La burocracia en la contratación, "principal aliado de un gestor corrupto"

Para gerentes e industria, la Ley de Contratos debe mantener sus estándares de transparencia pero ser menos rígida

Juan Manuel Fernández, José Ramón Luis-Yagüe, Luis Carretero, Ibrahim Hernández y Sandra Flores.
La burocracia en la contratación, "principal aliado de un gestor corrupto"
Tanto los gerentes como la industria farmacéutica apuntan hacia la misma dirección: es necesario que la actual Ley de Contratos del Sector Público no sea tan rígida pero, a la par, mantenga los estándares de transparencia y calidad. De lo contrario, la burocracia en la contratación se convertirá “en el principal aliado de un gestor corrupto”, tal y como ha puesto de manifiesto Luis Carretero, gerente del Departamento de Salud de Denia, en el XII Encuentro Global de Directiv@s de la Salud.

Este evento, organizado por Redacción Médica, cuenta con el Auspicio de la Sociedad Española de los Directivos de la Salud (Sedisa), y el patrocinio de Abbott, Air Liquide Healthcare, Cardiva, Fresenius Medical Care, Gilead y Sanofi.

El sector privado aporta flexibilidad a la contratación


“Con la Ley de Contratos, en los últimos años de la crisis, hemos caído en tópicos como que cuanta más transparencia hay, menos corrupción se produce, y eso no es verdad. La burocracia es el principal aliado de un gestor corrupto, porque aporta procedimientos más rígidos y farragosos y dificultan que la oferta sea transparente”, ha reflexionado Carretero, que apuesta por modelos de contratación que vayan hacia una mejor compra y evalúen, a posteriori, cómo ha ido esa gestión.

En su intervención, el gerente ha puesto sobre la mesa el modelo de gestión que utilizan en su hospital, basado en la gestión privada de un hospital público, y ha comparado la rigidez que existe en el sector público frente a la flexibilidad de la privada. Para ello, aplican sistemas basados en objetivos e incentivos, se establecen pactos de gestión clínica con todas las unidades y se evalúan los resultados para medir los márgenes de eficiencia. “Es importante profundizar, si nos quedamos solo en lo global, no nos damos cuenta de los efectos que tienen esas medidas”, ha insistido.

La burocracia es el principal aliado de un gestor corrupto.

Por todo ello, ha explicado las ‘enseñanzas clave’ que tiene en la relación con la industria farmacéutica y la introducción de la innovación en época de crisis. El primer punto es que esa innovación tiene que venir acompañada de sistemas de información clínica que permita analizar sus efectos. El segundo, un sistema de gestión que facilite el compromiso y la cooperación entre los servicios clínicos, tanto el de Farmacia como la Dirección de los centros. Y el tercero, la innovación no excluye de la búsqueda de la mejor combinación de coste efectividad entre tratamientos. "Nuestro reto en esta crisis es que la capacidad y flexibilidad que tiene la Administración en situaciones difíciles no pierda efectividad una vez acabe", ha afirmado.

La Ley de Contratos es “farragosa”


Una idea que comparte Ibrahim Hernández, director gerente del Hospital General de Albacete, quien también ha insistido en que la actual Ley de Contratación es “tan farragosa” que hacen falta Departamentos de Gestión añadidos para analizar las licitaciones y se dificulta, además, adquirir ciertos medicamentos. “Hay que simplificar las fórmulas y salir de las clásicas”.

Asimismo, ha insistido en la necesidad de hacer un cambio en el modelo tradicional de los sistemas de provisión de medicamentos, porque el actual tiene una capacidad de mejora mínima. Para ello, lo ideal es, en su opinión, un cambio sustancial en los procedimientos, para que los proveedores pasen de ser meros suministradores a ser “socios”.

Por otro lado, ha ahondado en la importancia de introducir la innovación farmacéutica en tiempos de crisis y en cómo hacerlo. “Esta crisis nos ha cambiado nuestra forma de actuar, por eso es importante añadir a esta Ley de Contratos tan rígida otros apartados especiales como diálogo competitivo, asociación de innovación y, sobre todo, colaboración público-privada”.

La innovación terapéutica aporta valor


Por su parte, José Ramón Luis-Yagüe, director del Departamento de Relaciones con las CCAA de Farmaindustria, ha arrancado su intervención explicando que la industria farmacéutica “comparte las quejas de los hospitales”, es decir, sufren igual el retraso de la autorización de los medicamentos, por ejemplo.

Pero, en este sentido, ha puesto en valor la innovación de los medicamentos como puerta de entrada a mejorar la salud y la calidad de vida de los pacientes, así como que la innovación es coste-efectiva. “Si nos fijamos solo en el precio de los medicamentos, surgen tensiones, pero si nos fijamos en su ahorro neto del gasto hospitalario y del resto del gasto, esto se destensiona”.

Tanto es así que, tal y como ha explicado, que por cada euro que se invierte en un medicamento innovador, el ahorro que revierte es de 2,4 a 8,3 veces más. “Y la innovación no se detiene. En los próximos años, más del 50 por ciento de los fármacos en desarrollo serán de precisión y cada vez más complejos”.

Es por ello, que ha manifestado que el actual modelo que hay en España no es suficiente. Y más si se tiene en cuenta que actualmente se “despilfarran” entre un 20 y un 30 por ciento de los recursos invertidos. Para ello es necesario unos nuevos modelos de medición de resultados que permita almacenar y procesar esos datos de forma “robusta” pero “real”. “Necesitamos nuevos modelos de precios y reembolso, no nos vale el actual. Proponemos avanzar en precios diferentes en base a indicación terapéutica del medicamento, precios para combinación de medicamentos en función del valor que aportan, pagos basados en resultados de salud, pagos flexibles para periodos temporales prefijados y pago por suscripción”.

Un momento de la mesa sobre Industria farmacéutica e introducción de la innovación en época de crisis. 


Finalmente, Sandra Flores Moreno, responsable de la Dirección de Farmacia Hospitalaria del Hospital Virgen del Rocío, ha querido evidenciar que “un nuevo medicamento nunca debe ser un problema, sino una oportunidad que debe evaluarse y posicionarse”. Sin embargo, tal y como ha reconocido, la crisis sanitaria del coronavirus Covid-19 ha impactado sobre manera en la gestión de estas autorizaciones.  Esto supone que los hospitales, actualmente, están sufriendo una “presión enorme” para incorporar fármacos e implica que los tengan que adquirir por otras vías paralelas.

Para ello, propone nuevas fórmulas de financiación y reforzar los sistemas de evaluación, poniendo como ejemplo el modelo de riesgo compartido. “Está muy bien pagar  solo por lo que funciona, pero necesitamos un umbral. Las nuevas fórmulas de financiación no son una solución universal, sino que es una parte que tiene que complementarse con otras”, ha manifestado.

Por último, ha puesto de ejemplo la figura ‘Horizon Scanning’ que identifica las innovaciones terapéuticas así como su impacto económico aproximado para el hospital. Para ello, identifica los medicamentos candidatos a dejar de utilizar. Asimismo, apuesta por una precisión mayor y mejor de la evaluación, que permita ayudar a redirigir los costes (con nuevas fórmulas de gestión y reinversión), así como sistemas de información, colaboración público-privada y cultura de evaluación de resultados.

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