El laboratorio danés cumple un siglo de existencia



5 abr. 2015 11:24H
SE LEE EN 11 minutos
Marcos Domínguez / Imagen: Cristina Cebrián. Madrid

El director general de Lundbeck, en el plató de Sanitaria 2000.

Lundbeck está de aniversario: nada menos de 100 años son los que la compañía danesa lleva a sus espaldas, buena parte de ellos dedicado en exclusiva al tratamiento farmacológico de las enfermedades mentales. Xavier Martí, su director general en España, explica en esta entrevista la importancia del pensamiento a medio-largo plazo en la estrategia de la compañía, algo que le permite tener el 70 por ciento de la propiedad alejada de fluctuaciones bursátiles, y la necesidad de un buen diagnóstico de la depresión para ajustar la prescripción a aquellos pacientes que se beneficien del tratamiento farmacológico.

Lundbeck cumple en 2015 sus primeros 100 años de historia y su vigésimo aniversario en España. ¿Cómo afronta su segundo siglo de existencia?

Lo afrontamos con el bagaje que tenemos de esos 100 años de historia, que nos han hecho expertos en enfermedades psiquiátricas y neurológicas, y con nuestro ‘expertise’ en esta área que nos hace, de alguna manera, participar en todos aquellos programas de desarrollo y de innovación en fármacos y soluciones para problemas mentales. También, con la colaboración con otras empresas, que ven en nosotros un experto, porque somos la única empresa totalmente focalizada en I+D en fármacos para el sistema nervioso central. El fin es mejorar la calidad de vida de los pacientes, en todo el mundo, que sufren enfermedades mentales.

Fue a partir de los años 80 cuando Lundbeck se centró definitivamente en los medicamentos para el sistema nervioso central. ¿A qué se debió esta decisión?

Históricamente, Lundbeck empezó con una serie de fármacos y poco a poco fue centrándose en enfermedades para el sistema nervioso central, para finalmente dejar de invertir en productos que no fueran de esta área. Lo motivaron las necesidades no cubiertas para los pacientes con este tipo de enfermedades. Cuanto más experto te haces en un área concreta, mejor ves lo que queda por cubrir. En estos años, el grupo de expertos y nuestro contacto con los líderes de opinión nos han hecho conocer mucho más en profundidad este tipo de enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Hemos ido viendo cómo la cantidad de necesidades no cubiertas es muy grande aún.

Desde 2011, el laboratorio ha formalizado una alianza con el japonés Otsuka. ¿La unión hace la fuerza?

Esta alianza ha unido a dos empresas expertas en el sector. El estar focalizados en el SNC atrae inversiones de otras compañías para aunar esfuerzos y conseguir alianzas cuyo fin común es aportar productos innovadores en estas dolencias, que abarcan a unos 700 millones de habitantes. En Europa, el 20 de la población se estima que va a sufrir alguna dolencia mental, y eso puede comportar unos costes, directos e indirectos, de más de 18.000 millones de euros.

Xavier Martí, durante la entrevista.

¿Qué dificultades específicas tiene la investigación en esta área?

En su momento, Lundbeck decidió invertir en este tipo de innovación para conseguir una especialización, porque son enfermedades difíciles de diagnosticar y tratar, con mucho estigma detrás, que necesitan una inversión muy alta. Cuanto más experto eres en un tema, mejor puedes conducir tus inversiones, y por eso Lundbeck ha escapado de las rentabilidades cortoplacistas que a lo mejor otro tipo de innovaciones podrían darnos, pero que no van añadiendo valor en el conocimiento de unas enfermedades específicas. El focalizarnos hace que podamos aportar innovaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Muchas farmacéuticas tienen que responder a los inversores y necesitan resultados a corto plazo. El hecho de ser una compañía que solo cotiza en Bolsa un 30 por ciento, ¿evita estas presiones?

El objetivo de Lundbeck es crecer, puesto que ha visto que hay muchas necesidades no cubiertas. Apostamos por el crecimiento a medio-largo plazo, y seguiremos apostando el 20 por ciento de nuestros recursos en I+D. Cotiza una parte en Bolsa, pero el 70 por ciento de las acciones están en manos de nuestra Fundación, que es la que vela por que estas inversiones a medio-largo plazo estén enfocadas en un objetivo común: aportar valor con unas terapias innovadoras focalizadas en necesidades no cubiertas y que en un futuro van a ir en aumento.

¿Cuánto ha crecido el laboratorio en sus 20 años en España?

Empezamos de cero hace 20 años. Hemos ido lanzando una serie de productos y ya nos hemos visto afectados por la caducidad de patentes, por ejemplo de antidepresivos o contra el alzhéimer, pero en estos momentos estamos invirtiendo para el lanzamiento de tres nuevos productos en áreas terapéuticas ya conocidas. Esta inversión hará seguir cumpliendo el objetivo que tiene Lundbeck para los próximos años. Estamos involucrados en casi 50 lanzamientos –si tenemos en cuenta que estos productos están siendo lanzados a nivel global–. Acabamos de lanzar la primera terapia que ha demostrado reducir la ingesta de alcohol en pacientes con dependencia alcohólica. Recientemente hemos lanzado un producto fruto de la alianza con Otsuka, Abilify Maintena, para el tratamiento de la esquizofrenia, que va a aportar mucho en esta área porque mejora uno de los principales problemas de esta enfermedad, que es el índice de las recaídas. Hemos innovado en las terapias de inyecciones a largo plazo, que mejorarán mucho la adherencia del paciente y prevendrán las recaídas. El tercer producto, que ya se ha empezado a lanzar y que en España lo haremos a finales de año o principios del que viene, es la Vortioxetina, un antidepresivo que mejora la cognición, lo que incluye una serie de síntomas como la memoria, la concentración, la capacidad de toma de decisiones, que se ven afectadas por la depresión. Su impacto en la vida laboral es mucho más alta que otras enfermedades: se ha estimado que un paciente con depresión pierde más de un 25 por ciento de días de trabajo al cabo del año. Si lo comparamos con enfermedades cardiovasculares, es un 18 por ciento de días laborales. La diabetes, un 16 por ciento. Es importante tener fármacos de terapias que tengan en cuenta la mejora en la cognición, que en la vida activa forma una parte muy importante.

