Analiza casos concretos de pacientes que las enfermeras y enfermeros pueden encontrar en su día a día

Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.


SE LEE EN 5 minutos
La osteoporosis cursa de manera asintomática hasta que se produce la complicación más problemática: la fractura. El diagnóstico y el tratamiento precoz son fundamentales para abordar esta patología que afecta en España a más de tres millones de mujeres y casi un millón de hombres. Para saber cómo actuar en casos concretos, el Consejo General de Enfermería -a través de su Instituto de Investigación con la colaboración de Grünenthal- edita y distribuye de forma gratuita entre las 353.000 enfermeras y enfermeros la Guía de Casos Prácticos en Enfermería en Osteoporosis.

“Las personas con osteoporosis necesitan tratamientos variados y ajustados a sus necesidades, y en esta guía se abordan casos concretos que las enfermeras pueden encontrar en su día a día en consulta”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería. “Se espera un incremento de casos de esta patología en los próximos años por el progresivo envejecimiento de la población y las enfermeras, tanto desde el ámbito hospitalario como desde la Atención Primaria, deben estar preparadas para una intervención que garantice la adhesión al tratamiento y una buena calidad de vida”, añade.

Adaptadas a las necesidades


Las personas con osteoporosis necesitan tratamientos variados y ajustados a sus necesidades. Por ello, a lo largo de esta guía cuatro enfermeras abordan diferentes casos entre los que se encuentran los cuidados de enfermería en la osteoporosis asociada a menopausia precoz en la prevención de la cascada de fracturas; casos de cáncer de mama en tratamiento con supresión hormonal; cuidados en la osteoporosis secundaria a corticoterapia en artritis reumatoide; y en el tratamiento secuencial de la osteoporosis en un paciente institucionalizado.

“La osteoporosis es una enfermedad crónica que exige un seguimiento continuado y un abordaje individualizado, y en ese proceso la Enfermería desempeña un papel absolutamente esencial. Las enfermeras están al lado del paciente en todas las etapas: educan, detectan riesgos, fomentan la adherencia al tratamiento y acompañan en la toma de decisiones del día a día. Desde Grünenthal creemos firmemente en su valor clínico y humano, y por eso apoyamos iniciativas como esta guía, que reconoce y refuerza su contribución clave a una atención más cercana y eficaz de las personas con osteoporosis”, afirma Ana Esquivias, directora del Departamento Médico de Grünenthal.

Menopausia precoz


La intervención de la enfermera de Reumatología es esencial para frenar la cascada de fracturas y empoderar a la paciente en la autogestión de su salud, garantizando la preservación de su autonomía funcional y calidad de vida. En el caso de la mujer con menopausia precoz, Almudena Martínez y María Gil, enfermeras de reumatología del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, detallan un plan de cuidados centrado en la educación para la salud, la prevención de caídas y la optimización de la adherencia terapéutica porque tal y como aseguran en este caso, la eficacia del tratamiento no reside únicamente en la eficacia de la molécula prescrita, sino en la capacidad de la enfermera para integrar la medicación en el estilo de vida de la paciente y corregir los factores de riesgo modificables.

Cáncer de mama


Por su parte, Amparo Molina, enfermera del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, analiza el caso de una paciente de 65 años con cáncer de mama en tratamiento con inhibidores de la aromatasa, diagnosticada de osteoporosis y con alto riesgo de fracturas por fragilidad. Los cuidados de enfermería en pacientes con cáncer de mama y osteoporosis deben abordar tanto medidas farmacológicas como no farmacológicas. Y en esto la planificación de la enfermera contribuye a optimizar los resultados clínicos y la calidad de vida de estas pacientes.

Artritis reumatoide


La Artritis Reumatoide es una enfermedad inflamatoria sistémica que se asocia a un mayor riesgo de osteoporosis, riesgo que se ve incrementado por el uso prolongado de glucocorticoides. A pesar de la implementación de medidas preventivas, algunos pacientes desarrollan fracturas por fragilidad, lo que obliga a replantear la estrategia terapéutica. En este contexto, tal y como explica en el documento Isabel Balaguer, enfermera de reumatología del Hospital General Universitario de Valencia, la actuación enfermera resulta fundamental para la identificación de factores de riesgo, el seguimiento de los tratamientos y la educación sanitaria del paciente se debe orientar hacia un abordaje integral que incluya la optimización del tratamiento farmacológico, el abordaje de factores de riesgo modificables y la prevención de nuevas fracturas mediante educación y seguimiento continuado.

Paciente institucionalizado


En la valoración y el seguimiento de un paciente institucionalizado que reside en un centro sanitario tiene una importancia capital la coordinación entre niveles asistenciales y el papel de las enfermeras en la adherencia terapéutica y la prevención de complicaciones. En la guía, Elisa García, enfermera de reumatología del Hospital Universitario de Cabueñes en Gijón (Asturias), coincide en que la osteoporosis requiere un tratamiento activo, continuado y adaptado a las necesidades de cada paciente. Tanto las medidas farmacológicas como las no farmacológicas son necesarias para reducir el riesgo de fracturas por fragilidad, que es el principal objetivo del tratamiento. Todas las indicaciones proporcionadas al paciente y su acompañante deben apoyarse con documentación escrita para garantizar la continuidad asistencial en su centro sociosanitario.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.