Los hospitales se preparan para el intercambio MIR y despiden a los residentes que han formado en los últimos años

Luces y sombras del MIR en España: una etapa bonita con momentos difíciles
Jesús Herráiz y Cristobal Pávez.


28 may 2022. 16.10H
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Los centros se preparan para el ‘intercambio’ MIR. Y es que, mientras que algunos médicos dicen adiós (o hasta la vista) al hospital en el que se han formado en los últimos cuatro o cinco años, una nueva promoción de futuros especialistas emprende una nueva etapa que marcará un antes y un después en su carrera profesional. Un ciclo que Jesús Herráiz, que acaba de terminar la residencia en Medicina Interna en el Hospital Puerta de Hierro, asegura que hay que enfrentar con un estado óptimo de salud mental: “Es una etapa muy bonita, pero tiene momentos muy complicados”.

Herráiz recuerda los primeros días como residente “con miedo”, pero también con ganas y, sobre todo, ilusión. “Es un cambio muy grande. Pasas de estar respondiendo durante un año a preguntas tipo test a enfrentarte directamente a los pacientes”, explica el internista a Redacción Médica, asegurando que, tras pisar el hospiral, resultó ser un proceso "más sencillo" al estar acompañado por colegas de profesión y otros residentes que se encontraban en la misma situación.


¿Cómo viven los MIR los años de residencia?


“Al principio se vive todo con una ilusión extrema porque todo es nuevo, pero luego lo vas normalizando. El primer año es el más importante porque aprendes a aplicar todo el conocimiento adquirido tiempo atrás. Es un año muy bonito porque te superas día a día, aunque también hay momentos malos porque te sientes inseguro y, además, te enfrentas a tus primeras guardias”, continúa.

“Hay momentos duros porque trabajamos con personas. Los errores que cometemos, que impactan directamente en los pacientes, nos los llevamos a casa inevitablemente y no siempre es fácil de gestionar”, añade.

Por ello, Herráiz recomienda a la nueva promoción MIR a mantener un estado mental saludable para poder hacer frente a esos obstáculos que puedan encontrarse en el camino: “Hay que aprender de esos errores, pero no castigarse. Eso no te lo enseñan en la facultad; lo aprendes en el hospital”.

El especialista insiste en que es “importante” mantener un equilibrio entre vida laboral y personal a lo largo de toda la residencia. “Si no tienes una vía de escape, puede que la residencia se te haga cuesta arriba y que incluso pienses en abandonar”, remarca, asegurando que la mayoría de médicos que han logrado plaza están capacitados para finalizar la residencia.


Herráiz: "Se carga a los residentes con responsabilidades para las que no están preparados"




Una vez acaba esta etapa, el médico lamenta que el sistema sanitario se apoya “excesivamente” en los residentes. “Una de las carencias más notables del sistema MIR es que, a veces, se carga a los residentes con responsabilidades para las que no están preparados. A nivel formativo está muy bien, pero también es verdad que el tema de la investigación no es sencillo”, sostiene Herráiz.

Sobre esta cuestión, explica que, en caso de que un médico quiera realizar una labor investigadora, tiene que realizarla fuera del turno de trabajo. “La parte investigadora la tienes que hacer como un extra y dedicar parte de tu tiempo libre porque no está incluida dentro de tus horas laborales”. 

Preparación previa a la residencia


Cristobal Pávez también pone punto final a la etapa de residente, en este caso, en Reumatología en el Hospital Universitari i Politècnic La Fe. Al igual que Herráiz, valora positivamente la formación recibida y asegura que han sido cuatro años de adquisición de conocimientos teóricos y prácticos “de forma progresiva y continuada”, bajo la tutela de “excelentes” médicos.

El médico se siente afortunado de haber podido realizar la residencia en el centro valenciano; un hospital que, en palabras de Pávez, cuenta con herramientas diagnósticas y terapéuticas de último nivel, no segrega a los habitantes por su nivel socioeconómico y no depende de la capacidad adquisitiva de los pacientes para poder brindarles la mejor atención posible.

Asimismo,  la preparación previa a la residencia es otro de los aspectos más positivos de su periodo formativo. “La preparación del competitivo examen MIR conlleva que los residentes adquieran un nivel basal de conocimientos que los prepara para la adquisición de habilidades prácticas específicas y de conocimientos de mayor profundidad”, señala, subrayando que, además, genera un nivel de formación médica colectivo basal, que enriquece el intercambio de conocimiento entre los residentes.



Pávez: "Se han conseguido mejorar paulatinamente las condiciones de los MIR, pero todavía queda camino"



La horizontalidad en la relación del personal médico, “en contraposición a la estricta jerarquía de otros modelos”, y la posibilidad que se entrega a los residentes en este centro de participar de forma activa en investigación son otros de los puntos fuertes para Pávez.

Sin embargo, a pesar de que, en su caso, la experiencia ha sido más que positiva, el médico es consciente de que el nivel de docencia puede ser marcadamente distinto entre los centros formativos. Sobre esta cuestión, remarca que podrían existir más espacios asignados, asegurados y respetados para que los tutores y adjuntos pudieran entregar conocimiento directo a los residentes y también investigar de forma más activa la adquisición correcta de estos conocimientos por parte de los residentes. “Estos espacios compiten contra el tiempo destinado a la asistencia de pacientes”, añade.

¿Cómo son las condiciones laborales de los MIR?


Al igual que la inmensa mayoría de residentes, el especialista reivindica una mejora de las condiciones laborales de los MIR. “Es cierto que se han conseguido mejorar paulatinamente, pero creo que todavía queda camino”, lamenta el reumatólogo, que enfrenta la siguiente “con calma” y, sobre todo, con la seguridad de que se le han entregado todas las herramientas para crecer continuamente como reumatólogo. “El crecimiento continuo en todas las áreas de mi vida, incluida la Medicina, es el principio que intento seguir y, por tanto, mi objetivo vital”, expresa.

Después de haber puesto fin a este periodo formativo, el médico recomienda a la nuevo promoción MIR que aproveche la oportunidad de la residencia, no tener miedo a equivocarse y, al igual que Herráiz, no descuidar el resto de áreas de la vida.
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