La presencia de mujeres en la base de la Sociedad llega al 43,3%, pero las que acceden a estos puestos son un 30,8%

 José Soto Bonel, presidente de Sedisa. La presencia de mujeres en la base de la Sociedad llega al 43,3%, pero las que acceden a estos puestos son un 30,8%
José Soto Bonel, presidente de Sedisa.


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El sector sanitario español es mayoritariamente femenino, pero los despachos donde se toman las decisiones estratégicas siguen resistiéndose al cambio. Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8M), la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) ha analizado la evolución del liderazgo femenino en la alta gestión sanitaria, y la conclusión es preocupante: el techo de cristal no solo no se ha roto, sino que lleva siete años estancado.

Al comparar los datos históricos de la Sociedad de 2019 con la radiografía actual de su base de socios, se hace evidente el bloqueo. Hace siete años, Sedisa ya advertía de que solo tres de cada diez puestos directivos de mesogestión estaban ocupados por mujeres. Hoy, en pleno 2026, la cifra en la máxima responsabilidad sigue siendo idéntica: de los 438 profesionales que ocupan actualmente el cargo de Gerente, tan solo 135 son mujeres (un 30,8 por ciento). Este estancamiento contrasta fuertemente con la evolución general de las profesionales en el sector. La presencia femenina en la base asociativa de Sedisa ha crecido de forma sostenida (pasando del 35 por ciento en 2019 al actual 43,3 por ciento, con 1.359 socias). Es decir, hay más mujeres formadas e interesadas en la gestión sanitaria, pero siguen chocando contra el mismo muro a la hora de acceder a las gerencias.

"Los datos de nuestra propia base nos devuelven una radiografía frustrante. Siete años después, seguimos hablando exactamente de la misma proporción: solo 3 de cada 10 gerentes son mujeres. La base crece, el talento femenino se forma y se prepara, pero la cúspide sigue bloqueada", denuncia José Soto Bonel, presidente de Sedisa.

El reto de la conciliación y el impulso del talento


Para Sedisa, esta brecha estructural sostenida en el tiempo demuestra que las medidas actuales son insuficientes y que el problema no radica en la falta de preparación de las mujeres. La dificultad crónica para conciliar la vida personal y familiar con los altísimos niveles de exigencia de una gerencia hospitalaria, unida a dinámicas organizativas tradicionales, siguen frenando el ascenso del talento femenino.

"No podemos normalizar este estancamiento. Nuestro sistema sanitario, sostenido a pie de cama mayoritariamente por mujeres, necesita también su visión en la alta dirección. Las directivas aportan un modelo de liderazgo empático, vertebrador y humanizado que resulta crítico para los retos de futuro de la sanidad", añade Soto Bonel.

Ante esta parálisis, Sedisa exige en este 8M pasar de la concienciación a la acción. La Sociedad reclama a las administraciones y organizaciones sanitarias políticas reales de conciliación en la alta dirección, planes de detección temprana del talento femenino en los hospitales y el fomento de la formación profesionalizadora (como el Grado o el Máster en Gestión y Planificación Sanitaria) para romper, de una vez por todas, un techo de cristal que lleva demasiado tiempo intacto.
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