Varios sanitarios a punto de completar sus especialidades hablan de la remuneración que han recibido en su formación

Residentes de último año de MIR, EIR, FIR y PIR hablan de sus sueldos y de lo más complicado para ellos a la hora de gestionar el dinero y los gastos.
Residentes de último año de MIR, EIR, FIR y PIR hablan de sus sueldos y de lo más complicado para ellos a la hora de organizar sus gastos.


18 mar. 2024 18:30H
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Con la incorporación de los nuevos residentes cada vez más cerca, las últimas promociones de MIR, EIR, FIR o PIR están a punto de terminar sus respectivas especializaciones sanitarias. Una etapa que en muchos casos supone un cambio de vida drástico que abarca desde el crecimiento personal y profesional hasta el cambio de ciudad o la llegada de compañeros y amigos que se vuelven imprescindibles en el día a día. Pero, ¿qué hay del sueldo? ¿Cómo llega a fin de mes un residente del Sistema Nacional de Salud? Dado que la remuneración aumenta a medida que se superan los años de dicha formación, el 'tope' se alcanza, en teoría, en el último año de dicha etapa profesional.

Para un MIR de último año que ha contado su situación a este periódico, la nómina más reciente ha rozado los 3.000 euros; concretamente ha sido de 2.991,33 euros netos. No obstante, este médico anónimo puntualiza que casi la mitad de dicho importe, el 40 por ciento, proviene de horas extra y guardias.

Durante su andadura como residente, ha identificado varias complicaciones relativas al dinero. "El problema principal es el alquiler de un piso junto a los gastos que ello supone", explica, a lo que añade el esfuerzo propio de las jornadas de 24 horas necesarias para 'inflar' la remuneración de cada mes: "Lo más complicado es mantener el ritmo de guardias constante para tener un sueldo digno y no vivir con preocupación de mirar la cuenta bancaria", sostiene.


MIR: "Lo más complicado es mantener el ritmo de guardias constante para tener un sueldo digno y no vivir con la preocupación de mirar la cuenta bancaria"



En el terreno de la Enfermería, las cifras son mucho más reducidas. Un residente de segundo y último año en esta profesión sanitaria ha explicado a Redacción Médica que su última nómina percibida es de 1.039 euros netos, puesto que no ha percibido ningún extra por motivos personales. En aquellos meses en los que sí ha acumulado horas adicionales de trabajo, calcula que el beneficio en conseciencia es de 200 o 300 euros netos, que pueden proceder de guardias o de domingos y festivos.

Este enfermero sostiene que "vivir de forma independiente con el sueldo de residente hace bastante complicado ahorrar". Es por ello que asegura llegar a fin de mes "bastante justo" y que se siente incapaz de conseguir sus propios ahorros: "Lo que ahorro en unos meses lo he tenido que gastar por urgencias en otros, y lo que me resuta más complicado es pensar que si ocurre algo tendría que pedir ayuda a mis padres porque el sueldo no me llega", expone.


EIR: "Vivir de forma independiente con el sueldo de residente hace bastante complicado ahorrar"



Como residente de último año en Farmacia, otra fuente de este artículo ha percibido en su nómina más reciente un total de 2.500 euros netos. En su caso, más de la mitad de dicho importe -un 55 por ciento- es fruto de horas y turnos adicionales a su jornada laboral. En su caso, reconoce que durante este periodo formativo no ha tenido problemas monetarios dada su situación personal: "De momento no tengo cargas familiares ni propiedades, por lo que no he tenido que afrontar grandes gastos", sostiene. 

En uno de sus últimos cobros mensuales durante la especialización, el residente PIR de último año que ha contestado a este cuestionario ha recibido 2.326 euros netos, de los cuales 700 aproximadamente proceden de guardias y turnos adicionales. "Lo más complicado es ahorrar", confiesa, ya que además de un precio de alquier que define como "carísimo", añade a la lista de 'contras' que "la bolsa de la compra ha subido". La gasolina y los viajes son otros gastos que añade a la lista de precios 'desorbitados', además de "la vida social en determinadas ciudades". 

De manera relativa a la vivienda, este psicólogo denuncia que muchos residentes están "obligados a compartir piso", puesto que "vivir solo a pesar de rondar los 30 años y tener un buen trabajo es todo un reto", sostiene. Una realidad a la que apenas encuentra alternativas posibles a su alcance: "De poder acceder a comprar una vivienda, ni hablemos", concluye.
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