Los hallazgos revelan la importancia de una estrecha vigilancia clínica de los pacientes después de un episodio grave

Los episodios de hiperpotasemia grave multiplican por 7 el riesgo de morir
José Luis Gorriz, presidente de la Sociedad Valenciana de Nefrología y jefe de Servicio de Nefrología del Hospital Clínico Universitario de Valencia.


03 mar 2021. 11.50H
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La hiperpotasemia o hiperkalemia grave es una afección potencialmente mortal asociada con un mayor riesgo de efectos adversos a corto plazo como las arritmias ventriculares o la muerte súbita cardiaca. La información existente hasta la fecha sobre las consecuencias clínicas a largo plazo tras sufrir un episodio grave de hiperpotasemia era, sin embargo, un tema no resuelto por la literatura médica.

El estudio observacional retrospectivo Mortalidad a largo plazo y trayectoria de las mediciones de potasio después de un episodio de hiperpotasemia aguda grave, que cuenta con el apoyo de AstraZeneca y acaba de ser publicado en la revista Nephrology Dialysis Transplantation, arroja ahora nueva luz sobre las repercusiones médicas a largo plazo de los episodios recurrentes de hiperpotasemia grave.


El estudio ha sido publicado en la revista ‘Nephrology Dialysis Transplantation’ y apoyado por AstraZeneca


Mientras que los niveles de potasio antes de un primer episodio de hiperpotasemia grave no predicen la mortalidad, sin embargo, después de este sí lo hacen. De hecho, según el estudio, los pacientes que pasaron de normopotasemia a hiperpotasemia, tras sufrir un episodio grave, multiplicaban por 7,7 el riesgo de muerte en comparación con quienes mantuvieron niveles normales de potasio en sangre. La investigación revela también un dato adicional muy interesante y es que el mayor incremento en el riesgo de mortalidad tiene lugar en los primeros seis meses tras el alta hospitalaria por el primer episodio agudo de hiperpotasemia.

José Luis Gorriz, presidente de la Sociedad Valenciana de Nefrología y jefe de Servicio de Nefrología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, subraya que el objetivo de este estudio era evaluar la relación entre las fluctuaciones en las mediciones de potasio en pacientes con hiperpotasemia aguda y todas las causas de mortalidad a largo plazo. Las conclusiones ahora obtenidas lanzan un mensaje tanto a los especialistas clínicos como a los gestores sanitarios. “Los nuevos hallazgos revelan la importancia de una estrecha vigilancia clínica de los pacientes después de un episodio grave de hiperpotasemia aguda”, destaca. “Además, sugieren replantearse las pautas de tratamiento de los pacientes tras la hospitalización, de forma que seamos capaces de reducir los reingresos, la carga económica de la enfermedad y, lo que es más importante, el riesgo de mortalidad”, añade este especialista.


Estudio retrospectivo con 160 pacientes


Para llegar a estas conclusiones, se llevó a cabo un estudio observacional retrospectivo que evaluó las oscilaciones a largo plazo del potasio y el riesgo de mortalidad en 160 pacientes atendidos en urgencias hospitalarias, con una edad media de 77 años, que acudieron por hiperpotasemia aguda grave (niveles de potasio superiores a 6 mEq / L). Curiosamente, y a pesar de la conocida relación entre hiperpotasemia y enfermedad renal crónica, uno de cada cuatro pacientes del estudio no presentaba patología renal crónica, lo que revela que la hiperpotasemia grave también puede producirse en pacientes sin enfermedad renal crónica.

La muestra del estudio fue predominantemente masculina (60,5 por ciento) y las comorbilidades más frecuentes asociadas a la hiperpotasemia fueron la mencionada enfermedad renal crónica (71,2 por ciento), la insuficiencia cardiaca (35 por ciento) y la diabetes mellitus (56,9 por ciento). Además, de los 160 pacientes que formaron parte de la muestra, el 11,9 por ciento estaban en diálisis crónica.

Para analizar las oscilaciones en los niveles de potasio, los investigadores evaluaron seis puntos de tiempo durante el periodo de seguimiento. En cada uno de estos puntos, se registraron las variables de datos clínicos, tratamientos, creatinina sérica, sodio sérico, tasa de filtración glomerular estimada y potasio sérico. Los investigadores analizaron 786 mediciones de potasio sérico de los 160 pacientes. Durante una mediana de seguimiento de 17,3 meses, el 42,5 por ciento de los pacientes murieron y la hiperpotasemia recurrió en el 39,5 por ciento de los enfermos monitorizados. Las causas de muerte incluyeron eventos cardiovasculares (47,2 por ciento), infección (23,5 por ciento), neoplasias malignas (16,2 por ciento), alteraciones hepáticas (11,8 por ciento) y otras (1,5 por ciento). La tasa de supervivencia media fue del 73% a las 3 semanas y del 55 por ciento a los 24 meses.

Gorriz destaca otros dos aspectos del estudio. En primer lugar, su carácter pionero porque “hasta donde sabemos, este es el primer trabajo que evalúa las implicaciones pronósticas a largo plazo de la cinética del potasio después de un episodio de hiperpotasemia aguda". Y, en segundo lugar, porque pone de relieve la importancia del seguimiento clínico continuado de los pacientes implicando no solo a los nefrólogos, sino también a los médicos de Atención Primaria y Urgencias. “Una sola medición de potasio es como una fotografía, pero la medición en serie de potasio después de un episodio de hiperpotasemia es como un vídeo, que nos proporciona mucha más información”, concluye el especialista.

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