El hasta ahora decano de Medicina en la Universidad de Baleares aboga por estudiarlo en diversas asignaturas

Miquel Roca dice que "el suicidio de médicos se debe abordar en la carrera de forma transversal".
Miquel Roca.


11 sept. 2023 13:30H
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El mundo académico no permanece ajeno al fenómeno del suicidio en la profesión médica, que, según estudios recientes, presenta tasas “significativamente” más elevadas en comparación con la población general. Se trata de un problema difícil de atajar, reconoce el hasta ahora decano de Medicina de la Universidad de Baleares, Miquel Roca, quien advierte de que las acciones dirigidas a la prevención de esta lacra corren el riesgo de convertirse en “brindis al sol”. No obstante, sí alberga la esperanza de concienciar a los facultativos de la necesidad de ‘protegerse’ desde la misma universidad. No con una asignatura concreta, apunta, sino “de manera transversal” en diferentes materias.

“Hay bastantes programas de Medicina que abordan la conducta suicida bajo el enfoque de la prevención, pero quizás habría que hacer más hincapié en otros aspectos que quedan por cubrir”, asume el también catedrático de Psiquiatría de la Universitat de les Illes Balears. Por ejemplo, en el factor biológico de la misma. “No se trata tanto de encajarlo todo en una sola asignatura sino de ponerlo en diferentes espacios y materias: la comunicación, la ética, la psicología, la Medicina interna…”, continúa.

En este sentido, Roca reivindica un cambio de enfoque en el estudio de la conducta suicida en la profesión, que generalmente está orientada a los pacientes y no a los propios facultativos. “Tienen que empezar a pensar en sí mismos”, subraya.

Mayor impacto en médicas y algunas especialidades


El propio Roca asume, en cualquier caso, las dificultades a la hora de atajar el problema. En primer lugar, por la imposibilidad de constreñirlo a una situación o colectivo concreto dado el alto número de variables. Eso sí, los estudios como el que realizó recientemente el Hospital Universitario Santa María de Lleida apuntan a que el impacto es ligeramente mayor en mujeres (por cada médico que se suicida lo hacen 1,53 mujeres).  

Otra investigación, en este caso llevada a cabo por la Universidad de Penn State de Estados Unidos, reveló que el pensamiento suicida es más propenso entre profesionales de Anatomía Patológica, Cirugía General y Oncología (donde el 21 por ciento de los encuestados presentaban signos de depresión).

El síndrome de 'burnout', la depresión y el estrés tanto dentro como fuera de la consulta médica se encuentran entre los factores que contribuyen a que los médicos caigan presa de esta conducta. 

“Evidentemente es una situación muy compleja -incide Miquel Roca-. Todas las situaciones que podamos detectar desde la raíz en la universidad, o incluso desde las escuelas, será positiva para encontrar soluciones”.
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