Las boticas atienden casos de pacientes mareados, a la par que garantizan el mantenimiento de los medicamentos

Recomendación farmacéutica contra el calor.
Oficina de Farmacia.


España arde. El verano ha comenzado y el país ya es víctima de la primera ola de calor de la temporada. Un episodio que golpea a buena parte de la península ibérica y Baleares, pero que se nota con especial intensidad en las comunidades autónomas más septentrionales, en principio, las que acostumbran a registrar temperaturas suaves durante el periodo estival. Los termómetros se disparan en País Vasco, Navarra, Cantabria o Asturias, las cuatro en alerta roja. El mercurio ha superado los 40 grados en algunos puntos de la cornisa cantábrica, con noches por encima de los 35 grados en determinados municipios del territorio vasco, según registros de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Un escenario térmico que compromete la salud de la ciudadanía, lo que obliga a reforzar la actuación por parte de todos los estamentos del sistema sanitario. En concreto, la Farmacia Comunitaria adquiere un rol protagonista en la protección del bienestar físico y mental de la población.

Berta regenta una oficina de Farmacia próxima al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), ubicado en Oviedo. La ola de calor se nota con fuerza en la capital del Principado y, por ende, en el trabajo de la profesional sanitaria. Es más, durante estos días, ha tenido que atender a alguna persona afectada por las altas temperaturas. "Hace unos días, unas adolescentes llegaron a la farmacia mareadas, con náuseas y una fuerte sensación de calor", ha relatado a Redacción Médica. Ante este tipo de casos, el personal del establecimiento lleva a los pacientes al despacho de atención farmacéutica. "Les tomamos la tensión y les ofrecemos agua a temperatura ambiente, para que la beban en sorbos pequeños", ha explicado. "La cuestión es que permanezcan tranquilos un rato y puedan refrescarse", ha continuado.

Esta misma situación la ha vivido Alejandro Díaz, farmacéutico en Santander, ciudad tomada por un termómetro galopante y un alto nivel de humedad. "No hemos tenido ninguna persona que haya requerido intervención médica, pero sí que ha llegado gente que, después de realizar sus compras habituales, venía mareada a la farmacia", ha compartido. El farmacéutico les permite quedarse el tiempo que requieran en el establecimiento y les ofrece agua. Además, les pregunta si toman algún tipo de medicación. "Tenemos que estar pendientes si el calor provoca la aparición de algún efecto secundario", ha apuntado. Un procedimiento que se repite en todas las boticas del país ante subidas peligrosas de la temperatura.

Consejos farmacéuticos


Ante los avisos rojos activados en todo el norte de España, los farmacéuticos consultados aconsejan a la población seguir las recomendaciones sanitarias habituales para evitar el efecto de las altas temperaturas. "Comentamos lo básico a nuestros usuarios. No salir en las horas de máximo calor, hidratación y mantenerse frescos en sus domicilios. En caso de salir al exterior, cabeza cubierta o protegidos por la sombra", ha puntualizado José Javier Romero, titular de una oficina de Farmacia en el centro de Donostia/San Sebastián. Por su parte, Díaz agrega la importancia de aplicarse protección solar de factor 50 en cara y brazos o, incluso, portar un parasol en caso de que fuera necesario. De esta manera, se combate la radiación.


"Comentamos las recomendaciones básicas a nuestros usuarios"




Una serie de precauciones que se han de extremar en el caso de la población más vulnerable, como niños, embarazadas o tercera edad. "La gente más mayor debería salir a pasear a primera hora de la mañana o última de la tarde", ha comentado Berta. También en el caso de los pacientes polimedicados, dado que suelen ser más propensos a sufrir una bajada de tensión. Además, sus cuadros clínicos pueden agravarse por el calor. No hay que olvidar que las patologías cardiovasculares, los problemas respiratorios, la diabetes, las afecciones renales o los trastornos mentales pueden empeorar en episodios de altas temperaturas.

Situación en la botica


La ola de calor no solo aumenta la actividad de los profesionales del ámbito comunitario. Los farmacéuticos de las ciudades afectadas por estos episodios térmicos también padecen sus consecuencias. Eso sí, no acostumbran a pasar calor en sus puestos de trabajo, al contar este tipo de establecimientos con aire acondicionado. "En este sentido, estamos bien", ha afirmado Díaz. "Lo ponemos, pero sin pasarnos, porque la misión es mantener una temperatura agradable sin que haya un gran contraste con el exterior", ha agregado Berta. "Este tipo de cambios bruscos puede provocar malestar en la persona", ha recordado la farmacéutica asturiana.

El mercurio debe permanecer estable en la oficina de Farmacia, sin reproducir el carácter extremo de la calle. No solo por profesionales y usuarios, sino también para la preservación de los medicamentos y productos sanitarios. "Durante estos días tenemos que dejar el aire acondicionado enchufado también por la noche, ya que los fármacos no pueden conservarse a más de 25 grados", ha recalcado Romero. Esta es la única forma de garantizar la calidad del stock a la venta.

Díaz espera que en breve remita la ola de calor en Santander. Lo mismo piensan en Oviedo y Donostia/San Sebastián. Sin embargo, el verano acaba de empezar, por lo que esta realidad se repetirá en distintas ocasiones a lo largo de los próximos meses. La Farmacia, como el resto de años, ya está preparada.
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