La Biomedicina camina hacia su primer juramento hipocrático.
Más de una treintena de investigadores, científicos y académicos, la mayoría de origen español, han esbozado el que podría ser el primer
‘compromiso del ingeniero biomédico’, una suerte de
juramento hipocrático que sentaría las bases éticas de la profesión. Una “
brújula moral”, en definitiva, que iría dirigida especialmente hacia los estudiantes.
En un
artículo publicado en la revista científica Medical & Biological Engineering & Computing, editada por
Springer Nature, este equipo de investigadores liderado por la
Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y el
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) considera que este juramento hipocrático representaría un “paso significativo hacia la formalización de la “
responsabilidad ética” de la profesión, pues permitiría definir sus compromisos morales en cuestiones que abarcan desde la seguridad del paciente hasta la sostenibilidad y equidad del sistema.
Ellos mismos han propuesto, de hecho, un borrador del que podría ser el futuro ‘compromiso del
ingeniero biomédico’, que consta de diez puntos:
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Tendré como prioridad la seguridad, la salud y el bienestar de pacientes, participantes en estudios de investigación, colegas de trabajo, personal sanitario y el público.
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Respetando lo anterior, ejerceré mi profesión con integridad y responsabilidad.
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Haré todo lo posible para garantizar la autonomía y la dignidad de pacientes y participantes en estudios de investigación.
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Garantizaré la adecuada salvaguarda de los datos de pacientes y participantes en estudios de investigación.
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No discriminaré por motivos de edad, sexo, orientación sexual, identidad o expresión de género, enfermedad, diversidad funcional, origen, condición racial, creencias religiosas, filiación política, clase social o cualquier otro factor de identidad.
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No participaré en engaño o fraude a pacientes.
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Compartiré mis conocimientos científicos y técnicos, y no los utilizaré para violar los derechos humanos.
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Promoveré el reemplazo, la reducción y el refinamiento en el uso de animales en la investigación.
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Contribuiré a la sostenibilidad medioambiental y económica de la asistencia sanitaria y a la cobertura sanitaria universal.
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Demostraré a mi profesorado, colegas de cualquier disciplina, estudiantes y a la sociedad en general, el respeto y la gratitud que les corresponde.
"Entiendo y me comprometo libre y públicamente con estos principios", concluye el manifiesto.
Un juramento voluntario pero generalizado en las universidades
El artículo enfatiza la importancia de que los profesionales de la Biomedicina dispongan de un juramento paralelo al ‘compromiso del médico’, que “incluye elementos específicos de su práctica clínica” y, por tanto,
“no es directamente aplicable” a esta ingeniería.
“A diferencia de los marcos normativos tradicionales, este juramento se basa en un
compromiso voluntario, lo que refuerza la idea de que la práctica ética debe ser intrínseca y no impuesta”, indican los autores del artículo, que consideran que, “si se adopta de forma generalizada en las instituciones educativas”, el ‘compromiso del ingeniero biomédico’ tendrá “el potencial de elevar los estándares éticos de la profesión, reforzar la confianza del público y garantizar que las innovaciones biomédicas sigan sirviendo a la humanidad de forma responsable”.
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