Desde el año 2000, según la Aemps, se ha triplicado el consumo de antidepresivos y hay muchas voces críticas que ha habido un abuso de estos fármacos. ¿Cuál es la perspectiva del laboratorio?

En el tema del consumo de antidepresivos se produce una paradoja, se utilizan muchos antidepresivos en diagnósticos que no son puramente depresión, pero lo dicen las propias sociedades científicas: la depresión está infradiagnosticada. Lundbeck quiere que se mejore el diagnóstico y que los pacientes con depresión sean tratados, y tratemos tan solo a los pacientes que se puedan beneficiar de los fármacos, y que no sean utilizados para enfermedades que tengan síntomas relacionados con la depresión pero no lo sean realmente. Los que sí sufren depresión son los que verán mejorada su calidad de vida, a través de un buen diagnóstico.

Xavier Martí.

La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental señala que, a pesar de los avances en el tratamiento, no se ha avanzado en cuanto a los resultados. ¿A qué se debe?

La depresión es una enfermedad estigmatizada. A lo largo de estos años, hemos ido conociendo mucho qué hay detrás de la depresión. La OMS señala que las enfermedades mentales son un área oculta y que tiene que mejorar el diagnóstico. Nosotros nos queremos focalizar en el paciente para conocer realmente qué hay detrás de la enfermedad.

Lundbeck va a comercializar un producto para la dependencia del alcohol, un área nueva. ¿Cómo funcionan este tipo de medicamentos?

La dependencia al alcohol tiene un impacto muy importante en la sociedad de hoy en día, no solo en España o en el sur de Europa, también en el norte. Los costes tanto laborales y sanitarios como otros indirectos tienen un impacto muy fuerte. Hasta ahora solo existían fármacos que ayudaban al paciente a mantener la abstinencia, pero llevaban aparejados un gran fracaso. Selincro es el primer fármaco que ha demostrado que reducen un 60 por ciento la ingesta del alcohol al cabo de semanas. Eso hace que los pacientes de riesgo alto lo reduzcan, la dependencia y las enfermedades concomitantes, mejorando por tanto la calidad de vida.

Las adicciones son un problema oculto en salud.

Estamos entrando en las adicciones a través de la dependencia del alcohol. Lundbeck está investigando en diversas áreas. Estamos focalizados en los pacientes, por eso estamos en el puesto número 5 de 57 laboratorios del ránking de Patient View, y en el número 1 en cuanto a laboratorios dedicados a enfermedades mentales. El acercamiento al paciente nos va a dar información sobre las necesidades no cubiertas que tienen, en cualquiera de las áreas terapéuticas a las que nos dedicamos, y focalizar nuestras investigaciones.

Una de las dificultades de los fármacos dirigidos al sistema nervioso central es que la adherencia suele ser bastante pobre.

Uno de los grandes retos de la esquizofrenia es conseguir la adherencia al tratamiento. Es una enfermedad devastadora, en cada recaída el paciente no llega a recuperar nunca los estados iniciales de cognición, de vida normal. Cada recaída supone una recuperación lenta y nunca llegas a los estadios iniciales. El gran reto es evitar esa recaída, y las terapias han ido enfocados a las fases agudas. Se trata de hacer consciente al paciente de que la enfermedad sigue allí tras la fase aguda, de que debe seguir con la terapia para ir consiguiendo que se aminoren o se reduzcan el número de recaídas. Los fármacos que teníamos hasta ahora, por su nivel de efectos secundarios, hacen que el paciente, cuando se recupera, se olvide de que su enfermedad es una enfermedad crónica. Con el lanzamiento de Abilify Maintena, que ya es un fármaco conocido en su forma oral, estamos intentando que el paciente adopte lo antes posible un tratamiento crónico, una vez al mes. Estamos intentando no incorporar el tratamiento de mantenimiento después de recaídas, sino incorporar este tratamiento lo antes posible para que las recaídas no aparezcan. Esto va a redundar claramente en la calidad de vida del paciente. Para cumplir tienes que tener un fármaco que te libere de estos efectos secundarios a los que está acostumbrado el paciente con las terapias que ahora tenemos.

Un pronóstico de Lundbeck para el futuro.

Nosotros somos líderes, y queremos seguir siéndolo, en sistema nervioso central. A nivel internacional hemos perdido la patente de ciertos productos, y por eso invertimos más del 20 por ciento de nuestra facturación en I+D. Nuestra focalización no es para conseguir beneficios a corto plazo, sino para seguir creciendo. Pero está claro que aún tenemos mucho que conseguir.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.