Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00
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"Si sólo medicalizamos la violencia de género, contribuimos al problema"

Marina Tourné anima a los médicos de Familia a 'quitarse la bata' con las víctimas de agresiones machistas

Lorenzo Armenteros y Marina Tourné.
"Si sólo medicalizamos la violencia de género, contribuimos al problema"
Marcos Domínguez
Miguel Fernández de Vega
Jueves, 31 de mayo de 2018, a las 20:30
Quitarse la bata es esencial para entender y ayudar a la víctima de violencia de género que acude a la consulta. “Si sólo medicalizamos, contribuimos a la opacidad de la violencia”, ha destacado Marina Tourné, subdirectora de Continuidad Asistencial del Área VII del Servicio Murciano de Salud.

Marina Tourné destaca el papel del médico en la detección de los malos tratos.

Recordando que la violencia de género es “una problema de primera magnitud a nivel mundial”, apunta que el médico debe ayudar a la mujer a buscar la causa de esos síntomas -estrés, sufrimiento crónico y las somatizaciones que produce hacen que acuda a consulta- y relacionarlos con su vida para que tome conciencia.

"El amor es ciego"

Tourné advierte de que hay que “personalizar” la ayuda, pues quienes acuden a la consulta están en diferentes momentos, que la especialista ha desgranado durante su ponencia en el XXV Congreso Nacional de Medicina General y de Familia, que tiene lugar en Valencia.

La mujer víctima de agresiones machistas pasa por diferentes fases, desde la precontemplativa definida como “el amor es ciego”, hasta la salida de la espiral. Pero la facultativa advierte de que no el final no está ahí.

Intentos de suicidio

“El punto de inflexión es la pérdida de esperanza en la relación de pareja”, apunta Tourné. Esto hace provocar autoagresiones e intentos de suicidio. De ahí se llega a la fase de cambio: la decisión de salir de la violencia.

La médica ha señalado que el miedo juega un papel fundamental en lo negativo, pero también en lo positivo (“ayuda a protegerese y hasta llega a ser motor de cambio”), y advierte de que “el miedo persiste después de la superación, la mujer es consciente de su vulnerabilidad y de que ellas no pueden condicionar el comportamiento de su expareja”.


La recaída favorece el riesgo de aislamiento de la víctima


Salir de la violencia y recaídas

La salida de la violencia no es un camino recto: existe el riesgo de recaídas, volver con la pareja, algo que favorece el riesgo de aislamiento. “A la víctima no le apetece estar con las personas con las que ha criticado a su pareja, y a sus amigos no les parece bien la situación”, comenta.

El consejo de Tourné es “ir un pasito por detrás de ellas, no por delante”. La escucha es la principal herramienta del médico de Familia para ayudar a una mujer víctima de violencia de género a salir de su situación.