Estudiantes y residentes de estas profesiones analizan el avance de la paridad en el sistema sanitario

Estudiantes y residentes de Medicina y Enfermería analizan si existe desigualdad dentro del sector sanitario.
Alba Prieto, María Àngels Calderón, Eva Garo y Paula Reguer.


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Las mujeres cada vez están más presentes en las aulas de las carreras sanitarias, y también en el mundo laboral. En la actualidad, las mujeres suponen el 60 por ciento del personal médico del Sistema Nacional de Salud según datos del observatorio Womeds. Al hilo de esto Arántzazu Álvarez de Arcaya, coordinadora de la Unidad de Medicina Hospitalista del Clínico San Carlos, comentaba a Redacción Médica que “los avances más claros en igualdad se observan en tres ámbitos: la concienciación y formación (en pregrado y postgrado), la investigación y la organización”. Este medio se ha puesto en contacto con estudiantes de primer año y residentes, tanto de Medicina como de Enfermería, con motivo del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, para analizar el avance de la paridad en el sistema sanitario.

Alejandra Prieto, estudiante de Medicina de primer año, explica que, en números, como los datos anteriores, ella también ha observado que las chicas superan a los chicos en las aulas: “La cantidad de hombres es casi ínfima. Yo diría que son un sexto de la clase, o algo así. Aunque no sé valores exactos, de 120 alumnos, serán 30 hombres o, como muchísimo, 40”. Además, su experiencia de los primeros meses como estudiante de Medicina ha sido muy positiva en cuanto a convivencia: “Los hombres que conozco no tienen ninguna opinión machista respecto a las mujeres que estudiamos Medicina. Ni compañeros, ni profesores. Se nos trata a todos por igual”, expone Prieto. “Sí que es verdad que antes se tendía más a que la mujer fuera enfermera y los hombres fueran médicos, pero ahora mismo está muy igualado, y cada uno hace lo que le gusta”, estima la futura médica.

Una vez pasan a la residencia, a veces la diferencia en número de compañeros hombres con respecto a mujeres no es tan elevada, está más igualado. Así lo aprecia Maria Àngels Calderón, residente de primer año de Nefrología. “Es verdad que cada vez somos más mujeres en el campo de la Medicina. Y en cuanto a mis compañeros residentes y adjuntos jóvenes no me ha parecido notar ningún tipo de actitud que me haya resultado machista en general”, comenta la futura especialista a este medio. Aún así, señala que conforme los cargos van siendo más altos, hay menos mujeres: “También es que los ocupan gente más mayor y en aquel momento, a lo mejor, el acceso a unos estudios más avanzados no era el mismo para las mujeres”, alega, señalando que anteriormente sí había una “cultura  bastante más machista”.

El acceso de las mujeres a Medicina


Calderón piensa que esos problemas están “en vías de solucionarse”, y que aunque hay gente puntual que sí puede tener un punto de vista machista, cree que se va por el buen camino: “Siempre te puedes encontrar con un caso o dos en concreto, pero que no eliminan el resto de la fotografía”. Cuando se le pregunta si animaría a otras mujeres a meterse en Medicina, lo tiene claro: “Sí, por supuesto, siempre que les atrajera lo que implica tanto el estudio como como las salidas de después. Creo que tenemos muchísimas oportunidades, que es nuestro momento para hacer lo que todo el mundo ha estado luchando que podamos conseguir, incluidas nosotras”, destaca. Además piensa que para estudiar esta carrera hay que verse “capaz”, y no tienen nada que ver con ser mujer o no serlo.


"Es nuestro momento para hacer lo que todo el mundo ha estado luchando que podamos conseguir"




Prieto coincide con la visión de Calderón sobre que más chicas se animen a estudiar la carrera y aún estando en primero sabe que es lo que quiere hacer: “A mí me encanta la ciencia, la disfruto muchísimo. Y por lo menos en España yo creo que no se van a encontrar a nivel de docencia ni de compañeros una desigualdad o un machismo sistemático”, apunta.

Desigualdad y Enfermería


Si ahora nos centramos en el sector de la Enfermería, el número de mujeres que trabajan en esta profesión supera, indudablemente, al de los hombres. En los datos publicados por el INE en 2024, de las casi 350.000 sanitarias en activo, el 85,5 por ciento eran mujeres. Unas cifras que reflejan la feminización de la profesión y el valor de la mujer dentro del sector sanitario.

Sin embargo, la desigualdad entre ambos sexos sigue presente y, aunque cada vez hay una mayor concienciación sobre esta problemática y los avances en paridad dentro del Sistema Nacional son evidentes, es fundamental que sigan llegando medidas con las que combatir y eliminar cualquier ápice de desigualdad dentro de la Enfermería.

Eva Garo, residente de primer año de Obstetricia y Ginecología, es consciente de que la mayoría de pacientes tienen "más respeto" a la figura del hombre que a la de la mujer, sobre todo, en temas "más genéricos" de Enfermería. Pero esa percepción cambia drásticamente si analiza la situación dentro de la especialidad de matrona.

¿Están las mujeres enfermeras bien valoradas?


"Es un mundo totalmente distinto", afirma sin miedo a confundirse, y argumenta que no es que las mujeres estén mejor valoradas en esta área, sino que las pacientes se sienten "más cómodas" si son atendidas por alguien de su mismo sexo. "Esto ocurre, principalmente, con personas de edades más avanzadas. Aunque también es cierto que nunca he visto a ninguna que rechace a un compañero por la condición de ser hombre", ha argumentado.


"Nunca he visto a ninguna que rechace a un compañero por la condición de ser hombre"





Lo que sí tiene claro Garo es que, según su experiencia, nunca ha sentido ninguna desigualdad tangible ni actitud machista que provenga de sus compañeros. "No digo que no exista, pero yo no las he vivido. Al final, en Enfermería hay pocos hombres, y menos dentro de su rama sanitaria. Somos todas conscientes del importante papel que tienen las mujeres y de las disparidades que afrontamos en nuestro día a día", ha subrayado. 

¿Hay desigualdad en la carrera de Enfermería?


Una opinión que, a pesar de su corta experiencia, comparte prácticamente en su totalidad Paula Reguer. Ella es estudiante de primero de Enfermería y niega que haya una desigualdad visible dentro de las aulas de su facultad. "Según mi experiencia, no la hay en absoluto. Estudio en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) y veo cómo el respeto y la igualdad están presentes a diario. La mayoría de alumnos somos mujeres, y se percibe un ambiente de apoyo y colaboración constante entre todas", ha aclarado.

De hecho, nada más comenzar con el grado sintió una "cómoda y calurosa bienvenida". "Me sorprendió lo fácil que era integrarse y lo agradable que era el ambiente", ha incidido, recordando cómo sus compañeros "siempre" han estado dispuestos a ayudarla, al igual que los profesores. "Son cercanos y atentos. Todo el mundo tiene una actitud de respeto constante", ha añadido.

Al igual que Garo, esta futura enfermera tampoco ha notado ninguna actitud machista con la que se haya podido sentir incómoda. Esto se debe, según asevera, a los valores de su universidad, que promueve la "igualdad y la profesionalidad en todos los ámbitos". "Tanto los docentes como los compañeros crean un entorno seguro y positivo donde no hay espacio para esas conductas", ha subrayado. Por ello, Reguer siente que puede formarse como profesional "sin preocuparse" por las diferencias de género. 
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