Dos enfermeras es su puesto de trabajo del hospital. / Europa Press
Desde hace años, el sistema sanitario de Países Bajos ha encontrado en la Enfermería
un apoyo para reducir la carga de trabajo de los médicos gracias a un modelo colaborativo en el que las
enfermeras especializadas pueden tomar decisiones clínicas e incluso
prescribir medicamentos. De hecho, dos enfermeras españolas que trabajan allí cuentan en
Redacción Médica cómo la presión asistencial se redistribuye
sin comprometer la calidad de la atención. Una realidad que contrasta con España, donde la prescipción enfermera no existe y los intentos de ampliarla han encontrado resistencias.
Y es que el debate se ha intensificado en los últimos meses a raíz del anteproyecto de la nueva
Ley del Medicamento, que plantea avanzar hacia una
mayor participación del colectivo enfermero en la prescripción,
reabriendo la discusión sobre los límites y el reparto de funciones dentro del sistema sanitario. Así, entidades como la
Organización Médica Colegial (OMC) han trasladado su
opinión contraria ante este cambio y han subrayado la necesidad de
garantizar la seguridad clínica, la formación adecuada y una delimitación clara de competencias. De hecho, en este contexto, ya hay una limitación legal reciente: la
suspensión cautelar por la Audiencia Nacional de una
guía para infecciones del tracto urinario, que ha contribuido a acotar su alcance y a subrayar que la prescripción fuera del marco de protocolos establecidos sigue
sin contar con reconocimiento autónomo.
Mientras, el
Cosejo General de Enfermería (CGE) o el sindicato de este colecivo (
SATSE) defienden
su formación y conocimientos, por lo que abogan por avanzar hacia modelos colaborativos que permitan optimizar los recursos asistenciales, especialmente en un contexto de presión creciente sobre la Atención Primaria.
La Enfermería: una ayuda en el día a día
En Países Bajos, lejos de generar tensiones, este
reparto de funciones cuenta con una
aceptación generalizada entre los profesionales. "Los médicos lo ven como algo positivo", explica Raquel Montesinos, una joven enfermera que trabaja en Ámsterdam desde 2019. "Puedes encargarte de pacientes menos complejos y
ellos se centran en los casos más graves", explica. Una percepción que coincide con la de Marta Martín, otra enfermera en La Haya, que resume el modelo como una forma "colaborativa" de trabajar "donde el foco está en el paciente".
Uno de los elementos más relevantes del modelo es la forma en que los médicos perciben esta
redistribución de funciones. Según las profesionales consultadas, la reacción general es positiva. "Al final tienes muchos
años de formación y experiencia", subraya Montesinos, que añada que "para cosas de nivel moderado puedes hacerlo todo, y eso libera mucho al médico".
El impacto más evidente del modelo es aliviar carga de trabajo de los médicos. La
redistribución de tareas permite una mayor eficiencia en la gestión de pacientes. "Si tienes
enfermeras preparadas para atender casos leves, el médico puede centrarse en lo importante", resume Montesinos. En la misma línea, Martín introduce una visión más amplia: "No se trata de
quitar trabajo a los médicos, sino de mejorar la calidad asistencial". Aun así, reconoce que el modelo
facilita el día a día y reduce la saturación del sistema.
Un sistema que impulsa la autonomía enfermera
El modelo neerlandés se basa en una estructura sanitaria donde la Enfermería tiene un papel mucho más desarrollado que en otros países europeos. No se trata solo de cuidados, sino de
una participación activa en la toma de decisiones clínicas. "Hablas cañoson el médico de igual a igual", explica Martín sobre su experiencia en una planta de Hematología: "Le cuentas lo que tú ves, lo que harías, y
juntos ajustáis el tratamiento".
Ambas coinciden en que esta flexibilidad en la toma de decisiones permite
adaptar los tratamientos a cada caso. "Ves la medicación y decides si el paciente la necesita en ese momento. Y si no está prescrita pero crees que hace falta,
lo gestionas rápidamente", asegura.
Esta dinámica, según relata, forma parte del día a día: "Si un paciente no tolera bien un medicamento, lo comentas y
buscas con el médico la mejor alternativa". Montesinos confirma en esa visión horizontal del trabajo: "Nos ayudamos los unos a los otros. Hay una
comunicación constante y cada uno aporta su parte".
Además, la aceptación del modelo entre los profesionales sanitarios es uno de sus principales puntos fuertes, ya que "lleva años funcionando y
está muy integrado". Aunque reconoce que puede haber reticencias, considera que son minoritarias y Martín sostiene que este sistema funciona gracias a la mentalidad colaborativa:
"Es un trabajo en equipo real".
Prescripción enfermera: formación y límites claros
Sin embargo, esta competencia no es generalizada, sino que está
ligada a una formación específica. "Necesitas experiencia previa y estar registrada como enfermera especialista. Para ello, tienes que hacer
un máster de práctica clínica avanzada que ya te permite prescribir", explica Martín.
Montesinos detalla que, tras esa formación, "puedes diagnosticar, recetar medicamentos,
revisar tratamientos y tener tus propias consultas". En la práctica, su rol "se asemeja al de un médico", pero siempre "bajo supervisión del facultativo". El sistema establece entonces un
equilibrio entre autonomía y control, con protocolos claros que delimitan las competencias.
Por ejemplo, Martín cuenta que "la quimioterapia solo la pueden poner enfermeras especializadas y bajo doble supervisión". Aparte, el sistema incorpora herramientas que facilitan el
manejo de medicamentos: "Tienes acceso a información detallada sobre
cómo administrar cada fármaco y eso hace el proceso más seguro".
Decisiones clínicas sin pasar por el médico
La ampliación del rol enfermero tiene un
impacto directo en la atención diaria. En muchos casos, las enfermeras resuelven procesos asistenciales completos sin necesidad de intervención médica inmediata. "En
Urgencias, hay
pacientes que no pasan por el médico", asegura Montesinos, ya que la enfermera especializada "puede valorar, tratar y pautar medicación”. Este tipo de situaciones permite agilizar la atención y reducir tiempos de espera.
En planta hospitalaria, la dinámica es similar. "Si un paciente tiene fiebre, tú ya has actuado: sacas hemocultivos, das paracetamol y luego
llamas al médico para ajustar el antibiótico", señala Martín, que asegura que se trata de "un trabajo conjunto, pero
con mucha iniciativa por parte de la Enfermería".
Además, refuerza la idea de que la Enfermería es un punto de apoyo, ya que "el médico no está
24 horas con el paciente, pero las enfermeras sí". "Aportamos una información muy valiosa para la toma de decisiones", afirma. En este contexto, ambas coinciden en que el modelo
no genera competencia, sino complementariedad. "No se trata de quién hace qué", matiza, "sino de
qué necesita el paciente y quién puede hacerlo mejor".
¿Puede aplicarse este modelo en el SNS?
La experiencia de estas profesionales abre el debate sobre la posible implantación de
modelos similares en otros países como el nuestro. Ambas coinciden en que la clave está en la formación y en establecer límites claros. "Yo sí que apoyaría la prescripción enfermera en España, pero
con formación y supervisión igual que aquí", señala Martín. Montesinos, por su parte, destaca las "oportunidades de desarrollo profesional" que ofrece este sistema.
En cualquier caso, el ejemplo neerlandés muestra que ampliar el papel de la Enfermería no solo es posible, sino que puede ser una
herramienta eficaz para mejorar la eficiencia del sistema sanitario, reducir la
carga de trabajo de los médicos y favorecer el seguimiento de los pacientes.
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