Paula y José Ramón Moracho, minutos antes del llamamiento de aspirantes al examen MIR.
Paula Moracho, aspirante al examen
MIR 2026, tiene delante a su padre. En cuanto habla de él no puede evitar emocionarse. "Es mi referente". Y es que esta médica no solo ha heredado su vocación por esta profesión, sino también la pasión por una especialidad que "cada vez está más olvidada":
la Medicina Familiar y Comunitaria.
Esa es la plaza que desea alcanzar Moracho y que reconoce a
Redacción Médica tan solo unos minutos antes del llamamiento de los aspirantes al
examen MIR. "Me ha hecho enamorarme de ella", ha admitido. A escasos metros de esta médica, su familia la acompaña. Se muestran nerviosos, pero también orgullosos de todo el esfuerzo que ha invertido en hacer realidad su sueño. Mientras tanto, Moracho desvía en ocasiones la mirada hacia su padre. No hay una palabra que defina esa complicidad, pero se puede adivinar:
una total admiración. "Siempre he querido seguir sus pasos", ha enfatizado.
Es más, se siente reconfortada de tener tan cerca a un ser querido que no solo se dedica a la Medicina, sino que también ha vivido este proceso y conoce todo lo que ello implica. "Me noto mucho más respaldada. Mi padre pasó por lo mismo que yo hace años y entiende a lo que me enfrento", ha incidido.
El vínculo que la Medicina ha creado entre los dos es, prácticamente, irrompible, y se ha endurecido todavía más durante la preparatoria. "Me ha dado consejos sobre cómo afrontar la prueba y, sobre todo,
en la necesidad de quitarle importancia", ha detallado.
Vínculo entre padre e hija por la Medicina
Esta fuerte relación que cuidan cada día no nace durante la preparación, sino mucho antes. Moracho recuerda con mucho cariño
cuando era pequeña y acompañaba a su padre a consulta. Esas experiencias, sumadas a las prácticas que hizo con él, determinaron su camino profesional.
Todo ese tiempo que han pasado juntos ha reforzado su convicción de querer hacer Familia, una especialidad a la que considera "olvidada". "
Tener un referente que te haya impulsado y enseñado esta rama sanitaria tan bonita me hace mucha ilusión”, ha terminado, con lágrimas en los ojos recordando esas vivencias.
Aunque algo más tímido que ella, su padre,
José Ramón Moracho, ha respondido a las preguntas de Redacción Médica. Es consciente de que está en un momento clave para el futuro profesional de su hija, y lo único que puede expresar es el orgullo que siente por ella.
Un médico acompaña a su hija al examen MIR
Como si se tratase de ayer mismo, este facultativo recuerda cómo su hija, por aquel entonces muy pequeña, iba a buscarle a su consulta. "Se ve que desde muy temprano le atrajo este mundo", ha destacado, aunque deja claro que él,
en ningún momento, intentó inculcarle u obligarla a que hiciese Medicina.
"Me siento muy orgulloso de que ella haya seguido mi camino, pero, sobre todo, porque a ella le gusta, no porque yo se lo haya inculcado. No me hubiese importado que se hubiese decantado por otra especialidad.
Lo importante es que ella sea feliz", ha concluido.
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