Facultat de Medicina de la Universitat de Girona.
No solo los trastornos mentales y el burnout afectan a los profesionales sanitarios en activo,
también a los estudiantes de Medicina. Especialmente desde la pandemia
se han visibilizado más los problemas de salud mental y ha aumentado la incidencia en diversos sectores de la sociedad. Ante el aumento de problemas de bienestar emocional en los futuros médicos,
Jesús Marí Gorreto, decidió desarrollar
un estudio para evaluar la salud mental de los jóvenes que estudiaban Medicina en la Universitat de Girona, a la vez que él mismo cursaba la carrera.
La investigación se centra en los alumnos de primer curso hasta quinto de Medicina, además de
poner el foco en si son conocedores de la red de salud mental que tienen a su alcance. Gorreto ha comenzado de la premisa que a nivel mundial, español y catalán, las condiciones de salud mental son una de las
cargas más prevalentes, incidentes y costosas de la sociedad.
"El alumnado universitario y especialmente el de Medicina no es diferente, presentando
proporciones aún más altas de malestar que el resto", ha agregado. Por eso, su objetivo es detectar los motivos por los cuales las medidas para resolver este problema desde una perspectiva de salud mental pública "han sido escasas", y
la evidencia sobre su eficacia ha sido "muy heterogénea y de baja calidad, con muchos estudiantes
sin saber cómo acceder o utilizar estos recursos o servicios".
Programa de Alumnos Centinela
Por ello, la metodología se basó en crear y evaluar un programa de mentoría basado en el alumnado, llamado
Programa de Alumnos Centinela, desarrollado para ayudar a los estudiantes en el acceso a los servicios de salud mental, ya existentes. Además, serviría para
evaluar el impacto en su salud mental, particularmente en la depresión, la
ansiedad y los síntomas de burnout, y sus habilidades de autoconciencia.
La hipótesis principal de la que partía Gorreto es que el programa no empeorará la situación y dará a los estudiantes una mejor capacidad de introspección junto con un
mejor conocimiento de los servicios de salud mental disponibles fomentando la autonomía del alumnado. El programa piloto contó con la colaboración de diferentes agentes, como la
Facultat de Medicina de Girona, la Fundació Galatea, el Consell d'Estudiants de Medicina de Catalunya y el
Institut Universitari d'Investigació en Atenció Primària Jordi Gol.
Una de las principales conclusiones del estudio ha sido el
aumento significativo del conocimiento sobre los servicios de salud mental disponibles, lo que contribuye a reducir barreras de acceso como la desinformación, el desconocimiento de los circuitos asistenciales y la
percepción de dificultad para pedir ayuda. Este hallazgo es especialmente relevante para el autor, ya que estudios previos de la misma materia muestran que
muchos estudiantes con sintomatología relevante no buscan atención profesional pese a necesitarla.
En ese sentido, los resultados han demostrado que los cambios en el programa favorecen la utilidad, la viabilidad y la seguridad preliminar del programa sin cambios significativos en la
prevalencia de depresión, ansiedad y síntomas de burnout. Al no detectarse diferencias relevantes entre los estudiantes que actuaron como centinelas y aquellos que solo participaron como receptores del programa, el estudio demuestra que
el rol de apoyo entre iguales no conlleva un riesgo añadido para quienes lo desempeñan.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.