Carlos Chaib, Anna Sureda y Alejandro Martín, durante la rueda de prensa donde se ha presentado esta nueva terapia.
La llegada a España de una nueva terapia CAR-T de
Bristol Myers Squibb (BMS) abre una nueva etapa en el
abordaje de algunos de los linfomas más frecuentes, con tasas de curación que podrían alcanzar hasta el 50 por ciento en determinados pacientes.
Expertos han analizado el
cambio de paradigma que supone para los pacientes en nuestro país la llegada de lisocabtagén maraleucel (liso-cel). Se trata de una inmunoterapia personalizada que modifica genéticamente los linfocitos T del propio paciente para que reconozcan y destruyan las células tumorales. "Es
una nueva terapia, selectiva y personalizada, indicada de forma prioritaria para pacientes que han recaído de manera precoz tras una primera línea de tratamiento", ha explicado Carlos Chaib, director médico de BMS en España y Portugal.
El tratamiento está indicado para adultos con linfoma difuso de células B grandes, linfoma de células B de alto grado, linfoma B primario mediastínico de células grandes y linfoma folicular, especialmente en casos de recaída precoz o enfermedad refractaria, donde las opciones terapéuticas eran hasta ahora más limitadas. El nuevo fármaco
estará disponible a partir del próximo mes de abril.
Un avance clave en los linfomas más frecuentes en España
El impacto de esta innovación se entiende mejor al observar la carga de enfermedad. Tal y como ha señalado Alejandro Martín, hematólogo del Servicio de Hematología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, "estas enfermedades son los tipos más frecuentes de linfomas". En concreto, ha precisado que
esperan "más de 4.000 casos nuevos y 2.000 para cada uno de ellos antes del fin de año", en referencia al linfoma difuso de células B grandes y al linfoma folicular.
Más allá de su incidencia, el especialista ha subrayado también el impacto que tienen en los pacientes. "Supone un impacto físico y psíquico considerable para los pacientes que se someten a quimioterapia". En este contexto, insiste en que
ambos subtipos concentran "necesidades médicas que cubrir", especialmente en aquellos pacientes que recaen o no responden a las terapias iniciales.
Los
datos clínicos que han permitido la aprobación de lisocabtagén maraleucel respaldan su potencial. En linfoma difuso de células B grandes, los ensayos han demostrado "
una mejora significativa frente al tratamiento estándar, con respuestas más duraderas y un mejor control de la enfermedad". En linfoma folicular, los estudios han mostrado tasas de respuesta muy elevadas, con respuestas completas en la mayoría de los pacientes y una duración sostenida en el tiempo.
Terapias CAR-T: más eficacia, menor toxicidad y potencial curativo
Los especialistas han coincidido en señalar el cambio de paradigma que supone esta terapia. "La llegada de esta nueva terapia tiene una gran relevancia para estos pacientes porque
viene a cubrir necesidades no cubiertas. Ha demostrado ser más eficaz y tener potencial curativo", ha destacado Martín.
Además, el especialista ha remarcado que "los pacientes ahora tienen un
nuevo contexto de respuestas más duraderas en el tiempo", lo que supone un avance significativo frente a las alternativas previas. A ello se suma un mejor perfil de seguridad, ya que según ha reflejado, "
el perfil de toxicidad es más favorable, con incidencia muy baja de las severas asociadas a las terapias CAR".
Por su parte, Anna Sureda, jefa del Departamento de Hematología Clínica del Institut Català d'Oncologia, ha puesto el foco en la complejidad de estas patologías. "El linfoma difuso de células B grandes es una enfermedad que podemos curar con
tratamiento de primera línea, pero aún hay pacientes que no responden bien", ha explicado. En el caso del linfoma folicular, ha añadido que "es más crónico, aunque los pacientes suelen responder bien, es difícilmente curable", lo que refuerza la necesidad de nuevas estrategias.
"Las células CAR-T son linfocitos extraídos mediante técnicas específicas y modificados genéticamente por laboratorios. Expresan un receptor que reconoce la célula tumoral y desencadena una
activación masiva que provoca la destrucción de células malignas", ha detallado. A su juicio, "es una técnica inteligente porque atacan solo las células malignas y la toxicidad del tratamiento es más limitada".
En este sentido, Sureda ha subrayado que "la eficacia del fármaco supone la
diversificación a la hora de poder personalizar una estrategia terapéutica", al tiempo que permite "ofrecer un tratamiento menos tóxico", algo especialmente relevante tanto para pacientes como para el sistema sanitario. De hecho, ha apuntado que esta innovación "también puede suponer aliviar el impacto de estos pacientes en el sistema sanitario para poder desarrollar terapias ambulatorias".
Finalmente, los expertos han coincidido en destacar
el papel de España en el desarrollo de estas terapias, destacando la participación del país en ensayos clínicos y el trabajo cooperativo entre centros. "España es abanderado a nivel científico en este tipo de pacientes", han concluido.
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