiles; en más de un 50 por ciento se han identificado necesidades de atención paliativa; y, además, casi un 40 por ciento de los pacientes tienen un Profund =0 o mayor de 11 puntos.
Este último dato ha llamado especialmente la atención de los investigadores de Domicon, puesto que el Profund es un índice que permite ver el pronóstico de vida de los pacientes pluripatológicos y complejos y, en particular, la posibilidad de que fallezcan en un año tras el ingreso hospitalario. Aproximadamente un 40 po ciento tienen un índice Profund igual o superior a 11 lo que significa una probabilidad de morir al año tras el alta hospitalaria de 63 - 68 por ciento.
“Este estudio ha demostrado que los pacientes ingresados en atención hospitalaria domiciliaria no son tan diferentes de los pacientes en hospitalización convencional. Hasta ahora, no se había realizado un estudio científico de estas características en el que se demostrara que los pacientes ingresados en el domicilio son de tanta complejidad como los pacientes en una planta de hospitalización convencional", destaca Isabel Torrente Jiménez, internista en el Hospital Universitario Parc Taulí de Sabadell (Barcelona) y coordinadora de esta investigación. "Los pacientes candidatos a ser atendidos en régimen de hospitalización domiciliaria deben ser muy bien seleccionados en el hospital, donde se comprueba que la agudización de la enfermedad por la que requieren ser hospitalizados pueda ser manejada en el domicilio", añade.
Situación de la hospitalización domiciliaria en España
Actualmente, las unidades de hospitalización a domicilio existentes en España son muy heterogéneas y no se encuentran distribuidas equitativamente en el territorio, siendo Madrid y Cataluña algunas de las comunidades autónomas donde están más desarrolladas. Habitualmente, están compuestas por un equipo de médico y enfermera y se requiere la presencia de un cuidador en el domicilio, para hacerse cargo de la higiene del paciente y de ciertos cuidados que, en el hospital convencional, desempeña el auxiliar de Enfermería. El paciente recibe a diario la visita del equipo de médico y enfermera, como si estuviera en un hospital convencional.
"La hospitalización domiciliaria es como si hubiéramos trasladado el hospital a casa. Es el hospital sin paredes, una alternativa a la hospitalización convencional que cada vez va a tener más futuro, puesto que cada vez se trabaja más en alternativas a la hospitalización e, incluso, las autoridades sanitarias también van en esta dirección", añade Torrente.
"Hemos de pensar en el valor clínico y humano que aporta al paciente la atención hospitalaria domiciliaria, puesto que, al poder atenderlo en su domicilio, este se beneficia de la misma calidad asistencial que le corresponde al hospital, pero en su casa. Además, se evita que contraiga infecciones nosocomiales y el declive funcional que puede sufrir tras un ingreso hospitalario, es decir, se puede evitar la yatrogenia de un hospital", concluye.
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