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Messi tendría que habérselo pensado dos veces antes de tatuarse

Los dermatólogos alertan de los riesgos de los tatuajes extensos para la salud de los deportistas de élite

El tatuaje que lleva Messi en la pierna cubre un antiguo dibujo imposible de eliminar con láser.
Messi tendría que habérselo pensado dos veces antes de tatuarse
Sandra Melgarejo
Domingo, 18 de diciembre de 2016, a las 11:20
La moda de los deportistas de élite –de los futbolistas, sobre todo– de hacerse tatuajes que ocupan grandes superficies de la piel trae de cabeza a los dermatólogos. “No se trata de alarmar, pero quien se quiera poner un tatuaje tan extenso se lo tiene que pensar dos veces, porque no es tan fácil de llevar”, comenta Julián Conejo-Mir, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y catedrático de Dermatología de la Universidad de Sevilla. “Messi, el jugador del Barça, tenía un tatuaje enorme en la pierna que se ha querido quitar, pero, debido a la extensión, ha sido imposible eliminarlo con láser y se lo ha retatuado entero de negro, como si fuera un calcetín que le llega hasta la rodilla”, critica el dermatólogo.

¿Qué problemas tienen los tatuajes? “Los pequeños no dan mucho la lata, pero, si lo hacen, se pueden dominar bien. El principal inconveniente son las reacciones de tipo alérgico causadas por la tinta, pero se pone un tratamiento y se quita con láser”, indica Conejo-Mir. Ahora bien, los tatuajes extensos presentan varias complicaciones que no tienen nada que ver con las de los pequeños.

Una de ellas está relacionada con las campañas que llevan a cabo los dermatólogos para concienciar a la población de que se revise la piel y controle el tamaño y la forma de los lunares. “Las zonas del cuerpo donde salen más melanomas son el tronco y los brazos, pero los tatuajes grandes tapan la piel y no es fácil ver el desarrollo de los lunares”, señala el especialista, quien advierte de que los dibujos pueden camuflar un cáncer porque actúan como una barrera que impide observar bien la piel. “Si una persona sin tatuajes tiene que revisarse la piel cada año, una tatuada debería hacerlo cada tres o cuatro meses porque es probable que, si aparece un melanoma o un carcinoma, lleguemos tarde porque no se ve bien”, recomienda.

Además, los deportistas tatuados pueden tener problemas a la hora de hacerse resonancias magnéticas por una fractura en brazos o piernas, porque estos aparatos “queman la piel de las zonas entintadas”. Asimismo, Conejo-Mir comenta que si alguno sufre una lipotimia y tiene el brazo tatuado, “los enfermeros advierten problemas para cogerle una vena del brazo”.

Otras complicaciones vistas en laboratorios

También hay estudios en modelos animales que revelan que hay tintas que incluyen metales en su composición que pueden ser cancerígenos si se exponen al sol. “Las personas tatuadas siempre tienen que utilizar protección solar porque el sol actúa inflamando los tatuajes, pero puede tener un efecto todavía más nocivo sobre los tatuajes enormes, por no hablar de los rayos UVA”, señala el dermatólogo.

En laboratorio también se ha visto que algunos componentes químicos de la tinta son tóxicos, llegando a producir cáncer en algunos casos. “Los tatuajes llevan unos dos miligramos de tinta por centímetro cuadrado, que en una espalda entera suponen muchos miligramos. El organismo absorbe casi la tercera parte de un tatuaje en los primeros 15 o 20 minutos y esa tinta va a los ganglios linfáticos y a ciertas células y tiene un efecto tóxico. Es decir, no es inocuo hacerse un tatuaje en una superficie extensa de la piel”, explica Conejo-Mir.

Las consecuencias de imitar al ídolo

“El problema es que los ídolos de la gente joven son los deportistas de élite. Los niños los ven en la tele, en los partidos de fútbol, en los videojuegos… y piensan que el tatuaje extenso es algo bonito. La moda se está transmitiendo a la gente joven, que copia este tipo de tatuajes y está empezando a tener los mismos problemas”, indica el especialista.

En definitiva, el dermatólogo recalca que “un tatuaje enorme no es fácil de llevar: hay que ponerse mucha protección solar, acudir al dermatólogo para revisarse la piel periódicamente y no olvidar que puede producir alergias e infecciones”.